Miguel Lillo. Impulsor de la ciencia en el norte argentino.
Magnussen Saffer,
Mariano (2012).
Miguel Lillo. Impulsor de la ciencia en el norte argentino. Paleo, Revista
Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico. Año 10.
75: 23-26.marianomagnussen@yahoo.com.ar
El
naturalista Miguel Lillo, oriundo de la provincia de Tucumán,
descubrió numerosas especies de los ecosistemas del norte argentino,
formó importantes colecciones y legó íntegramente sus posesiones a
la investigación científica.
Desde
su infancia realizó anotaciones que revelaron los múltiples
intereses de Lillo, porque aunque su vocación eran las Ciencias
Naturales y la Botánica, fue químico y docente de profesión, además
de meteorólogo aficionado y eximio lingüista. Su educación formal
concluyó con el bachillerato, pero no sus estudios, ya que toda su
vida fue un verdadero sediento de conocimiento y gran autodidacta.
Miguel Ignacio Lillo nació en San Miguel de Tucumán 27 de
julio de 1862. A los veinte años, en 1882, comenzó a profundizar sus
conocimientos sobre la química, ingresando como aprendiz en una
farmacia. A los pocos meses ya era docente de Química y Física en el
Colegio Nacional y diez años más tarde dirigía la Oficina Química de
la provincia, desde donde, publicó su primer trabajo científico.
En 1888
presewnto un interesante ensayo sobre la flora tucumana. Poco tiempo
después era ayudante y discípulo de Federico Schickendantz químico y
director de la oficina Química Municipal de Tucumán; Lillo le
substituyó en tal cargo el año 1892. En 1914
la Universidad Nacional de La Plata le otorgó el título de Doctor
Honoris Causa; tras enseñar química y física en el Colegio
Nacional y en la Escuela Normal, desde el mismo año 1914 dio cátedra
en la Universidad Nacional de Tucumán.
Miguel
Lillo fue un naturalista completo como era el estilo de aquella
poca. En 1897 hizo estudios bastante completos dentro del campo de
los ofidios. Un año más tarde el Boletín de la Oficina Química le
publica “Enumeración sistemática de los animales útiles o dañinos
para la Agricultura” .
La ornitología tuvo en él a un gran cultor,
conoció al Dr. Roberto Dabbene con quién intercambió inforación
sobre el tema y trabajando en conjunto en más de una oportunidad. Se
destacan sus trabajos “Enumeración sistemática de las aves de la
provincia de Tucumán (Anales del Museo Nacional de Buenos
Aires,1902). “Fauna Tucumana: Aves (Revista de Letras y Ciencias
Sociales, Tucumán, 1905)
En sus
largos viajes de recolección y reconocimiento describió algunas especies
de aves nuevas en ese momento para la avifauna de Tucumán y con el
tiempo reunió la mejor y mayor colección de aves de la provincia. Sus
méritos en ese sentido fueron importantes destacándose los aportes
dentro de las familias Tinamidae, Furnariidae, Psittacidae ect. La Asoc.
Orniologica del Plata (hoy Aves Argentinas) lo nombró socio
correspondiente desde su fundación en 1916.
Miguel
Lillo fue un naturalista poco común: sagaz y observador en extremo;
profundamente erudito y dotado de una extraordinaria vocación
científica. Especializado en botánica, fue sin embargo buen escritor al
dedicarse a otras ramas de la ciencia, en particular la química y la
zoología.
Se dedicó a la investigación científica alternándola con la enseñanza en
investigaciones públicas. Es relevante su contribución al conocimiento
de los árboles de Argentina y de la familia botánica de las compuestas.
Se empeñó también en la ornitología -disciplina en la cual también
devino una autoridad-, la lingüística, la literatura clásica, estudiando
asimismo las lenguas indígenas. Nombrado director del Museo de Historia
natural de la Universidad de Tucumán y miembro de la Comisión Nacional
de la flora argentina.
Fue un
competente fitogeógrafo. Con viajes realizados entre 1885 y 1916, le
permitieron conocer la provincia de Tucumán. Además recorrió gran parte
de la República Argentina, desde Buenos Aires al norte. Sobresalen sus
viajes de reconocimiento botánico a las provincias de Córdoba y de
Santiago del Estero en 1885; a Cuyo, entre 1890 a 1891; Buenos Aires y
Santa Fe de 1891 a 1902; a la provincia de Salta, en 1894. Por Chile en
1895. Además por Formosa, Chaco y la Mesopotamia argentina, llegando a
la isla Martín García.
Realizó el primero de
sus viajes de estudio a la provincia de Córdoba en 1888, con el objetivo
de interiorizarse sobre los métodos botánicos que lo ayudaran a
clasificar su ya numerosa colección. Por ese entonces se
encontraba allí el naturalista alemán, Fritz Kurtz, quien respondió a
todas sus inquietudes.
Ya con las herramientas necesarias para avanzar en sus investigaciones,
el joven naturalista reinició sus excursiones botánicas, en las cuales
también se interesó por otras áreas de las Ciencias Naturales, como el
estudio de las aves y de los insectos.
En 1918 se
retiró del ejercicio de la docencia, si bien mantuvo el cargo honorario
de director del Museo de Historia Natural de la Universidad de Tucumán.
En el mes de diciembre de 1930, ya poco antes de morir, donó todos sus
bienes a la Universidad Nacional de Tucumán; tales bienes consistían en
un amplio terreno, una considerable suma de dinero, su extensa
biblioteca, su colección zoológica y su herbolario constituido por más
de 20.000 ejemplares de unas 6.000 especies distintas. Con tal donación
la Universidad Nacional de Tucumán constituyó la Fundación Miguel Lillo,
inaugurada en 1933.
Recibió el
Premio Francisco Pascasio Moreno en 1928. Vivió sus últimos años
retirado en la casa que fue su legado, aunque sin que disminuyera su
inquietud por el conocimiento. Hay que destacar que mantuvo el material
recolectado en Tucumán. Antes de él hubo exploradores, pero las especies
clasificadas fueron a engrosar las colecciones europeas.
Miguel
Lillo falleció en la ciudad de San Miguel de Tucumán el 4 de mayo de
1931. En la paz de un frondoso jardín Botánico, una tumba guarda los
restos del excepcional personaje de la ciencia argentina que fue Miguel
Lillo. Sus biógrafos comentan que hasta en los últimos días de su vida
Lillo tenía una libreta debajo de la almohada en la que escribía su
diario. Tal fue su afan y perseverancia a lo largo de su vida que dejo
plasmado sus observaciones hasta el ultimo momento.
Bibliografía Sugerida.
Aguilar, H. A.
2009. Miguel Lillo, un naturalista por vocación.
El Carnotaurus. Boletin del Museo
Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia – Año X1 – Número
109 – febrero de 2010. p 6-7
Anónimo,
1931. Dr. Miguel Lillo. [Necrológica]. El Hornero. Revista de la Asoc.
Ornit. del Plata (Aves Argentinas) Buenos Aires. IV:475p
Magnussen Saffer, Mariano (2009). Reseña histórica de la evolución de la
Ciencia Paleontológica en la Republica Argentina desde 1772 a 1910.
Paleo, Boletín Paleontológico. Año 7. 41: 07-09.
Torres, A.
1958.Lillo, vida de un sabio. Universidad Nacional de
Tucumán. Tucumán 336pp.
Pág web: lillo.org.ar
Rev. Muy
Interesante nº312.-
Félix de Azara, el primer naturalista del Conosur.
Por Mariano Magnussen Saffer. Director de Grupo
Paleo e Integrante del Museo Municipal Punta Hermengo.
marianomagnussen@yahoo.com.ar. Magnussen Saffer,
Mariano (2012).
Félix de Azara, el primer naturalista del Conosur. Paleo, Revista
Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico. Año 10.
77: 22-25.
Félix
de Azara, fue un Naturalista y geógrafo español que llevó a cabo
importantes estudios sobre geografía e historia natural del Río de la
Plata y
Paraguay. Azara también fue un militar, ingeniero, explorador,
cartógrafo, antropólogo y humanista.
Félix de Azara, es
considerado como el primer naturalista, precursor de las ciencias
naturales en la región rioplatense. Describió principalmente las aves y
los mamíferos de los territorios del Paraguay sur de Brasil y Misiones a
fines del siglo XVIII, poco tiempo después que los padres jesuitas
fueran expulsados de los territorios de España. La trascendencia de sus
escritos originaron en un principio cierta polémica pero a medida que
fue pasando el tiempo se le han reconocido los méritos.
Nació en Barbuñales
España el 18 de mayo de 1742, aunque otros autores indican 1746, dentro
de un seno familiar de economía acomodada, ya que su padre, Alejandro de
Azara y Loscertales por entonces era Barón de Pertusa y Señor de Lizana.
Sus hermanos, tenían cargos de relavancia, José Nicolás era diplomático,
a la postre fue Embajador de España en Francia. Mateo, integró la
Audiencia de Barcelona y Lorenzo era profesor en la Universidad de
Huesca y Deán de su Cabildo Catedralicio.
Realiza sus
estudios en la universidad de Huesca y luego en la Academia
militar de Barcelona de dónde sale como cadete en 1764. Sirve en
el regimiento de infantería de Galicia y obtiene el grado de
lugarteniente en 1775. Fue herido en la guerra contra Argel y
sobrevivió de milagro. Rechazó en 1815 la Orden de Isabel la
Católica en protesta por los ideales absolutistas que reinaban
en España. Parte hacia Sudamérica en 1781 para una misión de
algunos meses y se quedará durante 20 años. Según sus propias
palabras, inicialmente se dirigió a Asunción, capital de
Paraguay, para realizar los preparativos necesarios y esperar al
comisario portugués. Dada la tardanza del comisario portugués,
Azara decidió emprender un viaje por su cuenta y realizar un
mapa de la región.
En sus viajes, y casi
por aburrimiento, tomó interés en los animales de las zonas que
visitaba. Así, a pesar de saberse ignorante sobre el tema y creer que
antes que él ya lo habrían hecho los viajeros y naturalistas de América,
decidió apuntar sus observaciones y esperar a acabar sus otras
obligaciones para publicar los materiales. Así, desprovisto de
conocimientos científicos, se dedica al estudio de los mamíferos y las
aves que encuentra. La única bibliografía de la que dispone es una
traducción al español de las obras de Buffon (1707-1788).
Su obra más conocida
es Viaje a la América meridional desde 1781 hasta 1801; publicada
en francés en 1809, contiene datos de gran valor histórico y científico.
Tanto sus Apuntamientos para la historia natural de los cuadrúpedos
del Paraguay y del Río de la Plata (1802) como la Descripción e
historia del Paraguay y del Río de la Plata (1847) constituyen
asimismo una fuente inagotable de información. Confeccionó también un
notable tratado sobre las aves del Paraguay, Apuntamientos para la
historia natural de los pájaros del Paraguay y del Río de la Plata
(1802-1805). En este libro, como en el dedicado a los cuadrúpedos,
describió varias especies nuevas.
Su falta de
conocimientos, concretamente su incomprensión de la gran diversidad de
las especies, le lleva a realizar errores de juicio. Así, confunde las
bataras de Paraguay (pertenecientes al género Myrmothera
Vieillot, 1816) que él observa con los hormigueros de la Guayana
descritos por Sonnini (pertenecientes al género Thamnophilus
Vieillot, 1816).
Azara describió
448 especies, de las cuales la mitad eran nuevas. Finalmente fue
llamado de vuelta a España en 1801 al cabo de 20 años de
privaciones, sufrimientos y después de haber sobrevivido a
diversos peligros, desde ataques de indios hasta serpientes
venenosas. No aportó animales disecados, sino únicamente sus
manuscritos sobre los mamíferos y reptiles del Paraguay y del
río de la Plata. Azara no dibujó ni ilustró animales, sólo
colectó varios centenares de aves y las preparó de acuerdo a sus
posibilidades y conocimiento.
Muchos ejemplares
tuvieron que ser descartados por haber llegado a destino en pésimas
condiciones. De cualquier manera, algunas especies y pieles llegaron al
Gabinete Real de Historia Natural, José Clavijo Fajardo elogió la
colección y advirtió la falta de nombres científicos.
Respecto a otros reinos
de la naturaleza no fue tan minucioso en sus observaciones, aunque debe
considerárselo un gran biogeobrafo. En botánica por ejemplo sólo se ha
ocupado de las cuestiones medicinales o utilitarias de varias especies
de árboles y plantas comunes. Lo mismo podríamos referir a los demás
ramas (peces, anfibios, reptiles, insectos etc).
Además de recorrer y
describir una basta región del chaco y el litoral norteño, Azara visitó
algunas zonas aledañas a la provincia de Buenos Aires conocida en ese
entonces como línea de frontera:Areco, Luján, Mercedes, Guardia del
Monte y Chascomús.
De
regreso a Europa alrededor de 1801, pudo conocer a su hermano Nicolás,
aunque más no sea por poco tiempo, realizó visitas a museos cotejando
algunas colecciones, también conoció a destacados naturalistas y se
vinculó a importantes sociedades científicas.
El fallecimiento de su
hermano lo apenó mucho, por ello se mantuvo algo alejado de los
quehaceres laborales pese a haber recibido varios ofrecimientos para
ocupar cargos relevantes como el de virrey de México, que rechazó. Se
retiróa su pueblo natal de Barbuñales y aprovechó el tiempo para ordenar
algunos escritos y realizar algunas notas. Una pulmonía puso fin a sus
días en octubre de 1821. Sus restos fueron depositados dentro del
mausoleo de los Lastanosa, en la Catedral de Huesca.
Bibliografía sugerida.
Anónimo, 1916. Una carta
inédita de D. Félix de Azara. Physis, 2 (10): 206-207. Buenos Aires.
Azara, F. de, 1941.
Viajes por la América Meridional. Espasa Calpe S.A. Viajes Clásicos.
Madrid Tomos I y II .
Babini, J., 1954. La
evolución del pensamiento científico en la Argentina. Ediciones La
Fragua, pp. 1-30. Buenos Aires.
Carretero, A.M., 1970.
Importancia de las obras de don Félix de Azara. En: volumen 6, pp.
173-182, de P. de ANGELIS. Editorial Plus Ultra. Buenos Aires.
Dohelo Jurado, M., 1923.
El homenaje a D. Félix de Azara. Palabras de apertura. El Hornero, 2
(4): 300-302. Buenos Aires.
Mañé Garzón, F., 1996.
Historia de la ciencia en el Uruguay. Volumen 1. Del descubrimiento al
fin de las Misiones Jesuíticas, pp. 1-290. Volumen 2. De las Misiones
Jesuíticas al fin del siglo XVIII, pp. 1-245. Colección del Rectorado,
Universidad de la República, II y III. Montevideo.
Torres, L.M., 1929.
Noticia biográfica de don Félix de Azara y examen general de su obra.
Anales de la Sociedad Científica Argentina, 108 (2): 177-190. Buenos
Aires.
Hendrik Weyenbergh,y su breve paso por la zoología en Argentina.
Por Mariano Magnussen Saffer. Integrante de Grupo Paleo, Museo Municipal Punta
Hermengo de Miramar y Fundación Argentavis.
marianomagnussen@yahoo.com.ar
- Magnussen Saffer,
Mariano (2013). Hendrik
Weyenbergh, y su breve paso por la zoología en Argentina. Paleo, Revista Argentina de Paleontología. Boletín
Paleontológico. Año 11. 92: 09-10.
Nació en Haarlem,
Holanda el día 6 de diciembre de 1842. Fue un zoólogo neerlandés
nacionalizado argentino, que desarrolló parte de su carrera en
Argentina, fundando el Museo de Zoología de Córdoba.
Llegó a la Argentina en
1872, siendo un joven doctor en ciencias naturales, a invitación de
Carlos Germán Burmeister. Se le había ofrecido la cátedra de zoología de
la Universidad Nacional de Córdoba, y se aplicó a la docencia, la
investigación y la formación del museo, para el cual obtuvo numerosas
piezas autóctonas.
El Museo de Zoología de
la F.C.E.F. y N.. fue creado en el ámbito de la Academia Nacional de
Ciencias en el año 1872, cuyos primeros científicos destacados fueron
contratados por el entonces presidente Domingo F. Sarmiento.
El
Museo ha resguardado valiosos especimenes colectados por los primeros
investigadores de esta universidad, entre ellos,Hendrik
Weyenbergh.La colección que se conserva y en parte se exhibe,
corresponde a más de 600 ejemplares de fauna de vertebrados de nuestro
país y de otros continentes (Fauna Exótica), como Ornitorrinco, Kakapo,
Pavo Real, Águila Calva y Ave del Paraíso. Además cuenta con una
colección de Oligoquetos terrestres (1.000 ejemplares), ácaros acuáticos
(10.000 ejemplares) y otros invertebrados de importancia como Insectos,
Crustáceos, Arácnidos, etc.
Una colección
de Huevos de unas 100 especies de aves autóctonas clasificadas
por especialistas, es otra de las atracciones del museo, además
de las vitrinas ambientadas con grandes fotografías de
ecosistemas de Córdoba, donde se destacan algunas de las
especies de aves más representativas de ellos.
Su
participación en la Universidad de Cordoba, tambien dejo
huellas. Pero el origen de la Universidad Nacional de Córdoba
donde se desempeño Hendrik Weyenbergh, se remonta al primer
cuarto del siglo XVII, cuando los jesuitas abrieron el Colegio
Máximo, donde sus alumnos –en particular, los religiosos de esa
orden– recibían clases de filosofía y teología. Este
establecimiento de elevada categoría intelectual fue la base de
la futura Universidad.
Bajo la
tutela de los jesuitas y el impulso del Obispo Juan Fernando de Trejo y
Sanabria, en 1613, aunque no estaba autorizado para otorgar grados, se
iniciaron los Estudios Superiores en el Colegio Máximo de Córdoba.
El
Breve Apostólico del Papa Gregorio XV, fechado el 8 de agosto de 1621,
otorgó al Colegio Máximo la facultad de conferir grados, lo que fue
ratificado por el monarca Felipe IV, a través de la Real Cédula del 2 de
febrero de 1622.
A
mediados de abril de ese año, el documento llegó a Córdoba y el
Provincial de la Compañía, Pedro de Oñate, con el acuerdo de los
catedráticos, declaró inaugurada la Universidad.
Oñate
redactó el reglamento del organismo, cuyos títulos tenían validez
oficial. Con el nacimiento de la Universidad Nacional de Córdoba,
familiarmente llamada Casa de Trejo, comenzó la historia de la educación
superior en la República Argentina.
Tras conflictos con
Burmeister que implicaron su separación temporal de la Universidad, se
reintegró a ella y fue miembro fundador de la Sociedad Entomológica
Argentina, eventualmente Sociedad Zoológica Argentina.
Como presidente de la
SZA, dirigió el Periódico Zoológico y promovió la creación de la
Academia Nacional de Ciencias, de la que fue el primer presidente.
Muy joven, en 1881,
enfermó y regresó a Holanda, donde murió el 27 de julio de 1885 en la
ciudad de Bloemendaal.
Bibliografía Sugerida.
AUZA, N.
T., 1989-1990, "El desarrollo científico argentino en la segunda mitad
del siglo XIX". Boletín de la Academia Nacional de la Historia, LXII-LXIII:395-427.
BUSANICHE, J. L, 1958, "Estudio preliminar", en PARISH, W., Buenos Aires
y las provincias del Río de la Plata, desde su descubrimiento y
conquista por los españoles (traducción aumentada con notas y apuntes de
Justo Maeso), Hachefle, Buenos Aires
HERAS,
C., 1977, "Noticias sobre la primera edición de la obra de Martín de
Moussy: Description géographique et statistique de la Confédération
Argentine", Investigaciones y ensayos, 20: 7-49.
JACOB,
C., 1992, L'empire des cartes. Approche théorique de la cartographie á
travers l'histoire, Albin Michel, Paris.
PODGORNY,
1., 1997, "El museo soy yo", Ciencia Hoy, 7, 38:48-53. PRATT, M. L.,
1997,Ojos imperiales. Literatura de viales y transculturación,
Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires.
PRIETO,
A., 1996 Viajeros ingleses y la emergencia de la literatura argentina,
1820-1850, Sudamericana, Buenos Aires.
Ángel Gallardo, ciencia, religión, política y en gran
hombre para el país.
Por Mariano Magnussen Saffer. Grupo Paleo. Museo
Municipal Punta Hermengo de Miramar. Fundación Argentavis.
marianomagnussen@yahoo.com.ar. Tomado de; Magnussen Saffer,
Mariano. 2015. Ángel
Gallardo, ciencia, religión, política y un gran hombre para
el país.
Paleo Revista Argentina de
Paleontología. Boletín Paleontológico. Año XIII. 132: 23-25.
Fue ingeniero civil,
doctor en Ciencias Naturales y político argentino. Estuvo a cargo de la
Presidencia del Consejo Nacional de Educación, del Ministerio de
Relaciones Exteriores y del Rectorado de la Universidad de Buenos Aires.
Fue objeto de distinción por parte de entidades científicas de su país y
extranjeras.
Nació
en la ciudad de Buenos Aires, el día 19 de noviembre de 1867. Ángel
Gallardo desarrolló una obra de alto nivel teórico en el ámbito de las
ciencias naturales, ocupándose de los problemas de la herencia biológica
y de la división celular.
Fue una figura
representativa de su época. Cursó estudios primarios en una escuela
privada. De muy joven aprendió varios idiomas extranjeros que le fueron
muy útiles para su futura carrera científica. Su escuela secundaria fue
el Colegio Nacional de Buenos Aires, donde encontró como Profesor a
Carlos Berg, naturalista de origen ruso, que debía ejercer una gran
influencia sobre su vocación por las ciencias naturales.
Terminado el
bachillerato, Gallardo se inscribió como alumno de Ingeniería
Civil en la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas, rindiendo
la última materia en 1892 y recibiéndose con diploma de honor en
1894, cuando cumplió con la exigencia reglamentaria final,
presentando un proyecto en el cual estudia la instalación de una
fábrica de cal.
En la Facultad
encuentra de nuevo a Carlos Berg, su profesor de secundaria
quien tuvo inicialmente a su cargo el Curso de Zoología y
posteriormente el de Botánica. Gallardo se interesa por los
mismos y es uno de los pocos alumnos que los siguen.
Entre la
ingeniería civil y las ciencias naturales, se inclina por estas
últimas, pues mientras demoraba la presentación del proyecto
final para obtener su título de ingeniero, efectuaba en los años
1893 y 1894 algunas publicaciones sobre temas biológicos.
Cuando
comienza a actuar en la docencia secundaria, lo hace tomando a su cargo
materias de la llamada Historia Natural. Es uno de los profesores
fundadores del Instituto Libre de Segunda Enseñanza. Posteriormente,
actúa también en el Colegio Nacional de Buenos Aires.
Gallardo, que efectúa viajes periódicos a Europa, no pierde oportunidad
para visitar laboratorios y asistir a cursos y a conferencias para
conocer y dialogar con quienes ocupan primeros lugares en las remas de
su predilección. A la vuelta del primero de los mismos (1895-1896), es
elegido Presidente de la Sociedad Científica Argentina, que ha de
cumplir 25 años de vida. Propone celebrarlos organizando un Congreso
Científico Latinoamericano, que tuvo lugar en Buenos Aires, en el mes de
abril de 1898.
Estas
reuniones se sucedieron en años posteriores transformándose finalmente
en Congresos Americanos. El último tuvo lugar en Washington en 1940. Los
años de guerra rompieron la tradición de los mismos, que vinculaban a
quienes se ocupaban en toda América de estudios científicos. en 1902,
obteniendo el Doctorado en Ciencias Naturales.
Otro
importante grupo de trabajos que ha dejado Gallardo, es el conjunto de
publicaciones sobre "Las Hormigas de la República Argentina" que inicia
en 1916, aspirando a realizar la revisión general de la familia en
nuestro país. No pudo cumplir con su ambición como era su deseo y como
lo confirma el material que dejó al fallecer. Nunca abandonó el tema de
las hormigas, ni aún cuando tenía a su cargo importantes funciones
públicas, como es fácil de confirmar viendo que no dejó de publicar
memorias en esas épocas, y que las intensificó cuando dispuso de más
tiempo.
Gallardo se
doctoró en Ciencias Naturales, en 1902 con su trabajo
"Interpretación dinámica de la división celular", y en 1911,
debido a la muerte de Florentino Ameghino, fue nombrado Director
del Museo Nacional de Historia Natural desempeñándose en ese
cargo hasta 1916, en que pasó a la presidencia del Consejo
nacional de Educación.
Fue un
entusiasta impulsor de las ciencias naturales, mejorando las
secciones de Botánica y Paleontología, realizó expediciones de
estudio en busca de fósiles humanos y luchó con enorme voluntad
por un nuevo edificio, debido a la importancia de las
colecciones del museo.
Ferviente católico,
dictó conferencias sobre "Ciencia y creencia". Con respecto a su
elección, en 1909, como miembro de la Academia Nacional de Medicina,
reconoció, en sus mencionadas memorias, que el empeño de varios
académicos en presentar su candidatura fue para evitar que se eligiera a
José Ingenieros.
El
recuerdo de Angel Gallardo persistirá siempre en la memoria de los
argentinos que honren a quienes trabajaron en beneficio del país, porque
sentían que cumplían con un deber de la hora. En Gallardo se unió el
profesor y el investigador, el educador y el estadista, que no se desvió
nunca de su honestidad, rectitud y principios, para pertenecer a ese
grupo selecto. Donde ejerció un cargo, dejó siempre la marca de un
progreso, en beneficio de la Nación.
Al
fallecer, el Presidente de la Nación Gral. Agustín P. Justo y sus
ministros se hicieron presentes en su domicilio, lo mismo que
autoridades de las numerosas instituciones oficiales y privadas en las
cuales Gallardo había actuado. El Vice Presidente de la Academia
Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Ing. Agustín Mercau,
concurrió acompañado de un grupo de Académicos.
Falleció el 13 de mayo
durante la noche, en forma súbita, inesperadamente para su familia y
amigos. Había trabajado hasta el último día de su vida.
Material consultado.
Biografía de Ángel Gallardo en entomologia.net
Biografía de Ángel Gallardo en el Sitio Oficial de la
Fundación Azara
Listado de miembros del Consejo Nacional de Educación desde
1881 a 1937
Diego Alberto Barovero. «Historia de la Unión Cívica
Radical».
Cutolo, V. O. (1994). Buenos Aires: Historia de las calles y
sus nombres. Buenos Aires: Elche.
Citado en Julio Orione (2008, 1ª
edición). Historia crítica de la Ciencia Argentina (del proyecto de
Sarmiento al reino del pensamiento mágico). Capital Intelectual (CI).
Wikipedia
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