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Hallazgo de un esqueleto de

Scelidotherium junto a su cría.

Scelidotherium Scelidotherium Scelidotherium Scelidotherium Scelidotherium Scelidotherium Scelidotherium

Por Daniel Boh y Mariano Magnussen

Museo Municipal "Punta Hermengo" de Miramar.

Durante el mes de Enero de 2004 se realizo una excavación en la que se extrajeron los restos fósiles de un  Perezoso gigante y su cría. El descubrimiento fue realizado en la localidad de Mar del Sud, a unos 17 kilómetros al sur de la ciudad turística de Miramar. El hallazgo fue realizado por Jonathan Suárez y su padre Miguel que de inmediato se comunicaron con el Museo Municipal “Punta Hermengo” de Miramar.

Las tareas para recuperare los restos demandaron unas dos semanas de arduo trabajo, en las que se lograron exhumar los restos fósiles de dos esqueletos de Scelidotherium leptocephalum, un gran mamífero de tres metros de largo y unas tonelada de peso, que realizaba enormes cuevas que utilizaba para refugiarse.
 

 

Limpiando el Abdomen del ejemplar adulto.

 

Mano de Scelidotherium sobre su cría.

 

Equipo del Museo Punta Hermengo.

 

Ubicación en el yacimiento.

El mismo fue encontrado asociado a su cría que tiene aproximadamente 1, 3 metros de largo y se la encontró debajo de la cabeza de su madre. Es posible que la cueva que usaban se derrumbara por alguna causa, dejándolos intactos en un abrazo de miles de años.

Articulo publicado en el diario Hoy de La Plata.

Este extraordinario hallazgo servirá para mejorar los conocimientos sobre la antigua fauna bonaerense y el medio ambiente de aquellos tiempos. Participaron en los trabajos de campo Jonathan Suárez, Juani Rodríguez, Axel Petersen, Jorge Trusoni, Luciano Seneca, Cecilio Bajos, Eduardo Gamba, Mariano Magnussen Saffer, Daniel Boh, Director del Museo Municipal Punta Hermengo y miembros de la Asociación de Amigos del Museo.

Destacamos la visita del Paleontólogo Fernando Novas, quien noto la importancia del presente descubrimiento. Podes bajar "PaleoWeb - Boletín Paleontológico" donde se difundió el presente hallazgo, con mucha información y su galería fotográfica, en formato pdf (Zip). Ingresando Aquí, podes bajar el Boletín Paleontológico Nª 3 que contiene este material.


ADULTO Y CRÍA DE PEREZOSO GIGANTE HALLADO EN PALEOCUEVA DERRUMBADA.

Daniel Boh. Museo Municipal “Punta Hermengo” de General Alvarado.  (7607)  Miramar. Bs. As. jdanielboh@yahoo.com.ar.

En enero del año 2004 se concretó la extracción de dos ejemplares de la especie Scelidotherium leptocephalum, en un terreno, en apariencia, correspondiente a una cueva derrumbada, en sedimentos del Pleistoceno Superior. El hallazgo se produjo en el paraje El Remanso de la localidad de Mar del Sud, a 15 kilómetros al sur de la ciudad de Miramar. Los restos pertenecen a un adulto y un juvenil; probablemente madre y cría, cuyos esqueletos se hallaron completos y articulados. Al adulto le faltan parte de los miembros traseros debido a la erosión, en cambio el juvenil se encontraba completo. Este hallazgo se suma a los últimos trabajos realizados sobre paleocuevas y a sus posibles constructores.

Durante años nos fue posible observar en diversas oportunidades, esqueletos completos y articula- dos de la especie Scelidotherium que por su estado de conservación eran imposibles de extraer. En ocasiones fue posible determinar que los mismos tenían indicios de meteorización por lo que no se nos planteó que podrían estar en una paleocueva. Recién al conocer los trabajos realizados sobre estas estructuras (Zárate et al. 1998) y ( Isla y Dondas 2001) se vio como posible este punto de vista.

 

Aspecto de los ejemplares hallados.

 

Cubito de ejemplar adulto y joven.

     

 

Cráneo del ejemplar adulto.

 

Cráneo del ejemplar juvenil.

En estos trabajos se presentan a las paleocuevas como construidas por los grandes perezosos, tales como Scelidotherium y Glossotherium , especialmente por el primero, ya que existen calcos de icnitas producidas por sus garras. Si bien todas las pruebas apuntan a estos animales, hasta ese momento no fueron hallados restos de los mismos en su interior.

Ya en el trabajo de extracción de los dos esqueletos fue posible observar que el sedimento que los rodeaba presentaba muchas variaciones en dureza y color, aunque no era fácil reconocerlos debido a la permanente presencia de polvo en el lugar y al  estado de conservación de los huesos que obligó a separar cada uno y guardarlos en paquetes individuales. Por lo que la preocupación principal fue el rescate de los mismos. Con posterioridad se planteó la posibilidad de que el lugar era una cueva colapsada. Por ese motivo se observó tiempo después, con el lugar bien lavado por las lluvias posteriores, la presencia en una de sus paredes de un estrato que aparentemente mostraba las evidencias de un derrumbe, ya que era posible reconocer trozos de sedimento sin muestras de haber sido rodados, posteriormente rellenados y pequeñas capas de sedimento posiblemente acarreadas por agua de lluvia, similar a otros sitios con pruebas de paleocuevas rellenadas.

Asimismo, los restos del animal juvenil presentaban el cráneo y un miembro anterior en un nivel superior al adulto, lo que también puede indicar que los mismos se hallaban en su madriguera en el momento del derrumbe.

Si bien faltan parte de los miembros posteriores del adulto, debido a la erosión, los dos ejemplares se encontraron completos. El adulto mide unos 2,50 metros y el juvenil alcanza 1,20 y sus huesos aún no solidificados indicarían que no llegaba al año de vida.

Agradecimientos:
Dr. Cristian Favier. Universidad Nacional del Centro. Olavarria y Mariano Magnussen.
Bibliografía:
M. Zárate, M. S. Bargo, S. F. Vizcaíno, A. Dondas y O. Scaglia:  Estructuras Biogénicas en el Cenozoico Tardío de Mar del Plata, atribuibles a grandes mamíferos. 1998.
F. I. Isla y A. Dondas: Facies fluviales del Pleistoceno de Mar del Plata. 2001.
 

Posición de los esqueletos hallados.

  Otros materiales de Scelidotherium depositados en el Museo Municipal Punta Hermengo: Esqueleto encontrado en Centinela del Mar en 1995, restos parciales de un esqueleto de la colección anterior al Museo, cinco cráneos y mandíbulas, icnitas de garras en cuevas entre otros restos aislados, como dientes, garras y huesos largos.

Medios de Comunicación que difundieron la presente noticia: BBC Mundo, Agencia TELAM, Agencia ABC, Diario La Nación, Diario InfoBae, Clarín, Pagina 12, Diario El Mercurio de Chile, Semanario El Planeta de Miramar, Semanario El Argentino de Miramar, Semanario Crónica de Miramar, Semanario El Sol de Miramar, Diario La Capital de Mar del Plata, Diario El Atlántico de Mar del Plata, PaleoArgentina Web Site, Paleontología Hispana. A esta lista, hay que sumarles sus repetidoras y medios radiales.


Que es un Scelidoterio?

Scelidotherium leptocephalum. Owen, 1840
   

De tamaño menor y del grupo de los Xenarthros (perezosos) mencionados anteriormente fueron los mamíferos mas comunes del paisaje Pleistocenico, ya que sus restos fósiles son muy abundantes en los depósitos sedimentarios de este periodo. Tenia 1,7  metros de alto y 3,5 de largo. Su peso estimado es de una tonelada. El cráneo es alargado, bajo y estrecho, con un rostro proyectado hacia adelante.

Su alimentación consistía de vegetales que hallaba en áreas secas. Recientemente se pudo saber por varios hallazgos realizados por el Museo de Ciencias Naturales de Mar del Plata que estos enormes mamíferos cavaban madrigueras, las cuales realizaban para refugiarse, o bien para invernar, ya que es posible que tuvieran un metabolismo muy bajo, logrando una temperatura constante de 15° c en su interior. Una de ellas media 40 metros de largo con un diámetro de 1,8 de donde se rescataron numerosos moldes de las garras entre otras evidencias. Este animal de notables proporciones desaparece del registro fosilífero hace unos 7 mil años atrás. Los restos de Scelidotherium son tal vez, los fósiles de grandes mamíferos mas comunes en la región pampeana. Hace unos años se extrajeron dos esqueletos completos al sur de la localidad de Centinela del Mar en el Partido de General Alvarado, otro de la localidad fosilífera de Camet norte, Partido de Mar Chiquita y una hembra adulta abrazando su cría en la localidad de Mar del Sud, preservado en el Museo Municipal Punta Hermengo. el género Scelidotherium, básicamente diferenciable de Scelidodon por la presencia de ciertos caracteres más derivados a nivel de los miembros y cráneo, cuenta con al menos dos especies pleistocenas: S. floweri y S. leptocephalum. Las especies de este género habitaron en espacios abiertos, parcialmente arbolados, de climas templados. Durante el Pleistoceno más tardío se lo encuentra también en ambientes de altura, compatibles con condiciones ambientales templado-frías, entre 2.000 y más de 3.000 m, específicamente en las localidades de Las Juntas, Catamarca y Lauricocha, Perú, aunque es importante mencionar que en este último sitio existen evidencias que los restos fueron llevados allí por el hombre. Geográficamente, se habría distribuido en los territorios de Argentina, Perú, Uruguay y Paraguay.


Una paleocueva realizada por
mamíferos gigantes del Pleistoceno

en la ciudad de Miramar.

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Por Mariano Magnussen Saffer y Daniel Boh. Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar.  marianomagnussen@yahoo.com.ar

En las ciudades del litoral marítimo bonaerense, es uno de los pocos lugares del mundo donde se pueden hallar evidencias de antiguas cuevas realizadas por perezosos gigantes, hace más medio millón de años antes del presente, según el boletín paleontológico “Paleo” donde se publico la noticia.

Los afloramientos geológicos que se hallan en el litoral marítimo bonaerense, en especial aquellos ubicados entre las localidades fosilíferas de Camet y Punta Hermengo, correspondientes a las ciudades de Mar del Plata y Miramar, son muy ricos en restos fósiles e icnofosiles (restos de hormigueros, termiteros, moldes de coleópteros, nidos de abejas, tuberías de anélidos, huellas de grandes animales entre otros), siendo objeto de estudios desde la primera década del siglo XX, por investigadores muy importantes, entre lo que podemos citar a Florentino y Carlos Ameghino, Lucas Kraglievich, Osvaldo Reig, Galileo Scaglia y recientemente por Marcelo Zarate, Eduardo Tonni entre otros.

Otros icnofosiles más comunes lo conforman las madrigueras o paleocuevas realizadas por distintos micromamiferos, como los roedores octodontidos (Actenomys) del Plioceno tardío, y otras de mayor tamaño atribuidas a dasipodidos (Eutatus, Pampatherium y Dasipus) que frecuentaban las llanuras pampeanas durante el Pleistoceno, o animales que han aprovechado estos refugios luego que su propietario lo halla abandonado, como hacen las aves Estrigiformes, que en algunas ocasiones los investigadores hallan en el interior de las madrigueras algunas regurgitaciones o bolos alimenticios, logrando rescatar centenares de pequeños restos fósiles de distintos micromamiferos de un mismo ambiente.

Paleocueva de roedor con sedimento secundario.

Las Paleocuevas que se destacan, afloran en un 97% rellenas por sedimentos secundarios que ingresaron paulatinamente a su interior, o rápidamente luego de alguna inundación o derrumbe de terreno. Este sedimento que ingreso a la cueva puede ser rápidamente visualizado por los investigadores, ya que por lo general se observa un contraste colorimetritos entre el interno y aquellos que los rodean, o bien, por superposición sedimentaria con caracteres complejos o una erosión diferencial.

Algunos paleosuelos contienen gran densidad de antiguas madrigueras, a lo largo de varios metros. Estas han sufrido arduos estudios por los investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata.

En las paleocuevas, en raras ocasiones hemos podido hallar restos fósiles de distintos microvertebrados, como por ejemplo, un grupo de cuevas halladas en la zona del Vivero Dunicola de Miramar, donde se rescato partes esqueletarías de un ejemplar adulto y cuatro crías de Lagostumus maximus, representante fósil de las actuales vizcachas, o un raro caso de Barranca Parodi, donde se extrajo restos sustanciales de dos ejemplares de un Cyanasua argentina, un mamífero emparentado con los actuales Coatíes, pero sin representantes vivientes.

Solo en raras ocasiones se han preservado algunas cuevas sin rellenar, conservando su estructura interna. Esto pudo ocurrir por el motivo de que en su entrada quedaba tapada por hierbas, o solo ingresaba material sin llegar a cubrir toda su larga extensión, logrando una especie de “tapón”.

No fue hasta 1992 que se publicara en la prestigiosa revista Ameghiniana de la Asociación Paleontológica Argentina, un trabajo sobre la estructura interna de una paleocueva atribuida a algún genero de Dasipodido de gran tamaño (probablemente Pampatherium). Esta y otras dos que fueron encontradas por casualidad por Galileo y Orlando Scaglia se caracterizaron por ser descubiertas dentro del casco urbano,  alejados de los barrancos marítimos donde por lo general son más evidentes los restos fósiles y en donde se puede establecer sus antigüedades según los estudios previos de la estratigrafía y demás.

En estas cuevas se pudieron rescatar algunos moldes de yeso correspondientes a icnitas, en donde se evidencia en las paredes y techo de la antigua madriguera numerosas marcas realizadas con las falanges ungueales (base de la garra), acompañadas cada una por 3 o 5 marcas verticales paralelas, lo que recuerda fácilmente la morfología biomecánica de Dasipodidos ya extinguidos, y en algunos casos los vivientes. Esto concuerda además con las medidas transversales, que poseen un alto promedio de 0,76 metros por un ancho promedio de 0,93 metros, caracterizadas por una serie de galerías de longitud variable e interconectadas entre si.

El autor de estas cuevas fue una especie de mulita gigante, llamada Pampatherium, que llegaba a pesar unos 250 kilogramos, o tal vez al genero Eutatus, mas emparentados con el actual Tatu carreta, quien se encuentra en peligros de extinción.

Primeras evidencias de madrigueras realizadas por mamíferos gigantes del Pleistoceno bonaerense.

Recién en 1998 un grupo de investigadores conformados principalmente por Marcelo Zarate, María Susana Bargo, Sergio Vizcaino, Alejandro Dondas y Orlando Scaglia correspondientes a la  Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata y al Museo Municipal de Ciencias Naturales “Lorenzo Scaglia” de Mar del Plata, publicaron los resultados de un interesante trabajo titulado “Estructuras biogénicas en el Cenozoico tardío de Mar del Plata (Argentina) atribuibles a grandes mamíferos” en la revista especializada de la Asociación Argentina de Sedimentologia.

Por lo general se tratan de estructuras cerradas y discordantes con relación a la estratigrafía hospedante en las inmediaciones. Presentan una estructura semicircular o casi elíptica con diámetros que varían según su recorrido, que pueden ir desde 0,75 y 1,90 metros, según lo que logramos establecer, atribuidos a distintos grupos de mamíferos.

Los rellenos sedimentarios están usualmente compuestos por arenas muy finas y limos, ya sea estratificado o macizo, que alternan con niveles de arcillas laminadas. Las estructuras, interpretadas como cuevas y galerías, se hallan excavadas en sustratos pelíticos o arenosos finos, ya sea de planicies de inundación de zonas pantanosas o interfluvios. La distribución estratigráfica de los presentes icnofosiles se distribuye desde el Plioceno hasta el Pleistoceno más reciente.

Los principales criterios de reconocimiento a las antiguas estructuras subterráneas se basan por lo general por sus relaciones estratigráficas, dimensiones contornos cerrados. Los rellenos sedimentarios en las estructuras y su contenido fosilífero en ciertas ocasiones, permiten recaudar información amplia y variada para emplearla en una relación contextual con especies vivientes.

Como mencionamos anteriormente, las estructuras pertenecen por lo general al orden Xenarthra, especialmente a armadillos extinguidos y sin parentesco alguno con las formas vivientes, lo que dificulta las comparaciones.

Lo sorprendente de los nuevos hallazgos, muestran estructuras de diámetro mas desmedidos al tamaño corporal y masa estimada a armadillos gigantes de la familias Pampatheriidae y Dasypodidae.

Estas características que confundieron a los investigadores por mas de un siglo, fueron aclaradas por análisis anatómicos, alométricos y biomecánicos efectuados en distintos ejemplares depositados en los Museos nacionales, cuyos especimenes correspondían a Milodontidos del Pleistoceno, que agrupan a los géneros Scelidotherium, Glossotherium y Lestodon, sugieren en este momento, que estos megamamiferos pudieron realizar enormes galerías por motivos varios ya numerados.

En los túneles estudiados y sin relleno que aparecen en la región, se han podido rescatar numerosas marcas y negativos realizados en yeso y cemento instantáneo, que se adaptan a las características anatómicas y morfológicas de los dos dedos mas desarrollados que presentan el genero Scelidotherium y Glossotherium, ya que los restantes se encuentran atrofiados, lo que no pasa con las otras especies vinculadas al estudio.

En detalles generales, podemos decir que las paleocuevas corresponden a estos gigantes mamíferos Terciarios y Cuaternarios desaparecidos.

En 1998 mientras se construía en la ciudad de Mar del Plata la Cuarta Cloaca Máxima, constituida por un túnel de 2,5 metros ancho y un recorrido de 5 kilómetros de largo, permitió a los investigadores estudiar la estructura geológica del casco urbano, a diferencia de otros estudios en la región que corresponden mayormente a la estratigrafía de los afloramientos geológicos de litoral marítimo bonaerense.

Durante la excavación, además de rescatar restos óseos en estado fósil, se encontraron cuatro grandes paleocuevas de 2 m de ancho y parcialmente rellenas; también se observaron cuevas más pequeñas. Las cuevas grandes de longitudes mayores a 6 m fueron asignadas a la actividad de milodóntidos (Milontidae, Mammalia); que para entonces eran desconocidas para la comunidad científica mundial, en cambio las pequeñas fueron supuestamente excavadas por gliptodóntidos.

Después de estos hallazgos totalmente novedosos, aparecieron varios mas. Uno de ellos y que sorprendió a los investigadores fue una paleocueva de 1,8 metros de diámetro y 40 metros de largo, con centenares de icnitas en el techo y laterales de la misma.

El hallazgo de una gran paleocueva e icnitas en Miramar.

Una enorme madriguera realizada por mamíferos gigantes hace más de medio millón de años, fue presentada públicamente por los miembros de la Asociación de Amigos del Museo Municipal Punta Hermengo de la ciudad balnearia de la provincia de Buenos Aires en el reconocido boletín paleontológico “Paleo”.

Esta enorme madriguera o refugio, es conocida paleontologicamente como “paleocueva”. Por lo general siempre los investigadores encontraban pequeñas estructuras rellenas de sedimento atribuidas a roedores o armadillos prehistóricos. En esta ocasión, la sorpresa fue grande como el mismo descubrimiento. Se encontraron con una estructura biogenética que no fue cubierta totalmente por sedimento, y que no sufrió mayores modificaciones a lo largo de cientos de milenios.

<<<< Mano de Scelidotherium de la colección del Museo Punta Hermengo. Concuerda con la biomecánica del animal que excavo las enormes madrigueras.

Es que Mariano Magnussen Saffer, miembro de la Asociación de Amigos del museo miramarense, fue quien noto la existencia y origen de esta enorme madriguera que algún tiempo albergo animales que pesaban mas de una tonelada y media, tres metros de largo y dieta vegetariana. De inmediato se comenzaron los primeros estudios.

"Debido a la antigüedad de los estratos de la zona que se hallan al norte de Miramar, la cueva pertenece al Pleistoceno, un período geológico que se inició hace unos dos millones de años y terminó hace diez mil años atrás, e inferimos de esta manera, que la cueva pertenecería a Scelidotherium, pues, las marcas de garras en techos y paredes de la misma reflejan su biomecánica y anatomía morfológica", dijo Daniel Boh, director del museo municipal.

<<< Vista frontal de la paleocueva hallada en Miramar.

Lo trascendental de esta paleocueva, es que se pudo ingresar a una de las cámaras principales, cuyo túnel tiene un diámetro de 1,90 metros, con secciones parcialmente cubiertas de sedimentos secundarios, con finas láminas de barro solidificado depositadas en sucesivas inundaciones, a lo largo de varios milenios.

A solo unos metros, se halla otra galería que se comunicaba a la superficie, y que solo quedo tapado por sedimento en su ingreso, preservando el interior como en su forma original. Los investigadores pudieron caminar de pie por esta corta galería, parcialmente erosionada, que se extiende por unos 10 metros y con un diámetro de 1,7 metros. Lo sorprendente fue la observación de las marcas de garras en los laterales y techos de ambas bifurcaciones, de las cuales se recuperaron varios moldes.

Los científicos suponen que, por las medidas que posee la cueva y las características marcas de excavación, la madriguera fue realizado por un Milodontino, posiblemente del género Scelidotherium s.p, un extinto perezoso prehistórico de gran tamaño, y común en el registro fosilífero de la región pampeana, con el propósito de refugio, cuidado de ejemplares juveniles o mantener el control sobre la temperatura y humedad de sus cuerpos.

El hallazgo podría aportar nuevos datos sobre las condiciones climáticas en el momento en que fue construida y también los datos anatómicos del animal que la excavó, es otra manera de conocer como vivían estos animales, cuya información no puede ser recuperada de sus grandes huesos.

<<< Molde negativo de Icnita (marcas de las garras) recuperada en las paredes y techos de la paleocueva, concuerda con la biomecánica de la mano de Scelidotherium leptocephalum.

Un hecho curioso y ligeramente relacionado, fue el descubrimiento de otra paleocueva en 2004 (pero sin estructura interna), cuyo techo había colapsado. De su interior el personal del museo miramarense recupero un esqueleto de 3 metros de largo de Scelidotherium leptocephalum, seguramente de una hembra adulta, abrazando su pequeña cría. Parte de este material se halla en exhibición.

Bibliografía sugerida:

Fariña RA, Vizcaíno SF. 1996. Hábitos locomotores del armadillo pleistoceno Propraopus grandis (Mammalia, Dasypodidae): una comparación con formas actuales. Actas del VI Congreso Argentino de Paleontología y Bioestratigrafía: 123-127.

Fidalgo, F.; Tonni, E.P. 1983. Geología y Paleontología de los sedimentos encauzados del Pleistoceno tardío y Holoceno en Punta Hermengo y Arroyo Las Brusquitas (Partido de General Alvarado y General Pueyrredón, Provincia de Buenos Aires). Ameghiniana, Vol. 20, Nos. 3-4, p. 281-296.

Florentino Ameghino 1908.  Las formaciones sedimentarias de la región litoral de Mar del Plata y Chapadmalal. Museo de Historia Natural de Buenos Aires. 7 (3): 343 – 428.

Frenguelli, J. 1921. Los terrenos de la costa atlántica en los alrededores de Miramar (Prov . Buenos Aires) y sus correlaciones. Academia Nacional de Ciencias de Córdoba. 24:325 – 485.

Kraglievich, J. 1952. Perfil geológico de Miramar y Chapadmalal, Provincia de Buenos Aires. Revista del Museo de Ciencias y Tradicional de Mar del Plata, 1 (1):8-37.

M. T. Alberdi, G. Leona y E. P. Tonni (editores). Evolución biológica y climática de la región pampeana durante los últimos cinco millones de años. Un ensayo de correlación con el Mediterráneo occidental. Madrid, Museo Nacional de Ciencias de Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1995, Monografías

Magnussen Saffer, Mariano. La Megafauna Extinguida del Partido de General Alvarado. (2005). Boletín de divulgación Cientifica Técnica. Museo Municipal de Ciencias Naturales Punta Hermengo de Miramar, Prov. Buenos Aires, Argentina.

Mariano Magnussen Saffer. 2003. Gigantes desaparecidos de la Región Pampeana. Edición independiente de Paleontología de Argentina.

Marcelo A. Zarate, María Susana Bargo, Sergio F. VIizcaino, Alejandro Dondas y Orlando Scaglia. (1998). Estructuras biogénicas en el Cenozoico tardío de Mar del Plata (Argentina) atribuibles a grandes mamíferos. Volumen 5 (1998). N° 2: 95-103.

Pascual, R., Ortega Hinojosa, E., Gondar, E. y Tonni, E. 1965. Las edades del Cenozoico mamalífero de la Argentina, con especial atención a aquellas del territorio bonaerense. Anales de la Comisión de Investigaciones Científicas 6: 165-193.

Tauber, A.A. y Mazzoni, A.F. 2003. Trazas de insectos xilófagos de la Formación Salicas (Mioceno tardío) de la provincia de Catamarca, Argentina. Ameghiniana , Suplemento Resúmenes 40: 94R.

Tonni, E.P.; Fidalgo, F. 1982. Geología y Paleontología de los sedimentos del Pleistoceno en el Área de Punta Hermengo (Miramar, Prov. de Buenos Aires, República Argentina): Aspectos Paleoclimáticos. Ameghiniana, Vol. 19, Nos. 1-2, p. 79-108.

Tonni, E.P.; Fidalgo, F. 1982. Geología y Paleontología de los sedimentos del Pleistoceno en el Área de Punta Hermengo (Miramar, Prov. de Buenos Aires, República Argentina): Aspectos Paleoclimáticos. Ameghiniana, Vol. 19, Nos. 1-2, p. 79-108.

 
Videos de la presentación en el noticiero de Canal 2 Miramar.

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> Hallazgo de Paleocueva realizada por mamíferos prehistóricos 1. 00:02:03

> Hallazgo de Paleocueva realizada por mamíferos prehistóricos 2. 00:02:03

> Hallazgo de Paleocueva realizada por mamíferos prehistóricos 3. 00:02:03
 

Halle Miramar - Argentine in a large

 cave made by prehistoric mammals.

Publicado en MundoMeteorología.

A huge burrow made by giant mammals for more than half a million years, was presented publicly by members of the Association of Friends of the Municipal Museum of Punta Hermengo the spa town of the province of Buenos Aires

Miramar, like other cities of Buenos Aires coastline, is one of the few places in the world where you can find evidence of ancient caves made by giant sloths, makes them more half a million years, according to the bulletin paleontological "Paleo" which was published the news .

This enormous burrow or shelter, paleontology is known as "paleocueva.". It is generally provided researchers found small structures filled with sediment attributed to prehistoric rodent or armadillo. On this occasion, the big surprise was the same as discovery.

We found a structure that was not cover biogenetics completely by sediment, and that did not suffer major changes in the course of hundreds of millennia.

Mariano Magnussen Saffer, a member of the Association of Friends of the museum Native from Miramar, who was noted the existence and origin of this huge den that housed animals weighing more than a ton and a half, three meters long and vegetarian diet.

"Due to the age of the strata of the area that are north of Miramar, the cave belongs to the Pleistocene, a geologic period that began some two million years ago and ended ten thousand years ago, and infer in this way , Which belong to the cave Scelidotherium therefore marks claws in roofs and walls of the same anatomy and biomechanics reflect their morphological, "said Daniel Boh, director of the municipal museum.

The importance of this paleocueva, is that they could access one of the main chambers, whose tunnel has a diameter of 1.90 meters, with sections partially covered with sediment side, with thin layers of solidified mud deposited in successive floods, the over several millennia.

Just a few meters, is another gallery who report to the surface, and that was covered by sediment in their income, while preserving the interior in its original form. The researchers were able to walk on foot for this short gallery, partially eroded, which stretches about 10 metres and a diameter of 1.7 meters.

T What was surprising observation marks claws on the sides and roofs of the two forks of which were recovered several molds. he discovery could provide new data on climatic conditions at the time it was built and anatomical data from animals that dug, is another way to learn more about how these animals lived, whose information could not be retrieved from its large bones.

A curious and somewhat related, was the discovery of another paleocueva in 2004 (but without internal structure), whose roof had collapsed. From inside the museum's Native from Miramar personnel recovered a skeleton of 3 meters during Scelidotherium leptocephalum, probably a female adult, embracing her small farming. Parte de este material se halla en exhibición. Part of this material is on display.

 


El Scelidoterio. El gran topo prehistórico de la Región Pampeana

Por el Museólogo y PaleoArtista Daniel Boh. Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar. www.museodemiramar.com.ar; museomiramar@gmail.com. Publicado en Paleo - Boletín Paleontológico.

Algo que saben todos los paleontólogos y aficionados a los fósiles, es que en la zona pampeana es muy probable que, uno de cada dos restos hallados sea del omnipresente Scelidoterio. Este era un gran perezoso, de unos 3 metros de largo y más de una tonelada de peso. A pesar de su tamaño era una de las especies más pequeñas, ya que sus parientes podían competir con los elefantes. En cambio sus parientes actuales; los perezosos arborícolas de la selva misionera no pasan el metro de largo. Todos ellos son Edentados, un grupo al que pertenecen también los Gliptodontes, los osos hormigueros, las mulitas y peludos.

El nombre científico del  Scelidoterio es Scelidotherium leptocephalum, que significa: “Animal de patas iguales” y “cabeza alargada”. Este nombre le fue colocado por el científico inglés Richard Owen en 1840, gracias a unos restos hallados por Charles Darwin durante el famoso viaje alrededor del mundo que dio principio a su Teoría de la Evolución. Este animal no era especialmente interesante, ya que la abundancia de restos y su  “modesto” tamaño no generaba gran entusiasmo. Era herbívoro, quizás algo carroñero y de posibles hábitos pacíficos. Sus restos se pueden encontrar en estratos de 700.000 años y de hace apenas 8.000 años, es decir, fueron unos animales relativamente exitosos.

UNA NUEVA VISION

A mediados de los años noventa se dieron a conocer los hallazgos de varias cuevas y galerías subterráneas en la ciudad de Mar del Plata. Normalmente estas son rellenadas por el correr de los siglos y las lluvias pero no en este caso, lo que permitió el estudio de las mismas con gran detalle. Se pudo observar que existían marcas de garras y hasta el roce del cuerpo del animal. Se creyó que se trataba de obras realizadas por grandes peludos como el actual Tatú Carreta, y que en aquellos tiempos tenían hasta 2 metros de largo.

Las discusiones se fueron acallando hasta que, cerca del 2000 se encontraron más pruebas de estos grandes topos pero, esta vez los culpables ya no eran los grandes acorazados, sino los perezosos de tamaño medio como los Scelidoterios o los Glossoterios (otros animales similares pero más grandes). 

Estas nuevas cuevas tenían un diámetro de 1,20 mts. y fue posible hasta identificar ensanchamientos a modo de cámaras para crianza, etc. Por otra parte se realizaron moldes de yeso de las marcas en las paredes y, o sorpresa, coinciden con las garras de nuestro amigo, el Scelidoterio. El hallazgo fue presentado por el técnico Alejandro Dondas del Museo Municipal de Ciencias Naturales de Mar del Plata  entre otros autores. En el Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar se exhibe una de estas marcas junto a una garra y la similitud es evidente, las cuales fueron recuperadas de una enorme galería con cámaras de 1,9 metros de diámetro, halladas por Mariano Magnussen Saffer del Grupo Paleo y colaborador del Museo miramarense.  

SE EXPLICAN ALGUNAS COSAS

Hasta principios de los 90 se creía que ciertas marcas en los acantilados costeros eran indicios de antiguos cauces provocados por grandes lluvias repentinas en medio de climas normalmente secos. Estas marcas son identificadas por el ojo entrenado pero una vez que se conoce el patrón de su forma no cuesta demasiado darse cuenta que estamos viendo una cueva rellenada cortada transversalmente. Por otra parte es muy común encontrar huesos fosilizados que están desarticulados, rotos y hasta gastados por un posterior arrastre. Esto ocurrió, probablemente, por el trabajo de generaciones de estos perezosos, cavando incansablemente en el subsuelo de la región pampeana.

Ilustración de Daniel Boh.

Es usual ver también grandes caparazones de gliptodontes en posición invertida dentro del yacimiento. Durante mucho tiempo se creyó, que estos gigantes caían en madrigueras de vizcachas. Con esta nueva forma de ver al asunto es más probable que con su gran peso desplomaban el techo de la cueva, con ocupantes o no. Durante la ampliación de la Ruta Nacional 2 a la entrada de Mar del Plata, se encontraron restos de un oso adulto y dos oseznos en lo que se cree fue una cueva. Posiblemente en este caso el dueño original fue expulsado y la nueva familia se instaló en el lugar con la mala suerte  que su refugio los dejara atrapados.

En la localidad de Mar del Sud fueron hallados un esqueleto de un Scelidoterio adulto, junto a un juvenil. Estos  se encontraban perfectamente articulados. Posiblemente sus cuerpos fueron enterrados en forma repentina y esto pudo ocurrir dentro de una cueva cuyo techo colapsó, por un gran peso o por un defecto en el terreno. Estos ejemplares se encuentran en el Museo Punta Hermengo.

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Recientemente se han realizado estudios sobre la anatomía de estos animales y se llegó a la conclusión que sus brazos estaban perfectamente adaptados para los movimientos de excavación. Además las rugosidades en sus huesos indican que poseía unos músculos formidables. Por otra parte la pelvis está diseñada para soportar su peso sobre las patas traseras, dato importante para los movimientos mientras se hace una cueva. El andar bípedo de los grandes perezosos y gliptodontes es una teoría que está siendo cada vez más aceptada entre los paleontólogos.

Cuando pensamos en los antiguos, interminables y planos paisajes de la zona pampeana que vieron los primeros exploradores europeos, debemos recordar que seguramente no siempre fueron así, sino que los mismos estaban matizados con bosquecitos de talas, sauces, algarrobos y quebrachos; en un terreno modificado permanentemente por estos gigantescos topos prehistóricos.

Bibliografía recomendada:

Buenos Aires, un millón de años atrás.  Fernando Novas, editorial Siglo XXI, colección Ciencia que ladra… 2006.

Los mamíferos fósiles de Buenos Aires. Ricardo Pasquiali, Eduardo Tonni, Universitas, 2004.

Hallan una cueva realizada por mamíferos gigantes en el Pleistoceno de Miramar. Magnussen Saffer, Mariano. 2008.Paleo, Boletín Paleontológico. Año 6. Numero 29: 30-34

 

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