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Lista de la Fauna Herpetologica del Partido de General Alvarado y S.E de la Provincia de Buenos Aires.

 

Por Mariano Magnussen Saffer. Museo Municipal Punta Hermengo. Mayo 2005. Tomado de "Naturaleza Pampeana" Cd - ROM - Edición 2005. marianomagnussen@yahoo.com.ar

Presentamos una lista de las especies de anfibios y reptiles que el Museo Municipal Punta Hermengo a registrado en su zona continental, excluyendo por ejemplo, las tortugas marinas. Mas adelante incluiremos algunos detalles de los mismos.
 

Anfibios.

Sapo Común o de Jardín (Bufo arenarum)

Sapo Cavador (Bufo granulosus)

Sapito de Panza Amarilla o Cavador (Bufo fernandezae)

Escuercito Común (Odontophrynus americanus)

Escuerzo Común (Ceratophrys ornata)

Rana Arborícola o Rana de Zarzal (Hyla pulchela)

Rana Criolla (Leptodactylus ocellatus)

Reptiles:

Lagarto Overo (Tupinambis teguixin)

Lagartija de Médano (Liolaemus sp)

Culebra o Lagarto de Cristal (Ophiodes -Ophisaurus- vertebratis)

Tortuga de Laguna (Phynops hilarii)

Reptiles (Ofidios).

Culebra Verde y Negra (Liophis poecilogyrus)

Culebra Común o Culebra Roja y Negra (Liophis anomalus)

Falsa Yarara o Culebra Yarara (Lystrophis dorbignyi)

Yarara Grande o Vibora de la Cruz (Bothops alternatus)

Yarará Ñata (Bothrops ammodytoides)

Yarará Chica o de Panza Blanca (Bothrops newiedii)

 

Los Anfibios del S.E de la Región Pampeana.
Ecología y Descripción..
 

Por Mariano Magnussen Saffer. Museo Municipal Punta Hermengo. Mayo 2005. Tomado de "Naturaleza Pampeana" Cd - ROM - Edición 2005. marianomagnussen@yahoo.com.ar

 

Sapo Común o de Jardín (Bufo arenarum)

De cuerpo rechoncho, cabeza ancha, morro redondeado y tímpano pequeño poco visible Resultan llamativas las protuberantes glándulas parótidas, en forma de haba, que a menudo divergen hacia atrás.

Cantan en lugares muy expuestos, en las orillas de vegetación baja. Los sapos tienen piel mucho más resistente a la desecación qué la de otros anfibios y por lo tanto pueden independizarse del agua en mayor medida, alejándose a veces, a grandes distancias de los sitios de cría. Existen dos tipos en el área.

El mayor, Bufo arenarum, es muy conocido, ya que se acerca a las casas en busca de insectos atraídos por la luz. Durante el invierno se oculta bajo troncos o piedras, en resquebrajaduras y en cuevas.

Al ser agredido, infla su cuerpo y cierra los ojos, obstruyendo totalmente la entrada de la cueva, de donde es casi imposible retirarlo. El Sapo Común e alimenta fundamentalmente de babosas, gusanos, arañas e insectos.

Sapo Cavador (Bufo granulosus)

Es otra especie del Sapo Común (Bufo arenarum). 

Bufo granulosus (muy parecido), es cavadora y construye pequeñas cuevas en el suelo ablandado por la lluvia; vive allí la mayor parte del año, capturando insectos que se acercan a su guarida.

Escuercito Común (Odontophrynus americanus)

Cava con sus miembros posteriores, permaneciendo oculto la mayor parte del año. Esta especie sale de sus refugios únicamente después de grandes lluvias, para buscar más activamente el alimento y reproducirse.

Los Pseudidae, que son los únicos anfibios de la zona con membranas interdigitales, no se alejan nunca del agua y se refugian entre las plantas acuáticas durante los meses fríos. Utilizan principalmente los cuerpos de agua temporarios que se forman con las lluvias estivales. Prefieren lagunas permanentes de aguas más profundas para la reproducción, y muchas veces con el espejo de agua cubierto por una densa capa de vegetación flotante.

En muchos casos poseen renacuajos nadadores, que pueden pasar como larvas el período invernal, completando el desarrollo con la llegada de la primavera. La especie mejor adaptada a los cuerpos de agua permanente es Lysapsus mantidactylus; la larva de este anfibio tiene el cuerpo aplanado) lateralmente y posee un gran desarrollo de la aleta caudal, siendo un excelente nadador.

Escuerzo Común (Ceratophrys ornata)

Son sumamente agresivos y peligrosos. Cavan cuevas en el barro utilizando un tubérculo córneo de borde afilado que poseen en las patas posteriores.

En épocas secas, las viejas mudas de piel forman una capa protectora contra la deshidratación. Pero con las lluvias, semienterrado en el barro, acecha a la espera de sapos, roedores y hasta pequeñas aves. Una de las ventajas de estos ambientes es la menor proporción de predadores (peces, belostómidos y otros insectos acuáticos); una segunda circunstancia favorable está dada por la menor competencia con otros anfibios.

Los renacuajos de estas especies son poco nadadores (renacuajos de fondo) y tienen una velocidad de desarrollo de uno a dos meses. En años lluviosos tienen buen éxito reproductivo y sus poblaciones se incrementan, pero en años secos muchos charcos desaparecen y con ellos muchas puestas que no llegan a término.

En estos períodos se encuentran los restos secos de individuos que no recibieron las lluvias esperadas antes de completar la metamorfosis, o los renacuajos de varias especies concentrados en los pequeños restos de agua, a veces sirviendo de alimento a garzas, cigüeñas y otras aves. En ocasiones los renacuajos pueden sobrevivir hasta la llegada de nuevas lluvias, gracias a la humedad que queda debajo de los restos de algas o plantas flotantes.

Rana Arborícola o Rana de Zarzal (Hyla pulchela)

Especie con menores requerimientos de humedad, temperatura y sitios reproductivos, circunstancias que le permiten reproducirse a lo largo de todo el verano, a diferencia de otros anfibios. Prefiere utilizar los cuerpos de agua temporarios que se forman con las lluvias estivales. Es uno de los anfibios más adaptables de la región.

Aprovecha cuerpos de agua muy diversos, canta, se aparea aun con bajas temperaturas y las larvas pueden variar la velocidad de metamorfosis según la época. En semicautiverio hemos criado individuos que completaron la metamorfosis en primavera, alcanzaron el tamaño adulto y comenzaron a cantar a mediados de enero; a comienzos de marzo el canto más intenso indicaba el comienzo de la reproducción y a fines del mismo mes ya había posturas.

Aunque existen gritos de amenaza, como los que puede emitir el escuerzo, o sonidos de "angustia", que emiten algunas especies al ser capturadas por un predador, la principal función de la vocalización en los anfibios es permitir el canto que emiten los machos, dilatando el saco vocal que actúa como caja de resonancia, para llamar a las hembras e iniciar el proceso de reproducción.

Rana Criolla (Leptodactylus ocellatus)

La Rana Criolla canta en lugares muy expuestos, en las orillas de vegetación baja. El nido de la especie  Leptodactylus ocellatus se caracteriza por una abundante espuma de sustancia albuminosa que lo constituye de alimento a los pequeños renacuajos.

Con menores requerimientos de humedad, temperatura y sitios reproductivos, capaces de reproducirse a lo largo de toda la época estival. Son en general, las especies más abundantes en el área y, aparentemente, las mejor adaptadas al clima y geografía de la zona.
   
Bibliografía Sugerida:

AMBROSINI, S. Etología de anfibios de ambienles temporarios del N.E. de lo provincia de Buenos Aires. Seminario de Licenciatura, C.A.E.S.E., 1985.

AZPELICUETA, M.; J. WILLIAMS y E. GUDYNAS. 1987. Osteología y notas miológicas de la Cecilia Neotropical Chthonerpeton indistinctum (Reinhardt & Lutken, 1861), con una diagnosis de la familia Typhlonectidae (Amphibia: Gymnophiona). Iheringia, ser. zool. (66): 69-81

BASSO, N. G. y G. J. BASSO. 1987. Análisis acústico del canto nupcial de Hyla pulchella pulchella Dumeril & Bibron,1841 (Anura: Hylidae). An. Mus. Hist. Nat. Valparaíso 18: 109-114.

BIOLE, F. y J. WILLIAMS. 1984. Nueva localidad para Bufo variegatus (Gunther, 1870) (Amphibia: Anura) y notas preliminares sobre su variación geográfica. Neotrópica 30 (84): 243-244.

CEI, I.M. Amphibians of Argentina, Monitore Zoológico italiano, Florencia, 1980.

GALLARDO. J.M. Anfibios de los alrededores de Buenos Aires, Buenos Aires, Eudeba, 1974.

GALLARDO, J.M. Anfibios y reptiles del partido de Magdalena (Provincia de Buenos Aires), Buenos Aires, Artes Gráficas Rioplatenses, 1987.

 

Los Reptiles del S.E de la Región Pampeana.

Ecología y Descripción.

 

Por Mariano Magnussen Saffer. Museo Municipal Punta Hermengo. Mayo 2005. Tomado de "Naturaleza Pampeana" Cd - ROM - Edición 2005. marianomagnussen@yahoo.com.ar

 

Lagarto Overo (Tupinambis teguixin)

Es un reptil con gran distribución geográfica en Sudamerica, desde Colombia tropical y subtropical a través de Venezuela y la Guayana por la cuenca del Amazonas venezolano y colombino hasta el Paraguay y el norte y centro de la Argentina. Esta especie alcanza una longitud respetable de 140 cm y muestra 17 a 29 poros preanales y femorales.

El color base es un marrón negruzco con brillos azulados complementado con varias bandas transversales compuestas por manchas amarillas de diferente tamaño y que llegan hasta la punta de la cola. Igualmente observamos una serie de manchas amarillas y blancas en la zona de la cabeza, cuello y extremidades. 

El biotopo de este lagarto es extremadamente variado lo que nos sugiere que su adaptabilidad también es considerable: Selvas pluviosas tropicales, espacios abiertos con arbustos espinosos, también a lo largo de las riveras de los ríos en la estepa de altura herbácea así como zonas costeras arenosas. 

Lagartija de Médano (Liolaemus sp)

Las lagartijas de medanos costeros conforman la familia Teídos (Teiidae). Tienen el cuerpo más o menos largo, con la cabeza bien diferenciada, y presentan las cuatro extremidades y la cola bien desarrolladas.

La vista y el oído son buenos; los ojos suelen estar cubiertos por párpados móviles y la abertura timpánica es bien visible a ambos lados de la cabeza. Tienen la lengua bífida, cubierta de papilas que recogen las partículas olorosas y que después serán percibidas por el órgano olfativo (órgano de Jacobson).

La cabeza está cubierta por placas grandes mientras que las escamas del tronco son más bien pequeñas. Las patas terminan en cinco dedos adaptados a la carrera. En la parte interior de los muslos presentan los llamados poros femorales, más desarrollados en los machos que en las hembras, que se hacen más visibles durante la época de celo.

Las lagartijas son por lo general animales diurnos; les gusta tomar el Sol y se alimentan sobre todo de insectos y otros invertebrados, aunque algunas especies comen sólo materia vegetal. La mayoría de las especies se reproducen por huevos (ovíparas) y los depositan en galerías excavadas por ellas mismas, entre las raíces de los árboles o debajo de las piedras; hay también especies ovovivíparas. En la Región Pampeana son muy comunes en zonas áridas y desérticas, sierras y grandes extensiones de medanos costeros.

Culebra o Lagarto de Cristal (Ophiodes -Ophisaurus- vertebratis)

Nombre común de los miembros de un género de lagartos, así llamados por las escamas lisas, altamente pulidas, relucientes y similares a tejas, que rodean su cuerpo sin patas, aunque a plena vista el Lagarto de Cristal parezca una serpiente. También reciben el nombre de serpientes de cristal por su parecido con éstas al carecer de patas. Al contrario que las serpientes, tienen párpados móviles y aberturas auditivas externas. El lagarto de cristal vive tanto en Eurasia como en América.

El color varía en las distintas especies. Algunas son negras con un punto verde en cada escama; otras son pardas con bandas oscuras. Se alimentan sobre todo de insectos. Tienen una cola frágil que mide el doble o más de la longitud del cuerpo y se desprende con facilidad en caso de manipulación, lo que sirve como mecanismo de defensa contra los depredadores, que a menudo se distraen con el movimiento ondulante de la cola desprendida.

Como ocurre en la mayoría de los lagartos, regeneran la cola, pero la porción regenerada suele ser más corta que la cola original y de diferente color.

Tortuga de Laguna (Phynops hilarii)

Las tortugas de laguna son miembros de un grupo de tortugas acuáticas de tamaño entre pequeño y mediano. Su área de distribución abarcan gran parte del noreste de Argentina, ocasionalmente llegan al sudeste de la provincia de Buenos Aires, luego de grandes inundaciones, o bien son introducidos por humanos, liberándolos en zonas inundadles y reproduciéndose exitosamente, aunque son vulnerables  a los climas fríos o costeros.

El caparazón (parte dorsal) no suele superar los 16 cm de longitud. Todas las tortugas de laguna tienen un caparazón ovalado o alargado, a veces con rebordes o costillas longitudinales. El plastrón (parte ventral del caparazón) tiene una o dos articulaciones que le permiten cerrarse contra la coraza, de modo que las partes blandas del cuerpo de la tortuga quedan protegidas dentro del caparazón como defensa frente a los depredadores.

Las tortugas de laguna viven en toda clase de hábitats acuáticos, desde charcas y arroyos temporales de desierto hasta grandes ríos y lagos. Muchas se alimentan ocasionalmente en tierra y utilizan refugios terrestres durante la estivación (inactividad estival) o se entierran en el fondo de los estanques durante los periodos de sequía. Nadan mal y buscan el alimento caminando por el fondo de estanques o lagos, donde comen diversos invertebrados y vertebrados. No se sabe con certeza cuánto viven en su medio natural, pero algunos ejemplares han vivido exitosamente en zoológicos de Argentina, por algo más de 35 años.

Culebra Verde y Negra (Liophis poecilogyrus)

Las culebras soportan las consecuencias nefastas de la aversión provocada por las fechorías de unas pocas especies de víboras ponzoñosas, a pesar de no ser ni remotamente tan temibles, exceptuando el caso de corales en América, francamente minoritarias, si bien es cierto que en Australia y el antiguo continente no puede afirmarse lo mismo. Por el contrario, no pocas veces derivan positivos beneficios de sus hábitos depredadores con respecto a diversos animalejos nocivos por un u otro motivo.

Las culebras se reconocen por su cabeza oval, sin cuello, marcada por la presencia de grandes placas lisas sobre la misma, la pupila circular, los dientes pequeños y si hay colmillos largos están situados en el fondo de la boca, las escamas del cuerpo lisas, la cola larga y sus costumbres diurnas.

Lejos de ser húmedo y viscoso como suponen algunos, el cuerpo de las culebras esta cubierto por escamas lisas y brillantes, dispuestas en forma imbricada que mudan periódicamente, dejando abandonado un largo manguito vuelto al revés, y exhiben una nueva librea, limpia y lustrosa, por cuyo motivo los ofidios han simbolizado muchas veces la vida permanentemente renovada e inmortal.

Culebra Común, Culebra Roja y Negra o Culebra Listada (Liophis anomalus)

La vida arbórea atrae a muchas, capaces de trasladarse con soltura por entre la enramada, disimulando su presencia en lugares tan expuestos, gracias a sus coloraciones verdosas que les permiten pasar inadvertidas entre las hojas.

También las hay campeonas de natación capaces de fluir con increíble agilidad por las aguas aunque siempre con la cabeza fuera del agua, y, finalmente, la gran mayoría, se conforma con una modesta vida rastrera respondiendo cabalmente a su apelativo reptiliano.

Sus aficiones gastronómicas son igualmente variadas. Todos los platos vivientes de la Naturaleza son aptos para el consumo pero siempre el ofidio gusta retorcerle el pescuezo al pollo simbólico que va a engullir. Jamás tocará un cuerpo inanimado aun cuando se muera de hambre. No desdeñan ingerir, las más pequeñas, larvas, lombrices, insectos diversos, principalmente hormigas y pequeñas alimañas. Otras, rápidas cazadoras de ratas y otros roedores, prestan útiles servicios al servir de frenos a la proliferación siempre abundante de plagas de los sembrados.

Falsa Yarara o Culebra Yarara (Lystrophis dorbignyi)

La Falsa Yarará también llamada Falsa Crucera o Culebra Yarara, habita en el centro y norte de la Argentina y del sur del Brasil, donde se llama cobra nariguda, con sus manchas negruscas regularmente dispuestas sobre el cuerpo y la costumbre de achatar el cuerpo cuando esta de mal humor.

La falsa yarará es una culebra lenta e inofensiva, cuya coloración intimida a los animales y personas por parecerse a la peligrosísima Yarará. Esta forma de defensa se denomina mimetismo batesiano el cual se da cuando una posible presa, por lo general inofensiva, adopta la coloración de otra especie venenosa o peligrosa para confundir a su predador.

Un examen más cuidadoso denuncia su estirpe culebril, además de ser inconfundible por la presencia de una quilla prominente en la región nasal que le ha valido el nombre de cobra nariguda en Brasil, denota sus hábitos de hozar la tierra en busca de lombrices, insectos, culebrillas ciegas y otros animales subterráneos.

Se diferencia también por presentar pupila circular (vertical en la Yarará) y diseño dorsal compuesto de semicírculos de ambos lados del cuerpo, cuya base se apoya en una línea más clara sobre la región vertebral. Vive en zonas de pastizal y por lo general se las puede ver tomando sol para calentar su cuerpo en las rutas, donde en ocasiones encuentran la muerte.

Yarara Grande o Víbora de la Cruz (Bothrops alternatus)

La yarará o víbora de la cruz tiene manchas semicirculares negras fileteadas de blanco en forma de medialuna, alternan con sus lados convexos hacia la línea media sobre un fondo grisáceo o castaño decorado con algunas pintas blanquecinas.

Célebre por una figura en forma de cruz blanca que ostenta sobre la cabeza, el dibujo sufre con frecuencia varias variaciones y son comunes los diseños en formas de “T” o de ancla, o simplemente el trazo de dos barras, antero o posterior una transversal la otra pero sin ponerse en contacto en un intento de recomponer el cruce. Consiente de su poder la yarará tiene un carácter irascible. No supera normalmente 1.5 m de longitud total.

Se enfurece con harta facilidad de y, achatando el cuerpo en posición de guerra, lanza el tercio anterior de su cuerpo de metro y medio, hacia el rival en un mordisco relampagueante que hinca sus ganchos mortíferos. Por entre los matorrales, a la vera de ríos, arroyos y bañados, persigue pequeños mamíferos y libra a los campos de no pocos roedores molestos.

De reproducción ovovivípara da a luz hasta 16 viboreznos, uno cada 10 minutos, envueltos en una tenue membrana transparente, perfectamente formados, que rompen inmediatamente la envoltura y enfrentan la vida abriendo ya desmesuradamente la boca y no en vano pues a los veinte minutos de haber nacido, ya con su dispositivo ponzoñoso formado, los bebés de yarará ultiman un ratonsillo de volumen varias veces mayor en pocos segundos.

Esta temible capacidad defensiva de los viboreznos en el momento mismo de nacer explica como a pesar de persecuciones y matanzas, del ataque de muchos enemigos que también los tienen, logran subsistir, y en número harto apreciable, por cierto.

Se alimenta de roedores, aves, reptiles, anfibios e insectos. La mayoría de los accidentes se produce al pasar muy cerca de ella, al pisarla o al molestarla, o hurgando con la mano en lugares no accesibles a la vista, como dentro de cuevas de "Mulita", donde frecuentemente se refugia. Suele ingresar a las habitaciones rurales en busca de roedores y a los campamentos.

Yarará Ñata (Bothrops ammodytoides)

Presenta una cabeza triangular sin dibujo alguno, su cuerpo es marrón claro, presentando dibujos a medialuna de color negro. Su parte vertebral es totalmente clara. Es sumamente agresiva, por lo que se niegan a recibir alimento en cautiverio.

Son capaces de inocular dosis fatales de ponzoña en sus víctimas a la manera de una artera inyección hipodérmica, que por lo general lo utilizan para cazar, y en raras ocasiones para defenderse de depredadores. El grueso de los accidentes ofídicos es producto de esta especie, la Yarará Ñata, aunque es difícil establecer en qué grado contribuye cada una al número para nada despreciable de afectados en el territorio bonaerense.

Ambas tienen una amplia distribución en la provincia, faltando solo talvez en el extremo nordeste.El veneno de las yararaes no está compuesto por un solo principio activo sino por un verdadero cóctel de sustancias que actúan secuencialmente. Su acción es local, afectando la sangre y  destruyendo los tejidos en las cercanías de la mordedura.

El dolor es intenso, y si el accidente ha ocurrido en los miembros inferiores (el lugar más común), se hace imposible caminar después de unos minutos. La zona afectada se vuelve entre negra y púrpura, y este color cianótico avanza conforme pasa el tiempo.

Habita en lugares de pastizales altos, cerca de medanos y zonas de agua dulce, en donde por lo general captura su alimento, constituido por sapitos, ranas, insectos varios, lauchas entre otros. También incluye en su dieta pichones de aves y huevos.

Yarará Chica o de Panza Blanca (Bothrops neuwiedi)

Notorias variaciones entre las mismas subespecies. Llega a medir 90 centímetros, y por tal razón no es tan venenosa como Bothrops alternatus, no obstante la peligrosidad y toxicidad inherente a toda mordedura de yarará.

Posee dos filas de manchas dorsales marrones alternadas o unidas, con bordes blancos o claros. Debajo de cada trapecio, tiene dos manchas oscuras, separadas. El fondo, en cambio, se lo describe como marrón - rojizo, café claro o gris.

También posee una franja oscura que corre desde detrás del ojo hasta la comisura de la boca. Se la distingue de otras especies como Bothrops alternatus a través de su aspecto menos colorido, más grisáceo, con manchas dorsales menos diferenciadas del fondo. Comúnmente tiene hábitos nocturnos.

Algunas subespecies están bien adaptadas a hábitats semiáridos. Son vivíparas. Dentro de las admirables adaptaciones que poseen estos vertebrados, alcanza su máxima expresión en el desarrollo mandibular, en las que un par de dientes anteriores tubulares, se vinculan con glándulas salivales modificadas productoras de veneno. Si de peligrosidad hablamos, las yararaes se llevan los laureles: son las únicas responsables de las entre seis y diez picaduras de serpientes que ocurren en nuestra Provincia todos los años, Yarará chica es de hábitos expuestos y de temperamento agresivo.

Bibliografía Sugerida:

CEI, J. y J. WILLIAMS. 1984. Las colecciones herpetológicas de la expedición patagónica del Perito Moreno (marzo-abril de 1896) y las formas argentinas de Liolaemus del grupo pictus. Rev. Museo La Plata 13, zool.(139): 183-194.

Barbadillo, Luis Javier. La guía de Incafo de los anfibios y reptiles de la península Ibérica, islas Baleares y Canarias. Madrid: Editorial Incafo, 1987. Guía fotográfica; incluye claves, mapas y glosario.

Capula, Massimo. Guía de anfibios y reptiles. Barcelona: Ediciones Grijalbo, 1990. Guía identificativa; incluye mapas y bibliografía.

VVAA. Reptiles y anfibios. En "Los animales, gran enciclopedia ilustrada", volumen VI, Barcelona: Editorial Delta, 2ª ed., 1982. Obra enciclopédica de consulta de diez volúmenes; incluye bibliografía y fotos en color.

WILLIAMS, J. y M. GHILINI. 1979. Hallazgo de Gekkonidae asociados a poblaciones sinantrópicas de Triatominae. Neotrópica 25 (74): 155-159.

WILLIAMS, J. 1982. Observaciones sobre la reproducción en cautiverio de Philodryas baroni Berg, 1895. (Serpentes: Colubridae). Neotrópica 28 (79): 61-70.

WILLIAMS, J. 1988. Bibliografía de los anfibios y reptiles de la República Argentina. Biología Acuática 13: 115-124.

WILLIAMS, J. y S. WICHMANN. 1989. Nueva localidad para Anops kingii (Reptilia: Amphisbaenidae) y Philodryas aestivus (Reptilia: Colubridae) en el este de la provincia de Buenos Aires. Boln. Asoc. Herpetol. Argentina 5 (1-2): 12-13.

 
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