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El Gran Intercambio Biótico Americano.

Cuando se unieron las Américas y la fauna emigro.

Fragmento del Articulo Original: Magnussen Saffer, Mariano (2010). El Gran Intercambio Americano. Lo que dejó el choque del norte y el sur de América. Paleo, Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico. Año 8. 51: 27 - 30.  Ilustraciones de Daniel Boh.

Hace unos 250 millones de años, a comienzos de la era Mesozoica, existía en el planeta un único continente, llamado Pangea, que estaba formado por la unión de todas las masas continentales que hoy existen. Unos ciento ochenta millones de años atrás, durante el período Jurásico, Pangea comenzó a fraccionarse. Cuarenta millones de años después quedaba dividida en dos grandes continentes: Laurasia al norte, incluyendo a América del Norte y Europa y Asia; y Gondwana al sur. La separación de estos dos super-continentes había originado lo que se conoce como mar deTethys. .De esta manera, la futura América del Sur formaba parte de Gondwana. Por el Norte estaba conectada con lo que más tarde sería África, y por el Sur con lo que sería Antártida, Australia, Nueva Zelanda y las islas vecinas. La separación del continente sudamericano se inició hace por lo menos ciento treinta millones de años, cuando quedó delimitado el Atlántico Sur como consecuencia del lento alejamiento de América del Sur de África.

A fines de la era Mesozoica y principios de la Cenozoica (entre 85 a 65 millones de años atrás) La aparición de cadenas de islas en el norte permitieron intercambios faunísticos con América del Norte por medio de los cuales ingresaron a Sudamérica los antepasados de los marsupiales actuales.

Luego (entre aproximadamente 40 a 8 millones de años atrás) Sudamérica quedó convertida en una isla, aislada de las demás masas continentales, entonces, los animales evolucionaron tomando características particulares.

 

<<<Imagen que ilustra el Gran Intercambio Biótico Americano (GABI). La unión de América del Norte y Sur, posibilito la migración e intercambio faunistico.

Pero este aislamiento fue interrumpido, tal vez hace unos 35 millones de años, cuando ingresaron roedores y primates, se cree que desde las costas africanas, valiéndose de balsas naturales. Recién en el Mioceno tardío(8 millones de años atrás) gracias a un sistema de islas situadas en el Caribe y a la deriva continental, se llevó a cabo el proceso mas importante.

El gran intercambio biótico americano fue el suceso que acaeció durante los últimos 3 millones de años, cuando se  restableciera la unión de Sudamérica con el resto del continente. Este evento geológico posibilito que la fauna  de América del sur desplazara hacia el hemisferio norte, y la de este, hacia hemisferio sur. Así fue que  hacia el norte se movilizaron los grandes Gliptodontes, Megaterios, Toxodontes etc.  en tanto que los emigrantes del norte llegaron a nuestras tierras fueron los Cervidos, Mastodontes, Hippidion y carnívoros como osos y tigres dientes de sable. El impacto de este fluido intercambio trajo aparejadas consecuencia dramáticas, como la competencia por los nichos ecológicos, la falta de readaptación, enfermedades etc, logrando la disminución de especies autóctonas, algunas llevadas  a la extinción. De esta forma los Paleontólogos clasifican de esta manera a los vertebrados fósiles del Cenozoico:

Autóctonos o endémicos: Son aquellas estirpes muy antiguas que empezaron a evolucionar en el Cretácico (mesozoico) y en el Paleoceno (Cenozoico), y se diversificaron durante el aislamiento geográfico.

Aloctonos: Son grupos antiguos de vertebrados que llegaron al continente sudamericano en distintos periodos geológicos, por los cortos momentos de conexión con otras masas continentales, balsas, saltadores de islas etc.

Invasores:  Son aquellos vertebrados que llegaron a América del sur en el "Gran Intercambio Biótico Americano" en el Plioceno tardío.

Fósiles hallados en el Canal de Panamá desentrañan la colisión entre las dos mitades del continente hace 3 millones de años. Montañas enteras están siendo removidas para ampliar el Canal. Fue el mayor evento en la historia del planeta desde la extinción de los dinosaurios. Hace tres millones de años, el norte y el sur de América colisionaron.

<<<Toxodonte, uno de los grupos autóctonos extintos.

La creación del Istmo de Panamá, la franja de tierra que une a las dos mitades del continente, estremeció tierra, mar y aire, provocó extinciones, desvió las corrientes oceánicas y transformó el clima. Un proyecto multimillonario para ampliar el canal de Panamá promete revelar nuevos secretos sobre este evento que cambió al mundo.

Panamá es un pequeño país, con una ubicación perfecta. Localizado al norte de la linea ecuatorial en el Caribe, su famoso canal es un punto estratégico para la industria naviera global. El canal de Panamá, de 80 kilómetros de largo, que fue completado en 1914, conecta los océanos Pacífico y Atlántico. Su existencia hace posible que los barcos evadan el arduo viaje de 8000 millas alrededor del cabo del Horno, la última punta del continente sudamericano. 

El proyecto para ampliar el canal de Panamá inició hace tres años y las autoridades de ese país esperan que contribuya a aumentar los ingresos por concepto de circulación naval. Sin embargo, la excavación masiva que el proyecto conlleva también constituye una oportunidad única para científicos que tratan de explorar los secretos del pasado. "Esta es la oportunidad del siglo para descubrir qué pasó exactamente cuando las dos Américas chocaron", dijo Camilo Montes, un geólogo del Smithsonian Tropical Research Institute en Panamá.

"Básicamente lo que estamos haciendo es un esfuerzo de rescate", dice Carlos Jaramillo, otro de los geólogos del instituto."Es una carrera contra el tiempo. Cuando se descubre un sitio en el cual hay fósiles, tenemos dos, quizás tres meses para excavar. Eso es todo". "Trabajamos de sol a sol, todos los días en el canal.

<<<Un perezoso gigante (autoctono) y el tigre dientes de sable (invasor).

Así haya un sol radiante o un aguacero, siempre tenemos a un equipo buscando fósiles", agregó. Uno de los que están buscando fósiles es Aldo Rincón, un joven estudiante. El año pasado, Rincón se topó con uno de los hallazgos más importantes. Las mandíbulas y huesos de caballos, rinocerontes y camellos. "Vi parte de una dentadura que sobresalía de entre el lodo. El resto de los dientes estaban dispersos. Por un momento estaba yo sólo con estos fabulosos fósiles. ¡Fue tan emocionante!", dijo Rincón.

Lo que encontró Aldo Rincon nos ayuda a entender mejor un evento extraordinario que los científicos llaman "el Gran Intercambio Americano". El doctor Bruce MacFadden, un experto en fósiles de mamíferos de la Universidad de Florida, explica que cuando ocurrió la colisión, cerca de tres millones de años atrás, se precipitó un movimiento de tierra. "Animales que eran nativos de América del Norte -caballos, camellos y elefantes- se precipitaron hacia el sur. Animales que eran de América del Sur, como los perezosos gigantes y los armadillos, se dirigieron hacia el Norte".

En lo que fue un fenómeno ecológico a una escala nunca vista, los animales de dos continentes se mezclaron libremente. Al no poder competir con la ola de invasores, muchas especies en las dos mitades del continente desaparecieron. Este evento fue la base de lo que es hoy el ecosistema del continente americano. Las Aves de Terror podrían haber cruzado el istmo antes de lo que se pensaba.

Sin embargo, el descubrimiento de Aldo Rincón complica las cosas. Los fósiles que él encontró corresponden a animales nativos de América del Norte, pero datan de 17 millones de años antes del llamado Gran Intercambio Americano. Esto muestra que el istmo de Panamá empezó a formarse mucho antes de lo que se había pensado, lo que permitió una cierta migración hacia América Central. Otros fósiles encontrados parecerían confirmar esa posibilidad. El profesor Mac Fadden señala que "aves de rapiña gigantes llamadas Aves de terror parecen haber migrado hacia una y otra parte del continente unos cinco millones de años atrás".

La formación del istmo de Panamá no sólo afectó el continente americano. También transformó el clima a nivel global. Algunos científicos piensan que incluso la formación de la capa de hielo en Groenlandia está ligada a este evento. Pierre Sepulchre, un climatólogo del Instituto Pierre-Simon Laplace de Francia,  dijo que, cuando éste se formó, las corrientes de los océanos cambiaron de dirección. "Aguas cálidas del Caribe, que una vez fluyeron en el espacio que había entre las dos mitades del continente americano, comenzaron a fluir hacia el noroeste, hacia Europa, lo que creó la corriente del Golfo".

Pero se cree que hubo otros eventos aún más dramáticos: "Es controvertido", dice el doctor Sepulchre, "pero algunos científicos creen que la formación de la corriente del Golfo arrastró mayor humedad hacia el Ártico. Esto se tradujo en mayor caída de nieve, llevando a la formación de la capa de nieve de Groenlandia". 

A su vez ésta puede haber sido una de las causas de la edad de Hielo. En el continente americano, como tal, el surgimiento de este puente entre Norte y Sudamérica llevó a que por primera vez prosperaran los arrecifes de corales. Hoy en día en el Caribe existen algunas de las principales barreras coralinas del mundo, pero eso no siempre fue así. De manera que la formación del itsmo de Panamá tuvo un efecto dominó que se sintió en todas partes del planeta.

Bibliografía Sugerida.

Alberdi, M.T., Bonadonna, F.P., Cerdeño, E., Prado, J.L., Sánchez, B. y Tonni, E.P. Recambio faunístico en el Cuaternario de Argentina.- Docum.  Lab.  Géol. Lyon, 125: 17-27; 1993. Lyon, Francia.

Alberdi, M.T., Bonadonna, F.P., Cerdeño, E., Leone, G., Longinelli, A., Prado, J.L., Sánchez, B. y Tonni, E.P. Paleoclimatic and paleobiological correlations by mammal faunas from Southern America and SW Europe.- Proceedings of the First R.C.A.N.S. Congress, Lisboa, oct. 1992, 12:143-149; 1993.

Borrero, L. A. 1997. The extinction of the megafauna: a supra-regional approach. Anthropozoologica 25/26:209–216.

Carlini, AA; Zurita, AE; Gasparini, GM; Noriega, JI, 2003. Los mamíferos del Pleistoceno de la Mesopotamia argentina y su relación tanto con aquellos del Centro-Norte de la Argentina, Paraguay y Sur de Bolivia, como con los del Sur de Brasil y Oeste de Uruguay: Paleobiogeografía y Paleoambientes. Temas de Biodiversidad del Litoral fluvial argentino. INSUGEO, Miscelánea 12: 5-12. Tucumán, 2003 -ISSN 1514-4836.

Cione A. L., E. P. Tonni y L. Soibelzon. 2003. The broken Zig-Zag: Late Cenozoic large mammal and turtle extinction in South America. Revista del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" 5(1): 1-19.

Kraglievich, L. 1934. La antigüedad pliocena de las faunas de Monte Hermoso y Chapadmalal deducidas de su comparación con las que le precedieron y sucedieron. Imprenta El Siglo Ilustrado, p. 17-133. Montevideo.

Magnussen Saffer, Mariano. La Megafauna Extinguida del Partido de General Alvarado. (2005). Boletín de divulgación Cientifica Técnica. Museo Municipal de Ciencias Naturales Punta Hermengo de Miramar, Prov. Buenos Aires, Argentina.

Magnussen Saffer, Mariano. La Gran Extinción del Pleistoceno, breve comentario. (2005). Boletín de divulgación Científica Técnica. Museo Municipal de Ciencias Naturales Punta Hermengo de Miramar, Prov. Buenos Aires, Argentina.

Osvaldo Reig. (1980). Teoría del origen y desarrollo de la fauna de mamíferos de América del Sur. Mar del Plata, Museo Municipal de Ciencias Naturales "Lorenzo Scaglia", 1981, Monografía Naturae, Nº 1.

TONNI, E. Y CIONE, A., 1994, "Los mamíferos y el clima en el Pleistoceno y Holoceno en la provincia de Buenos Aires". Jornadas de Arqueología e Interdisciplinas. Programa de Estudios Prehistóricos, CONICET, 127-142. Buenos Aires.

TONNl, E. Y CIONE, A., 1996, "La paleontología de vertebrados y el cambio global: Rastreando el pasado para comprender el presente y vislumbrar el futuro". Revista Museo. Fundación Museo de La Plata. Volumen 2 Nº 8, 41-45.


Los Marsupiales Americanos.

Por Daniel Boh. Museo Municipal “Punta Hermengo” de Miramar.

Es común referirse con cierto desprecio a las comadrejas, especialmente si se tiene un gallinero en pleno campo. Lo que pocos saben es que estos animales ya convivían con los dinosaurios y llegaron a nuestros días casi sin cambios.

La comadreja o zarigüeya es un marsupial, o sea parte de una gran familia de mamíferos cuya particularidad más evidente es la de poseer una bolsa (marsupio) en donde su cría termina de desarrollarse; a diferencia de los mamíferos placentarios, cuyos vástagos evolucionan completamente dentro del útero materno y nacen prácticamente listos para la vida. En este último grupo están casi todos los mamíferos conocidos, incluyendo el ser humano.

En Australia, un lugar muy particular, los marsupiales tienen formas muy diversas, desde los canguros, koalas, wombats o los recientemente extinguidos lobos marsupiales. Este desarrollo fue posible debido a que aquel continente permaneció aislado por millones de años, permitiendo la evolución de estos seres.

Sólo la llegada de los primeros hombres a dicha isla hace 50.000 años, provocó quizás, la extinción de algunos de ellos. En el continente Sudamericano los marsupiales tuvieron un desarrollo parecido, debido a que el mismo fue una isla durante 60 millones de años.

Casi al mismo tiempo que desaparecían los dinosaurios, se termina de separar de Australia y Antártida. Esto permitió un desarrollo particular de su fauna, que fue diversificándose y en ciertos casos, especialmente los herbívoros, alcanzaron grandes dimensiones. En ese panorama los carnívoros eran escasos y representados por algunas aves corredoras de casi dos metros de alto y los marsupiales cuyas formas fueron variadas.

PARECIDOS Y DIFERENTES

El aspecto de esos marsupiales es muy diverso, tal como puede verse hoy en Australia. En nuestra región se destacaron algunos en particular. Entre ellos el Thylacosmilus, un extraño animal del tamaño de un perro ovejero alemán, cuya principal característica eran un par de colmillos muy largos, en forma de sable; más largos aún que los del famoso Tigre Dientes de Sable. Estos serían muy delicados y para protegerlos poseían una original prolongación de su mandíbula. El cuerpo posiblemente sería como el de un perro con una cola larga, similar a la de la comadreja.

Otro marsupial del tamaño de un oso mediano era el Borhyaena, cuyo aspecto estaba entre el de un oso de cola larga o un perro. También podría tener similitud con la hiena. Su cabeza era maciza con grandes dientes que lo ubican como buen depredador y carroñero. Los mismos parientes más cercanos de la comadreja tenían un tamaño variable; como el de un ratón y hasta más grandes que las actuales.

Todos ellos compartían la particularidad de poseer la típica bolsa marsupial pero, debido a las adaptaciones al medio ambiente y a la competencia con otros animales venidos del hemisferio norte, empezaron a declinar y desaparecer. 

Tal como hemos escrito en ocasiones anteriores, Sudamérica dejó de ser una isla y se conectó, hace unos 2 millones y medio de años, a América del Norte. Esto posibilitó la llegada de fauna qué compitió con la autóctona. Curiosamente la modesta Comadreja hizo también el viaje inverso, junto con algunos otros, hasta el sur de Estados Unidos, en donde se la conoce como “opossum” , para diferenciarla de la comadreja local, más parecida a un hurón o visón.

Descubrimientos recientes en Australia podrían llegar a indicar que no siempre se ha dado la superioridad de los mamíferos placentarios sobre los marsupiales, puesto que se han encontrado restos de los primeros en sedimentos muy antiguos y de los cuales no hay descendientes. Por eso, cuando veamos una comadreja, recordemos que ha sobrevivido durante millones de años sin grandes cambios y que es parte de la escasa fauna autóctona de nuestra región.

Bibliografía:

BERTON, M. (1992). Dinosaurios y otros animales prehistóricos. Ediciones Lrousse Argentina S.AI.C.

NOVAS, F. 2006. Buenos Aires hace un millón de años. Editorial Siglo XXI, Ciencia que Ladra. Serie Mayor.

TONNI, E. 1994. La historia de un arroyo. Un encuentro con los fósiles. Editorial Lumen. 24 Páginas. Idioma Español.

TONNI E. Y PASQUALI R. 1998. Mamíferos Fósiles - Una historia de 65 millones de años. Edición de los autores. Buenos Aires, Argentina. 79 paginas.


Ciencia y Fraude: El Hombre de Miramar.

Eduardo Tonni, Ricardo Pasquali y Mariano Bond. Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata - Universidad Tecnológica Nacional. Fragmento del articulo publicado en la Revista Ciencia Hoy, Mayo 2001. Texto resumido y readaptado.

Después de que en 1891 el joven anatomista holandés Eugene Dubois descubriera al Hombre de Java (Pithecanthropus erectus) se intensifico en todo el mundo la búsqueda de fósiles ancestrales del ser humano moderno. 

No mucho tiempo después de este suceso, se comenzaron a encontrar antiguos restos humanos en los alrededores de la ciudad de Miramar, Provincia de Buenos Aires, Argentina. El autor de esos hallazgos es un inmigrante genovés, radicado en Necochea, llamado Lorenzo Parodi. En 1912 las autoridades de la Universidad de La Plata comenzó la búsqueda de restos antropológicos en las localidades de Miramar, Monte Hermoso y Valcheta.

Los labores de campo tuvieron lugar en Miramar en el verano de 1912 y 1913. Contaron con el apoyo de Ángel Gallardo, director del Museo Nacional de Historia Natural (hoy Museo Argentino de Ciencias Naturales). Gallardo y Carlos Ameghino ( hermano de Florentino) contrataron a Parodi para que realizara los trabajos de exploración por la costa atlántica. En 1914, por invitación de Torres y Ameghino, una comisión científica viajo a Miramar para inspeccionar los sitios donde Parodi había hecho sus descubrimientos, en la cual participaron los principales investigadores de la época. 

La comisión debía ocuparse de dos cuestiones, una determinar si los objetos encontrados lo fueran en posición de yacimiento primario, es decir, si habían sido cubiertos en el tiempo en que se depositaron las respectivas capas. La segunda, establecer la posición estratigráfica de las capas en las que se hallaron los objetos. El primer sitio inspeccionado fue a 5 km al nordeste de Miramar, en la barranca costera, donde se  hallaron varios artefactos líticos, entre ellos una baleadora y un cuchillo de silex, lo que determinaba que el hombre habito esta zona los últimos dos millones de años. Algunos de los investigadores sospechaban que los objetos fueron enterrados en el sitio, posteriormente a la formación de la capa.

Carlos Ameghino publico en la revista Physis en el año 1918, planteo las dudas sobre estos hallazgos. Expreso que Parodi fue el único que descubrió los yacimientos, asimismo, todas las evidencias. Señalo también un nuevo sitio descubierto en 1917 en la localidad fosilífera de Punta Hermengo (actualmente se encuentra a unos 2,5 km del centro de Miramar) con una antigüedad de 500 mil a 1,8 millones de años. Este lugar brindo restos óseos y líticos, cuya tecnología de procesado en la roca, era muy semejante a los restos pampéanos, muy comunes en los yacimientos de superficie con una antigüedad de 1400 años. Poco después se hallo un fémur de Toxodonte con un proyectil incrustado, lo que levanto la polémica de un presunto fraude.

Milciades Vignati publico en la revista del Museo de la Plata en el año 1941 el articulo  "Descripción de los molares humanos de Miramar", en el cual señalaba las diferencias de tamaño de los objetos encontrados en capas muy antiguas y aquellos de yacimientos de superficie, señalando de que eran muy fáciles de incorporar al sedimento con artefactos artificiales.

El geólogo Guido Bonarelli, también visito el área, estableciendo que los objetos hallados por Parodi no están en posición primaria, y sostuvo que era imposible, que si estos restos eran del terciario, tuviese la misma tecnología que la empleada por los aborígenes regionales durante el Holoceno tardío. Además afirmaba que, mientras observaba la extracción de los materiales del sedimento sed daba cuenta que los líticos fueron incrustados en huecos previamente realizados. Habían hallado un silex, cuyo extremo afloraba de la barranca, Bonarelli se puso a excavar con sus propias manos advirtiendo que estaba rota al medio, con una fractura totalmente fresca.

Poco tiempo después Parodi viajo a Buenos Aires, y Boman lo interrogo sobre sus hallazgos delante de Carlos Ameghino, explicando que, en efecto, había encontrado un silex muy saliente, y que por miedo que la marea lo extrajera, lo incrusto mas adentro con un fuerte golpe. Mientras tanto hay un curioso relato que da mas pistas. La piedra redonda semejante a una baleadora, que fuera sacada en presencia de la comisión, no presenta ninguna señal de haber sido trabajada por el hombre, y luego, el cuchillo de silex estaba desprendido de la tierra, pero se sabia del sitio donde estuvo colocado, y mas adelante, cavando para destapar restos fósiles se descubrió en presencia de la comisión, otra piedra redonda asociada a los huesos. Años después Kator que realizo todas estas aclaraciones, pretendió desvincularse de sus afirmaciones.

En 1923, Carlos Ameghino deja el puesto de director del Museo de Buenos Aires, y es reemplazado por Martin Doello Jurado, quien decide trasladar a Lorenzo Parodi a Buenos Aires como empleado de la institución hasta su muerte. lo que mas llamo la atención fue que desde que Parodi se fue de Miramar, no se volvía a realizar un hallazgo en toda la zona, a pesar de las constantes campañas científicas.

La evidencia que se tiene en este momento, resumida en estos párrafos, indica que a pesar de los curiosos Hallazgos de Miramar, en sedimentos de gran antigüedad, contribuyen a otro fraude científico. Lo que no sabemos quien fue el autor del fraude. ¿Fue Parodi el responsable? ¿Fue victima de una broma, como era común, por otra parte en el medio rural en la época?

Quizás nunca lo sabremos.

Bibliografía sugerida.

DAINO, L., 1979, “Exégesis histórica de los hallazgos arqueológicos de la costa atlántica bonaerense”, Prehistoria Bonaerense, 95-195.

MILLAR, R., 1998, The Piltown Mystery. The story of the World´s Greatest Archaeological Hoax, Sb Publication, Seaford.

SPENCER, F., 1990, Piltdown. A Scientific Forgery, Oxford University Press, London.


Los Naturalistas que visitaron

General Alvarado a principios del Siglo XX.

 

Por el Dr. José María Gallardo. El Doctor José María Gallardo fue un destacado zoólogo de nuestro país, especializado en el estudio de los anfibios, Profesor de la Universidad de Buenos Aires y Director del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia de Buenos Aires hasta su fallecimiento en 1992. Esta publicación es un homenaje a su gran espíritu de  investigador y la humildad que lo caracterizo, a pesar de su fama mundial. Imágenes ilustrativas  tomadas de PaleoArgentina Web.

General Alvarado ha sido y sigue siendo meta de los estudios de muchos naturalistas, en especial geólogos y paleontólogos. Los estudios estratigráficos de nuestro país concitaron el interés de unos y otros y así Heusser, Claraz, Doering, Bravard, Burmeister, Roth, Florentino y Carlos Ameghino echaron las bases de estas especialidades en nuestro país, siendo atraídos por el entusiasmo que despertaba la interpretación de sucesivos e importantes hallazgos; más adelante se sumaron las investigaciones de Frenguelli, Rovereto, Windhausen, Feruglio, Groeber, Castellanos, Rusconi y Kraglievich. Todos ellos tuvieron que opinar sobre los terrenos neoterciarios y cuaternarios del litoral marino bonaerense. Su obra en parte fue posible debido a la colaboración de campo que a través de incansables exploradores de nuestro suelo, como Carlos Ameghino y Lorenzo Parodi, permitió obtener materiales de suma importancia para los estudiosos del tema.

Florentino Ameghino en 1908 produce el hallazgo de yacimientos del Plioceno en Miramar, Mar del Plata y Necochea; ese año realizó tres viajes, el último junto a su hermano Carlos. En uno de sus trabajos Ameghino se refiere al cráneo del hombre de Miramar o cráneo del Arroyo La Tigra. Además en Descubrimientos de dos esqueletos humanos fósiles en el Pampeano Inferior del Moro¨ (Obras Completas y Correspondencia Científica) dice que a 60 Kms. al Norte de Necochea entre la boca del Arroyo del Moro y del Arroyo Malacara, cerca de una chata de hierro embicada en la playa, que estaba a cargo del Sr. José Oliva y familia, se produjo el hallazgo del esqueleto asignado luego al Homo sinemento, extraído por Lorenzo Parodi y el Doctor Eduardo M. Cavazzutti

Al poco tiempo que llegaron los restos al Museo Argentino de Ciencias Naturales, Florentino y Carlos Ameghino obtienen un cráneo y un esqueleto, y luego otro (ambos femeninos). En abril llegaron los restos al Museo Argentino de Ciencia Naturales y a fines de mayo Florentino y Carlos Ameghino fueron al lugar del descubrimiento y hallaron instrumentos de piedras hendidas, escorias y tierras cocidas; otros restos humanos y fósiles de Macrauchenia, Scelidotherium, Mylodon, Megatherium, Glyptodon, Panochthus, Eutatus, tratándose en general de animales jóvenes.

En otro viaje de Florentino y Carlos también concurre el antropólogo norteamericano Alex Hrdlika y el geólogo Bailey Willis de la Smithsonian de Washington. Carlos Ameghino, el incansable naturalista viajero de la Patagonia, también tuvo importante accionar en los estudios sobre fósiles del área de Miramar, adonde viajó en 1913, 1916, 1917, 1920 y 1928.

Uno de sus trabajos sobre el tema aparece en Physis 1915, 2 (10): 36 donde hace referencia al notable hallazgo de un fémur derecho que tentativamente adscribe a un Toxodon chapadmalensis que presenta insertada una punta de cuarcita en el trocánter mayor; deduce que corresponde a la punta de lanza de tipo ¨hoja de laurel¨ que un antiguo cazador le incrusta atacándolo desde atrás; el hallazgo fue hecho al sur de Miramar y lo asigna a la Edad Chapadmalense de la Formación Araucana del Terciario (más de dos millones de años). El descubrimiento fue comentado en la revista Nature de Londres (7 de enero de 1915) y el Museo de Buenos Aires (donde se conserva la pieza original) mandó calcos de la misma al Royal Colloge of Surgeons de Londres a solicitud del Prof. Keith. También el hallazgo fue comentado en diarios locales como La Nación de fecha 22 de noviembre de 1914.

De la colaboración entre Carlos Ameghino y Lorenzo Parodi nos habla un trabajo del primero, que trata de diversos restos de mamíferos fósiles de Miramar remitidos al Museo de Buenos Aires por el segundo.

Con respecto al tema de las tierras cocidas, Florentino Ameghino las describe como de color ladrillo o negras y vidrios derivados del sílice de las Gramíneas, además de carbón vegetal correspondientes a ¨fogones¨. En cuanto a la contemporaneidad del hombre con los grandes mamíferos extinguidos, se refiere a huesos quemados, hendidos longitudinalmente o machacados de Scelidotherium (perezoso) juveniles. También se hallaron huesos tallados, punzones, otros rayados, piedras labradas, guijarros partidos, yunques y percutores.

Los hallazgos de Parodi determinaron el trabajo de una comisión de geólogos que examinó los lugares de estos hallazgos (1915); se trataba de determinar si los objetos se encontraban en posición primaria cubiertos en el tiempo del depósito de las respectivas capas o si fueron enterrados, además de establecer la posición estratigráfica de las capas en que se hallaron los objetos; así se investiga el yacimiento situado a 5 Kms. al NE del ¨pueblo de Miramar¨ en la barranca de la costa, donde una boleadora, una piedra redonda y un cuchillo de sílex se encontraban en posición primaria; y otro yacimiento a 1Km. al sur de Miramar en una barranca del Mesopampeano (800 mil años), donde una boleadora con surco medio se hallaba en posición primaria. El acta del 18 de noviembre de 1914 en La Plata la firman: Dr. Santiago Roth, Dr. Walter Schiller, Dr. Lutz Witte, Ing. Moisés Kantor, Dr. Luis María Torres y Carlos Ameghino; y el Dr. Doello Jurado también estaba presente.

Con respecto a la antigüedad de los terrenos según el Dr. Frenguelli los estratos considerados por Ameghino como Terciarios son el realidad Cuaternarios pertenecientes al Pampeano (Pleistoceno); pero recientes estudios basados en el paleomagnetismo llevan nuevamente estos terrenos al Terciario. Según Ibarra Grasso (1981) prácticamente todos los restos humanos son de Homo sapiens. Lorenzo Parodi que estaba radicado en la zona (en esta localidad de Miramar y en otras de la costa marítima de la Provincia de Buenos Aires), durante muchos años la recorrió y en ella coleccionó.

Fue uno de esos naturalistas viajeros sin los cuales no hubieran sido posibles muy importantes hallazgos. Según nos relata él mismo (Anales de la Sociedad Científica Argentina 1952), primero por iniciativa propia y luego por encargo del Museo Argentino de Ciencias Naturales ¨Bernardino Rivadavia¨, fue coleccionando abundante material paleontológico y muestras de rocas. Así recorría las barrancas y la ancha franja de los médanos costeros (desde algunos centenares de metros hasta más de un kilómetro de ancho, con una altura máxima de 20 m.) que en parte cubre casi totalmente la barranca. Los abundantes arroyos que se extienden desde Mar del Plata hasta Quequén como el Chapadmalal, Las Brusquitas, del Durazno, La Ballenera, de La Carolina, La Tigra, Chocorí, El Pescado, Nutria Mansa, Malacara, del Moro; que cortan los médanos y la barranca para desembocar en el mar, fueron teatro de trascendentales descubrimientos arqueológicos y paleontológicos. En algunos de sus trabajos nos relata el hallazgo de un esqueleto íntegro de un perezoso gigante (Scelidotherium) cerca de la baliza del Malacara, que se mantenía en pié en una torrentera en v excavada por la erosión en un antiguo terreno.

Porque como recuerda, los fenómenos de sequías e inundaciones han sido frecuentes desde tiempos lejanos en la llanura pampeana; así nos habla de una gran sequía de 1903 a 1912 seguida de grandes lluvias en 1914 y 1918, lo que adquiere en el presente especial actualidad. Deduce la existencia antigua de una numerosa población humana cuando halla ocho caparazones de Glyptodon clavipes con el dorso en contacto con el suelo, faltando el resto del esqueleto; quizás el hombre fósil que convivió con aquellos gigantescos armadillos le dio algún uso especial a dichos caparazones, que enigmáticamente se encuentran con la parte ventral hacia arriba. Al intentar definir lo que el llama Formación Malacara, describe un Lestodon que halla junto a restos de otros animales.

Esquematiza en el trabajo que aparece en los Anales de la Sociedad Científica Argentina, en colaboración con su hijo Rodolfo Parodi Bustos, diversos cortes donde se reconocen los médanos vivos y los consolidados, los sedimentos pulverientos de la Edad Bonaerense, el Bonaerense, el Belgranense, el Lujanense e intercalaciones lacustres, el terreno negruzco del Aimarense, las arenas de playa y las arenas de arroyos actuales. En otro trabajo Parodi (Physis 1931) trata de los huesos de los miembros de Macrauquénidos.

Su hijo Rodolfo Parodi Bustos, su colaborador de tantos años en sus búsquedas paleontológicas, fue Director del Museo de Ciencias Naturales de San Salvador de Jujuy. En 1988 el Museo Argentino de Ciencias Naturales ¨Bernardino Rivadavia¨ publicó un trabajo suyo sobre mastodontes. Cuando llegamos, Carlos (Ameghino) ya había continuado viaje llevándose los esqueletos y solamente pudimos ver las excavaciones.

Pasamos la noche en la estancia Otamendi, cuya familia estuvo muy amable con nosotros, brindándonos una cordial hospitalidad. La casa está cerca del Arroyo El Pescado, en una región rica en fósiles. En el cerrito próximo (llamado del Indio Rico) se encuentran escudos de cáscaras de Gliptodontes hasta en la superficie del terreno. También visitamos la estancia de otro Otamendi, llamada ¨La Eufemia¨ y vimos las ruinas del hotel de Mar del Sur, invadidas por los médanos. Al regreso nos detuvimos en Miramar, en cuyo hotel comimos para continuar en el tren nocturno a Mar del Plata¨. En los últimos años de su vida, 1933-1934, Angel Gallardo volvió a Miramar y se alojó en el ¨Dormy House¨ que era del FF. CC. Sud. Desde Mar del Plata fuimos en un automóvil alquilado por mi padre el Arq. Angel León Gallardo y mis hermanos mayores.

El camino de tierra se hacía interminable, aunque pintoresco ya que podíamos observar diversos animales silvestres de nuestra fauna; en alguna oportunidad vimos también los grandes carretones tirados por muchos caballos, con su yegua madrina y su campanita de bronce, que se dirigían cargados de trigo hacia el puerto de Mar del Plata; verdaderas casas ambulantes, con sus paisanos y sus enseres, además de una jauría de galgos, se desplazaban en lentas caravanas, que a la ida por la mañana las cruzábamos para verlas a la vuelta ya anochecido acampadas al borde del camino, con sus fuegos encendidos y sus reuniones de fogón faltándoles aún bastantes kilómetros para su meta final.

Finalmente podemos agregar que General Alvarado y en especial su zona costera vieron el accionar de los más destacados científicos y entre ellos debemos recordar a cuatro Directores del Museo Argentino de Ciencias Naturales: Florentino y Carlos Ameghino, Angel Gallardo y Martín Doello Jurado y un Director del Museo de La Plata: Luís María Torres. Esto sucedía en la primera y segunda decena de este siglo, cuando recorrieron sus costas y sus barrancas realizando los estudios de sus respectivas especialidades.

 

     

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