Periodo Paleozoico. Fosiles Permico, Carbonifero, Devonico, Silurico, Ordovicico, Cambrico, PaleoArgentina Web.
 
 
   

El Portal Paleontologico mas completo de lengua hispana. Gracias por visitarnos y esperamos su colaboracion.

 

PaleoArgentina - Portal Paleontológico

Pagina Principal I Presentación I Agregar en Mis Favoritos I Imprimir  I Copyright  I Correo I Colabore I Gmail I Grupo Paleo

 

 

Esta información debe ser considerada dentro del marco de la divulgación científica e informativa para público en general, no especializado, aficionado, técnico o profesional. Este contenido debe ser tomado solo como una guía educativa.

PaleoGuia del Periodo Paleozoico:

La era Paleozoica abarca un lapso de 600 a 245 millones de años antes del presente. A diferencia a las Eras posteriores, la Era Paleozoica no la hemos dividido por Periodos o Épocas, para simplificar, aunque posiblemente mas adelante lo aremos. Usted puede colaborar con esta sección, escribanos a grupopaleo@gmail.com

Durante la primera parte de la Era Paleozoica (Cambrico, Ordovícico y Silurico), el continente sudamericano estaba unida a África, Antartida, Australia e India formando la masa continental de Gondwana que estaba separada por el mar del norte América, Europa y Asia, que constituían bloques continentales independientes, ubicados en la franja ecuatorial. En este momento la Republica Argentina probablemente haya estado cubierta casi por completo por las aguas. En el Devonico, America del norte y Europa se unieron en un único bloque llamado Euroamérica e iniciaron una lenta deriva hacia Gondwana, con la cual comenzó a funcionarse en el Carbonífero. Gondwana en ese momento se encontraba ubicada sobre el polo de rotación con lo cual una gran parte de las tierras estaban cubiertas por gruesos mantos de hielo. Durante el Carbonífero las condiciones climáticas eran muy cálidas y húmedas. El sustrato estaba permanentemente anegado y abundaban los pantanos. En el periodo Permico, Euroamerica se fusiono finalmente con Gondwana, formando el supercontinente Pangea.  Recién a fines de este periodo, los anfibios y reptiles que se habían originado en Euroamerica en el carbonífero comenzaron a dispersarse hacia Gondwana. Si bien la mayoría de los organismos experimentaron grandes radiaciones adaptativas durante este periodo, hacia fines del mismo se produce la gran primera extinción masiva.

La vida marina experimento una crisis con la extinción gradual de Trilobites, Fitoplancton, Braquiópodos, Nautiloideos, Briozoos, Cnidarios y Equidermos. Sin embargo en los continentes las condiciones climáticas eran favorables para el desarrollo de vida mas compleja.


Apankura machu. Vaccarl, Edgecombe & Escudero, 2004.

 

Fósil de Apankura machu hallado en el Cambrico de Jujuy. Imagen de prensa.

 

Reconstrucción de Apankura machu (animada en YouTube) realizada por Carlos E. Gómez.

Cambrico. Los restos fósiles de un artrópodo -un ancestro mandibulado de los cangrejos, las langostas marinas, los ciempiés y los insectos- que vivió hace unos 495 millones de años, fueron descubiertos en Jujuy por investigadores argentinos del Conicet, quienes publicaron sus conclusiones en un estudio publicado por la revista Nature. Se trata de un artrópodo fósil hallado en la localidad de Tilcara, en la Quebrada de Humahuaca, al que denominamos Apankura machu, que significa cangrejo viejo en quechua. Apankura fue hallado en la Garganta del Diablo por Cristian Escudero, un estudiante de geología de la localidad de Palpalá (en Jujuy) que luego lo llevó al laboratorio para su análisis. Otro aspecto muy importante de esta investigación fue el hallazgo de una traza fósil, probablemente realizada por Apankura. Estas trazas -destacó el científico- son las huellas o marcas del desplazamiento de los organismos dejadas en el sedimento. Lo llamativo es que se trata de huellas similares y de la misma antigüedad que las encontraron petrificadas en rocas que se formaron a partir de dunas de arena en una antigua playa cerca de lo que hoy es la provincia de Ontario, en Canadá.


Septosyringothyris jaguelensis. Lech, 1986.

 

Ejemplar de Septosyringothyris jaguelensis recuperado en el Carbonífero de Uspallata. Museo de Mendoza.

 

Posible ejemplar de Septosyringothyris sin procedencia especifica. Col. Musseo Municipal Punta Hermengo de Miramar.

Carbonífero.  Estos braquiópodos son animales con dos valvas (una superior y una inferior, al contrario de las valvas de los bivalvos que son bilaterales) que están unidas en la región posterior. Generalmente son bentónicos, viviendo fijos a sustratos duros por un pedúnculo, o enterrados en sustratos blandos, donde excavan ayudándose de sus valvas, y forman extensas galerías. Septosyringothyris jaguelensis, se encuentra presente en las sedimentitas marinas del Carbonífero Superior del Centro Oeste de Argentina, especialmente en la Formación Agua del Jagüel, Uspallata, Mendoza. Son braquiópodos elongados transversalmente, cuyos flancos presentan numerosas costillas simples con espacios intercostales estrechos y subangulosos a moderadamente anchos, además de presentar el pliegue central y el seno lisos, y la valva ventral con el área cardinal alta a muy alta. En la subfamilia Septosyringothyridinae se le atribuyen los géneros Septosyringothyris e Histosyrinx, cuyas características morfológicas distintivas se observan en un grupo de braquiópodos fósiles ampliamente distribuidos en las sedimentitas del Neopaleozoico de Argentina.


Tetragraptus s.p.  Salter, 1863.

 

Graptolites. Tratragraptus s.p del Ordovicico - Silurico (izq). Al Lado, Caliza Estromatolitica del Precámbrico de la Provincia de Buenos Aires. Ambos exhibidos en el Museo de La Plata.

 
Ordovícico - Silurico. Graptolites. Son estructuras estratificadas de formas diversas, formados por la captura y fijación de partículas carbonatadas por parte de cianobacterias en aguas someras que, en la fotosíntesis, liberan oxígeno y retiran de la atmósfera grandes cantidades de dióxido de carbono, que, en parte, emplean en la construcción de los estromatolitos. El espesor de las láminas es inferior a algunos milímetros y su forma es plana (este tipo de estructura se denomina laminación algal o criptalgal) a hemisférica y columnar. Suelen presentarse numerosos poros entre las láminas (porosidad fenestral). Se encuentran estromatolitos fósiles en todas las eras geológicas y uno de los indicios más antiguos de vida en la Tierra son estructuras estromatolíticas de hace 3500 millones de años encontradas en Warrawoona (Australia).  Los estromatolitos o camas de piedra son fruto de células que se agrupan en colonias formando rocas sedimentarias. Las células fosilizadas más numerosas se encontraron en tales rocas formadas al borde de mares cálidos. Al examinarlos en corte, al microscopio, se distinguen muchas capas superpuestas en finas láminas apiladas unas sobre otras en las que sólo la capa superficial contiene organismos vivos. Estas rocas son pues el resultado de la unión de minúsculos seres unicelulares, cianobacterias, que viven en mares cálidos y en aguas poco profundas. Las rocas se forman muy lentamente, capa sobre capa, al morir las células de una capa, depositarse el carbonato cálcico de sus paredes sobre la capa anterior y formarse sobre ellas una nueva capa viva. Hace unos 3500 millones de años, cuando en los océanos ya emergían millones de células vivas, aparecieron los estromatolitos. Ya hace 2500 a 1000 millones de años atrás, los arrecifes de estromatolitos estaban ampliamente expandidos y comenzaron a segregar un gas que fue causante de la primera extinción masiva del planeta. Este gas era el oxígeno y provocó un cambio drástico en la Tierra, notable hasta nuestros días.En octubre 2009 la bióloga e investigadora del CONICET María Eugenia Farías y su equipo descubrieron a 3000 m de altura en Socompa y Tolar Grande, Salta estromatolitos. Investigadores de la NASA luego redescubrieron estromatolitos vivos en la zona de la Puna Salteña, en el norte de Argentina, más precisamente en la laguna de Socompa y en seis "ojos de mar" (lagunas pequeñas, profundas y muy saladas) cercanos a la población de Tolar Grande en el departamento Los Andes. La particularidad de estos estromatolitos es que el ambiente en el que se forman es extremo, con alta radiación ultravioleta, muy salino y con arsénico.

Climacograptus bicornis. J. Hall, 1847.

 

Roca con fósiles de Climacograptus bicornis del Ordovícico  de de San Isidro, Las Heras y Cerro Bola, San Rafael de Mendoza. Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Juan Cornelio Moyano.

 

Recreación de una colonia de Graptolites. (*).

Ordovícico medio-superior. Estos graptolites de la familia diplograptidae son fósiles comunes y tienen una distribución mundial. La preservación, cantidad y cambio gradual permite que se usen como fósiles guía para datar los estratos de rocas en todo el mundo. Durante el Paleozoico los graptolites evolucionaron rápidamente y dieron lugar a muchas especies diferentes. Los geólogos británicos pueden dividir las rocas de los períodos Ordovícico y Silúrico en biozonas de graptolitos; que por lo general tienen una duración menor de un millón de años. Una glaciación en todo el mundo al final del Ordovícico eliminó la mayoría de las especies de graptolites que vivían entonces; las especies presentes durante el período Silúrico fueron el resultado de la diversificación de sólo una o dos especies que sobrevivieron a la glaciación del Ordovícico. Los graptolites también se utilizan para estimar la profundidad del agua y la temperatura en la que vivían estos organismos. Cada colonia de graptolites (conocida como rabdosoma) tiene un número variable de ramas (llamadas estipes) originados desde un individuo inicial (llamado sícula). Los individuos subsiguientes (zooides) se alojan en una estructura tubular o con forma de copa.


Orthidae.  Woodward, 1852.

Ejremplar exhibido en el Museo de Ciencias Naturales "Miguel Ángel Arra" de la Universidad Nacional de Salta.

Aspecto y forma de vida de los Ortidos. Museo de Ciencias Naturales "Miguel Ángel Arra" de la Univ. Nacional de Salta.

Ordovícico. Los ortidos eran invertebrados marinos bentónicos sesiles braquiópodos, que vivieron en distintas profundidades. Fueron muy importantes y abundante durante el Cambrico - Ordovícico. Tenían una conchilla calcárea formadas por dos valvas de contorno semicircular y se adherían al fondo marino por medio de un pedúnculo muscular. En su parte externa suelen mostrar ornamentaciones  como costillas que divergen radialmente desde el umbon. La roca que posee estos fósiles cuya foto acompaña el presente texto, es portadora de braquiópodos ortidos especialmente, y depende de depósitos sedimentarios del Periodo Ordovícico superior, unos 445 millones de años aproximadamente, muy característicos del  noroeste argentino, y fueron hallados en Sierra de Mojotoro, Provincia de Salta (Capital). Imágenes tomadas de la


Megarachne servinei. Hunicken, 1980.

Laja con impronta del ex arácnido gigante del Paleozoico de San Luís. Los últimos estudios indican que se trata de un escorpión marino. Paul Selden, de la Universidad de Manchester, junto al fósil de Megarachne. Aspecto en vida. (*).

Carbonífero. Megarachne servinei, que estaba registrada en el Libro Guiness de los Récords Mundiales, era considerada como una de las arañas más aterradoras de la era prehistórica. El experto en arácnidos Paul Selden, de la Universidad de Manchester, asegura que la bestia de un metro de largo era un escorpión de mar. El fósil de la criatura fue descubierto en 1980 por el paleontólogo argentino Mario Hunicken, quien originalmente la clasificó como una araña que vivió hace 300 millones de años. Una de las localidades gondwanicas mas importantes del mundo, lo conforman los afloramientos geológicos de "Bajo Veliz", la cual se halla emplazada en el sector noroeste de la Sierra Grande de San Luís y ocupa una angosta depresión de más de 12 kilómetros, surcada de sur a norte por el Arroyo Cautana, en donde si se han hallado fósiles de verdaderas arañas como Gondwanarachne argentinensis. También se encuentran excelentes y abundantes restos fósiles de vegetales (las impresiones se refieren a hojas, tallos, fructificaciones y semillas platispérmicas con buen grado de preservación) y con frecuencia restos fósiles de insectos y de arácnidos en muy buen estado de conservación, como el fósil de un escorpión marino gigante, Megarachne servinei que erróneamente desde su descubrimiento, había sido catalogado como un gran arácnido. Con la aparición de este artrópodo fósil, juntamente con la paleoentomofauna y la paleoflora resulta un hecho altamente auspicioso desde los puntos de vista paleontológico y bioestratigráfico. Volviendo a Megarachne, se trataba de un escorpión de unos 70 centímetros de envergadura y con un peso probable de unos 1500 gramos. Su alimentación consistía principalmente de pequeños vertebrados, como anfibios, reptiles y peces. se trataba de un artrópodo, por lo cual, poseía una garra larga y dos ojos grandes, mientras que las arañas suelen tener ocho ojos pequeños. Además pareciera tener un cuerpo robusto o caparazón, con arrugas o prominencias en su espalda que no se han encontrado en ningún tipo de araña conocida por el hombre. Es posible que esta criatura haya vivido en una ciénaga y usaba sus garras para abrirse paso entre el barro. Si lo comparas con alguna especie animal existente hoy en día, probablemente escogerías un cangrejo largo o una langosta. Hay un nuevo fósil de la Megarachne más grande, de 45 cm. de cuerpo y 60 cm. de extensión aproximadamente, que está bajo la custodia del señor Guido Pollini en la localidad de Santa Rosa del Conlara (San Luís), emplazada a 25 km de Bajo de Veliz. A pesar de que no se trata de la araña más grande que haya existido en el mundo, es claro que es una bestia asombrosa y con gran valor científico. El trabajo que menciona la nueva corrección se titula "The true identity of the supposed giant fossil spider Megarachne" , Paul A Selden, José A Corronca y Mario A Hünicken (2004).


Gondwanarachne argentinensis. Damiani-Pinto & Hunicken, 1980.

 

Ejemplar de Gondwanarachne argentinensis, procedente de Bajo de Véliz. El Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional de San Luís.

 

El aspecto de las arañas del Carbonífero - Permico era muy similar a las actuales. (*).

Carbonífero - Permico. Durante el Paleozoico Superior, Sudamérica estaba unida a África, Australia, India y Antártida formando Gondwana. En este contexto en el Centro-Oeste de Argentina, no existía la Cordillera de los Andes y el paisaje dominante eran las Sierras pampeanas y una gran cuenca, denominada de Paganzo, cuyo sector occidental era marino y parcialmente abiertos al océano, mientras en el sector oriental se desarrollaban paisajes con características continentales como las representadas en el Bajo de Véliz. Gondwanarachne argentinensis, que proviene de esta zona, como otros integrantes de la clase Arácnida, el cuerpo posee dos regiones o Tagmas más o menos diferenciados, el prosoma (o cefalotórax) y el opistosoma (o abdomen). Los apéndices se insertan en el prosoma y son un par de quelíceros, junto a la boca, un par de pedipalpos, a veces muy desarrollados y cuatro pares de patas locomotoras. Carecen de antenas, y suelen tener uno o más pares de ojos simples, en lugar de grandes ojos compuestos como los insectos. En algunos casos esos ojos son muy eficaces para su tamaño.


Philiasptilas hunickeni.

 

Ejemplar de Philiasptilas hunickeni de la zona de Bajo Veliz. El Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional de San Luís.

 

Posible aspecto de Philiasptilas hunickeni (*).

Carbonífero - Permico. Los anisópteros son uno de los dos infraórdenes clásicos del suborden Epiprocta. Se conocen comúnmente como libélulas, aunque este término, suele usarse también en un sentido más amplio para designar a todos los odonatos. Son paleópteros, es decir, insectos que no pueden plegar las alas sobre el abdomen. Se caracterizan por sus grandes ojos multifacetados, sus dos pares de fuertes alas transparentes y por su abdomen alargado. Se alimentan de mosquitos y otros pequeños insectos como moscas, abejas, mariposas y polillas. Su hábitat natural se encuentra en las cercanías de lagos, charcos, ríos y tierras pantanosas, ya que sus ninfas son acuáticas. Philiasptilas hunickeni, fue una libélula que vivió durante el Carbonífero – Permico de Argentina, aunque su pobreza en el registro fósil no ayuda a ampliar la información disponible. El paleoambiente en el que se depositaron los sedimentos en el Bajo de Véliz, se corresponde inicialmente con un carácter aluvial y cortes períodos lacustres, representados por el Miembro Cautana que posteriormente evolucionó a un largo periodo lacustre de reducida extensión areal, representado por el Miembro Pallero y finalmente una larga reactivación del área, generó un nuevo ambiente fluvial, depositando las areniscas del Miembro Lomas.


Argentinala cristinae. Petrulevicius y Gutiérrez, 2016.

 

Fosi de la libélula Argentinala cristinae del Carbonífero inferior de la Provincia de La Rioja. Imagen de prensa.

  Aspecto ambiental del Carbonífero. (*).

Carbonífero. Los insectos de seis alas, a diferencia de las cuatro de las libélulas actuales, datarían de hace 325 millones de años y son los más antiguos especímenes encontrados junto a otro en República Checa. Sin embargo, lo más llamativo sino el nombre que recibieron algunos de los fósiles hallados. Las llamaron Argentinala cristinae, Tupacsala niunamenos y Kirchnerala treintamil por el aporte a la ciencia durante la gestion "k" (2003-2015). Justamente Argentinala cristinae en honor a la republica y a la ex presidenta Cristina Fernández de kirchner, procede del Carbonífero (318 millones de años) del Cerro Guandacol, Quebrada de las Libélulas, provincia de La Rioja. Los Odonatoptera son un superorden (a veces tratado como un orden) de antiguos insectos alados, colocados en los Paleoptera, que probablemente forman un grupo parafilético. Las libélulas y los caballitos del diablo son los únicos miembros vivos de este grupo, que era mucho más diverso en el último Paleozoico y contenía especies gigantescas.


Anthoichnites sp.  Meléndes 1966.

 

Laja con fósil de Anthoichnites hallado en el Cambrico de la Provincia de Córdoba.   Otro de los interesantes Equinodermos del Cambrico, del genero Anthoichnites

Cambrico. Presencia de genero y especie dudosa. Se trata de un antiguo Equinodermo, nombre común de unas 6.000 especies vivas que constituyen un filo de animales marinos, como la estrella de mar, la ofiura, el erizo de mar, el dólar de arena o galleta del mar y los pepinos de mar (cohombros o pepinillos del mar). Superficialmente suelen presentar una simetría radial de cinco lados y por lo general tienen unas patas tubulares. El nombre del filo hace referencia a su cubierta espinosa. Las fases larvarias de este grupo altamente modificado son bastante similares a las de los enteropneustos, lo que sugiere una relación con los cordados. No obstante, durante su desarrollo posterior, el lado izquierdo del cuerpo crece a expensas del derecho y los adultos son diferentes a todos los demás animales. Un equinodermo típico, como la estrella de mar, tiene la boca rodeada por cinco brazos con diminutas patas tubulares o ambulacrales flexibles que el animal utiliza para sujetarse y moverse. Estas patas están sustentadas por un complejo sistema hidráulico basado en el agua de mar. Algunos equinodermos, en especial las ofiuras, se arrastran o nadan moviendo los brazos. A menudo, como ocurre entre los erizos de mar, tienen hileras de patas tubulares a lo largo de la superficie corporal y carecen de brazos. Las espinas están bien desarrolladas en los erizos de mar. El esqueleto, compuesto de carbonato de calcio, puede representar una proporción significativa del cuerpo o, como ocurre en algunos pepinos de mar, puede estar muy reducido. El registro fósil muestra que el patrón de simetría pentagonal es una adquisición evolutiva tardía y las desviaciones del mismo son frecuentes. Estos animales tienen un aparato digestivo bien desarrollado, pero su sistema nervioso y su aparato circulatorio son sencillos. Los equinodermos se mueven con lentitud y carecen de pautas complejas de conducta. Los equinodermos son comunes en los fondos oceánicos a cualquier profundidad; en los mares profundos por lo general constituyen la mayor parte de la materia orgánica viviente. Pueden ser herbívoros (la mayoría de los erizos de mar), alimentarse de pequeñas partículas (muchas ofiuras), o depredadores (la mayoría de las estrellas de mar). Las estrellas de mar y otras pocas especies constituyen plagas, sobre todo en los lechos de ostras. Los pepinos y erizos de mar son comestibles.  


Cyathospongia. Okulitch, 1935.

 

Aspecto de un fósil de Cyathospongia o Arqueociatido. Ilustrativo (*).

 

Aspecto del ambiente marino con la presencia de Cyathospongia (*).

Carbonífero - Permico También conocidos como arqueociátidos , fueron animales pequeños, de varios centímetros, y que poseían forma cónica o cilindro-cónica. Su posición sistemática es incierta, habiéndose incluido con los poríferos o en un filo propio. Recientemente se dieron a conocer nuevo materiales fósiles hallados en la Formación Sauce Grande en Sierra de la Ventana, sureste de la provincia de Buenos Aires. Los arqueociátidos son organismos extintos que habitaron zonas tropicales y de ambiente marino poco profundo, poseen un esqueleto calcáreo. El registro de arqueociátidos en Sudamérica es muy pobre. No existen afloramientos de calizas in situ con arqueociátidos, sólo están conservados en bloques calcáreos dentro de conglomerados de diferentes edades, descriptos principalmente en las Islas Malvinas y en el norte de la Patagonia. La geología de las Sierras Australes de Buenos Aires y sus relaciones con Sudáfrica y los Andes permite interpretar por primera vez a estas diamictitas como un depósito de origen glacial.


Glossopteris damudica.  Feistmantel, 1881.

Permico. Era un arbusto o árbol del género de los pteridófitos fósiles que caracterizó al final del Paleozoico al supercontinente Gondwana, de tal forma es la flora existente de esta planta es el género extinto orden de las plantas Glossopteridales. Fue un árbol característico y dominante del supercontinente Gondwana, una gimnosperma. Se trataba probablemente de una especie inmigrante de la franja paleoecuatorial, descendiente de Lesieya, una planta que vivía fuera de los ambientes pantanosos del pensilvánico. A diferencia de los árboles de hoy en día, los hace tiempo extinguidos Glossopteris vivían en grupos de hasta un millar por acre a apenas 20 o 25º del polo sur, una latitud en la que no recibían luz solar durante la mitad del año. En cuanto a cómo lucían, el Glossopteris se elevaba estrechándose hacia arriba, como un árbol de navidad. En lugar de pinochas, tenían anchas hojas lanceoladas que caían al suelo a fines del verano. No se sabe si estas hojas cambiaban de color, dijo Miller, pero parece probable que sí. Vivieron en una época en que el clima antártico era mucho más cálido, aunque los árboles tenían también que sobrevivir a un régimen extremo de luz solar, bastante baja durante medio año y total oscuridad durante el otro medio. “Hoy en día no tenemos ningún análogo moderno para estos bosques polares”, dijo el paleobotánico David Cantrill, curador del Museo Sueco de Historia Natural en Estocolmo. Los anillos fosilizados de estos árboles revelan que los Glossopteris crecían continuamente cada verano, para detenerse abruptamente en el invierno, como si se hubiera pulsado un interruptor. Los modernos árboles de hoja caduca retardan su crecimiento y luego lo detienen cuando llega el tiempo frío. Gracias a estas agrupaciones, los investigadores pueden ahora medir la distribución de los árboles, así como calcular sus tamaños, de modo de aumentar la información sobre cuanta luz solar y cuanta energía estaban disponibles, claves valiosas y poco comunes sobre el clima pérmico. Las líneas marcadas sobre Pangea señalan las masas de tierra que se separarían para formar los continentes actuales.


Lituites s.p.   Bertrand, 1763.

 

.Lituites. Este genero es conocido a partir de algunos ejemplares recuperados en el río Chacritas en la provincia de San Juan, Argentina. Imágenes ilustrativas. Recreación tomada de vilaine.de.

Ordovícico - Silúrico. Fueron los depredadores de mayor tamaño en los mares del ordovícico, hace 450 millones de años. Se encuentra en las aguas tropicales entre los océanos Índico y Pacífico. A diferencia de otros moluscos cefalópodos, como el pulpo o el calamar, el nautilo tiene unos ojos simples, sin cristalino. También, en lugar de un par, tienen dos pares de branquias y hasta 90 tentáculos dispuestos en dos círculos alrededor de la boca. Pero por lo que más se caracterizan es por su envoltura o concha lisa y enrollada, de hasta 28 cm de diámetro. Está forrada con nácar y dividida en una serie de compartimentos progresivamente mayores, el último de los cuales les sirve de vivienda. Las paredes (septos) que forman las cámaras están perforadas por un tubo (sifón) que está unido al animal. El intercambio de líquidos y gases que se produce a través de sus paredes, permite al nautilo regular la posición hidrostática. Parece que el nautilo descansa durante el día en el fondo del océano a unos 600 m de profundidad. Por la noche nada por los alrededores forzando la salida de agua a través de una especie de embudo primitivo que posee para este fin y se alimenta de diatomeas, quisquillas y algas. Cuando se está alimentando mantiene sus tentáculos extendidos para atrapar todo lo que se acerque a ellos. Los tentáculos son pequeños, contráctiles y adhesivos, pero no tienen ventosas. Se conoce poco acerca del comportamiento y el ciclo de vida de este molusco.  


Pentacrinus s.p. Blumenbach, 1804 .

Fósil de Crinoideos primitivos, antiguo Equinodermo Otro interesante Crinoideo

Permico. Lirio de mar o crinoideo (invertebrado), nombre común de un equinodermo que vive sobre todo en los mares tropicales. Tiene el cuerpo en forma de disco cubierto de placas óseas y brazos plumosos que se extienden hacia arriba desde el cuerpo formando una copa. Tanto la boca como el ano del animal se encuentran en la cara superior del disco corporal. En la cara inferior de éste hay un tallo o pedúnculo con el que el animal se fija al fondo marino. Algunos lirios de mar lo pierden al alcanzar la madurez y usan los brazos para nadar o arrastrarse por el fondo del mar. Las formas que permanecen fijas al fondo durante toda su vida viven sobre todo en aguas profundas. Los lirios de mar tienen colores brillantes. Los lirios de mar suelen considerarse la forma más primitiva de los equinodermos. En la actualidad sólo sobreviven unos pocos centenares de especies, pero se han encontrando miles de fósiles, en especial en las calizas originadas durante el paleozoico.  


Belemnoidea.

Reconstrucción de un Belemnite   Conjunto de fósiles de Belemnites in-situ.

Carbonífero. Belemnites, grupo extinguido de moluscos cefalópodos emparentados con la sepia. Aunque en el carbonífero (hace unos 345 millones de años) surgieron animales parecidos, los verdaderos belemnites no empezaron a ser abundantes hasta el principio del jurásico (hace 195 millones de años). Todos los belemnites se extinguieron al final del cretácico (hace 65 millones de años). Vivían en el mar, agrupados en bancos y alimentándose de otros animales suficientemente pequeños para poder ser capturados y dominados por ellos. El cuerpo del belemnites tenía forma de torpedo rematado en una cabeza grande y con brazos fuertes provistos de ganchos para sujetar a las presas. Como todos los cefalópodos, los belemnites se mueven a reacción, emitiendo un chorro de líquido. Al igual que el calamar y la jibia, podían librarse de sus depredadores (tiburones e ictiosaurios) lanzando tinta para ocultarse mientras huían a un escondite seguro; esto se sabe porque algunos fósiles excepcionalmente bien conservados tienen los restos del saco de tinta. Los belemnnites tenían una concha dividida en cámaras y llena de gas, llamada fragmocono. Esto les permitía flotar entre dos aguas, de forma parecida a los ammonites, con los que compartieron los mares de la antigüedad. Pero la concha de los belemnites se diferencia de la de los ammonites por la estructura interna, totalmente recubierta de piel y músculo. Además del fragmocono, la concha de los belemnites tenía una estructura sólida de forma de bala llamada rostro, que solía encerrar parte del fragmocono y estaba dispuesta en la parte posterior del animal. Como estaba formado por un fragmento sólido de calcita, el rostro se fosilizaba fácilmente y es ahora el resto más común de belemnites. Antiguamente se llamaba ‘rayo del diablo’, pues se creía que se formaba cuando un relámpago alcanzaba el suelo. Se piensa que el rostro evolucionó como contrapeso de la voluminosa cabeza y los brazos, que ocupan el extremo opuesto del fragmocono. Además, las acanaladuras de los lados del rostro pueden indicar que el belemnites tenía aletas, quizá utilizadas como instrumento de elevación, dirección y freno. Los rostros de los belemnites del jurásico tienen una forma característica de cono o de cigarro. Durante el cretácico muchos adoptaron una forma más parecida a una lágrima, como en Actinocamax, común en las cretas de Gran Bretaña y el resto de Europa. El belemnites del cretácico Duvalia tenía un rostro aplanado por dos lados, parecido a una hoja de cuchillo.


Notopeltis orthometopa.  Harrington 1938.

Trilobite Leonaspis sp

Trilobite Phacops Trilobite Calymene

Cambrico. Nombre común de una clase de artrópodos marinos extintos. Medían desde unos pocos milímetros hasta casi 65 cm de largo, aunque la mayoría de las especies tenía entre 3 y 7 centímetros. Vivieron durante el paleozoico (iniciado hace 570 millones de años y finalizado hace 245 millones de años), predominando en la primera parte de esa era. Su nombre se debe a la disposición de su exoesqueleto o caparazón externo en tres lóbulos. El exoesqueleto, la parte del organismo mejor conservada, estaba constituido por una sustancia dura llamada quitina, que cubría el dorso del animal.  Los trilobites tenían dos ojos compuestos que, en algunas especies, presentaban unas lentes muy comprimidas y podrían haber servido como dispositivo de alarma sensible a la luz para detectar el movimiento. En otras especies los ojos tenían un menor número de lentes, aunque más complejas, que quizá eran capaces de formar imágenes y percibir la profundidad. Estos invertebrados vivían en vertientes y plataformas alrededor de los márgenes continentales y en los mares poco profundos que cubrían áreas del planeta que hoy son masas de tierra. La mayoría habitaban en el fondo, aunque algunos podrían haber flotado o nadado: por ejemplo, aquellos que poseían unos ojos muy grandes con un campo de visión amplio, como Carolinites, podrían haber sido nadadores que habitaban en aguas de superficie. Otros, con los ojos reducidos o sin ellos, preferirían las aguas más profundas y oscuras. Muchos de ellos, como Olenellus, horadaban el fondo del mar para protegerse y buscar alimento. Los trilobites emplearon una gran variedad de estrategias de alimentación. Muchos surcaban el fango del fondo de los mares y océanos ingiriendo los sedimentos para filtrar la materia orgánica. Otros fueron depredadores o carroñeros. La mayoría podía adoptar una posición defensiva enrollándose sobre sí mismos, de modo que sólo estuviera expuesto el exoesqueleto. Los restos fósiles de trilobites son útiles porque ayudan a los científicos a desarrollar las escalas de tiempo relativas de los ecosistemas marinos primitivos. Ya que estos animales evolucionaron muy rápido y estaban ampliamente distribuidos, se pueden comparar los fósiles encontrados en las distintas capas de roca de diferentes regiones para estimar la edad relativa de las rocas. En este aspecto, los fósiles de trilobites son sobre todo útiles para desarrollar las escalas temporales de la era paleozoica inferior. En la Republica Argentina, se pueden hallar fósiles de Trilobites del Cambrico en rocas de la Provincia de San Juan y Mendoza (Cerro Martillo) pero también se han descubierto fósiles bien preservado y de gran tamaño en la Provincia de Salta.


Thysanopyge argentina. Kayser 1898.

 
Ejemplar de Thysanopyge taurinus, de la localidad de Pascha, de la provincia de Salta.   Reconstrucción en vida del primitivo Trilobite Thysanopyge, procedente de la Provincia de Salta, Republica Argentina.

Cámbrico - Pérmico. Trilobites de gran tamaño que vivió durante el Ordovícico de la Formación Acoste y Pascha en la Provincia de Salta. La antigüedad de los presentes sedimentos corresponden a una antigüedad aproximadamente los 450 millones de años. Como ya hemos citado la descripción general del presente organismo, no desarrollaremos mas información al respecto, aconsejando leer mas arriba. Algunas especies bien registradas en el Cambriano Argentino son: Mendospidella digesta, Zacanthoides ferula, Chilometopus parabolicus, Asperocare argentinum, Glossopleura, Prometeoraspis, Williamsinaornata y Talbotinella communis.  


Phacops orurensis.   Bonarelli, 1921.

 

Ejemplar de Phacops en el Museo Paleontológico de Zapala.

 

Aspecto de Trilobites del genero Phacops.

Devónico. Es un género extinto de trilobites facópidos que vivieron durante el Devónico. Su nombre significa "ojo de lente", debido a sus ojos formados por pequeños lentes de calcita. Vivía en mares cálidos y poco profundos, siendo encontrado en todo el mundo. Su dieta se basaba en partículas orgánicas. Phacops era un trilobites que era depredado por varios peces, por lo que contaba con doce placas de su tórax para proteger sus patas y la parte dorsal. Un abultado escudo protegía su cabeza, y sus ojos tenían lentes duros de calcita. Como mecanismo de defensa, este trilobites se enroscaba sobre sí mismo, de modo que fuera imposible su ingesta. Medía aproximadamente 4,5 cm. Géneros relacionados: Calymene y Cheirurus. Especies relacionadas: P. rana, P. cristata, P. schlotheimi, P. speculator, P. stokesi, P. recurvus, P. latifrons y P. brocki.


 
Prototaxites sp. Dawson, 1859.
   

   
Silúrico y Devónico. Los prototaxites son especies de hace aproximadamente 420 millones de años que hace 350 millones de años se extinguieron, período que abarca los periodos geológicos Silúrico y Devónico. Su altura llegaba a alcanzar los 26 pies de altura (8 metros) y crecía adoptando una forma parecida a la de un tronco de árbol, cilíndrica compuesta por tubos entrelazados de tan sólo 50 micras (millonésimas de un metro, o milésimas de milímetro) de diámetro. Está considerado el organismo no animal más grande de aquella época, ya que las plantas alcanzaban tan solo los 20 centímetros de altura. El prototaxites vivió en muchas partes del planeta. El verdadero hongo estaba bajo tierra en forma de filamentos y algunos teórícos, no compartida por otros, dice que alcanzaba esta altura para poder así distribuir sus esporas a mayor distancia. Es considerado como uno de los organismos más extraños que jamás haya existido. Ya en el año 2001 Francis Hueber del National Museum of Natural History en Washington DC, publicó sus estudios exponiendo que la falta de tejido vascular evidente lo descartaba de que fuera una planta y la clasificó como un hongo gigante y no fue hasta el año 2007 cuando Boyce en un estudio de los isótopos de carbono C-12 y C-13 del hongo fósil comparándolo con los de fósiles de plantas de la misma época descubrió que eran muy diferentes entre ellos y que el prototaxites careció de fotosíntesis donde absorbía parte o todo su carbono de otras fuentes distintas a la atmósfera, por lo que no era una planta (solamente absorben el CO2 de la atmósfera) apoyando así los estudios de Hueber de que era un hongo gigante. Se cree que consumía suelo criptobiótico (también llamado biocrust), suelo que contiene líquenes, musgos, y otros hongos mucho más habitual su existencia en aquella época que en la actual.

Archaeopteris sp. Dawson, 1871.

Carbonifero. El término Archaeopteris suena a dinosaurio alado, pero la realidad es que este término hace referencia a un primitivo ancestro de los árboles. No podemos decir que sea el primer árbol conocido, siempre entendiendo el término árbol como un organismo vegetal fotosintético, con tronco que se eleva varios metros del suelo. Este honor lo sustenta Wattieza, pero Archaeopteris tuvo gran relevancia a mi modo de ver en la aparición de los primero peces de agua dulce y posteriormente en la colonización de los tetrápodos de la tierra firme. Esta planta arborescente se vivió desde finales del Devónico, a principios del Carbonifero, y se extendió por todo el mundo. Otras plantas como algas, musgos y helechos ya había colonizado tierra firme de forma tímida, preparando el terreno para la colonización de los artrópodos. Pero retrocedamos al origen del hábitat del Archaeopteris. La vida oceánica se concentraba en el Océano Iapetus, una masa oceánica situada en el ecuador, rodeada por 3 contienentes, Laurentia, Avalonia y Báltica. La deriva continental hizo que estas tres masas se unieran haciendo desaparecer dicho océano. Al disminuir el espacio vital, pasando de un enorme océano, al contorno de un super-continente, la competitividad por el espacio y los recurso aumentó considerablemente. Mientras los continentes seguían colisionando, comenzó a formarse una inmensa cadena montañosa que atravesaba el super-continente, se trata de la Cadena Caledoniana. Se piensa que tenía gran cantidad de picos por encima de los 8000 metros, y su inmensidad, suponía un obstáculo para las nubes cargadas de humedad que atravesaban el continente. Este super-continente llamado Laurusia, era un basto desierto de areniscas, hasta que estas montañas se formaron, ya que las nubes descargaban grandes cantidades de agua al chocar con ella, formado los primeros grandes ecosistemas de aguas dulces.


Lepidondendron. Sternb., 1820.

Carbonífero. Lepidodendron o "árbol de escamas" por la forma de su tronco, es uno de los fósiles del período Carbonífero (hace 360 a 286 millones de años) es la más común de las plantas encontradas en rocas del Pensilvaniense, de un tamaño próximo a los 40 metros, y se suelen encontrar en fosas sedimentarias de este período. En Peñarroya-Pueblonuevo debió existir un gran bosque de estas plantas. Ahora solo queda el carbón. Debe su nombre a la curiosa forma de sus escamas. Vivieron en lugares semipantanosos. Eran árboles de gran altura. Sólo se conocen por reconstrucción. Poseían un sistema radical muy abierto. Se ramificaban en la copa con microfilos (de 20 centímetros de longitud pero un solo nervio), en los restos de las ramas quedan cicatrices, fundamentales para reconocer las distintas especies de Lepidodendrales. Es lo que se conoce como cicatriz foliar, quedando en la hoja de Lepidodendron una cicatriz romboide. El tronco está formado por las bases de las hojas, y sobre ellas están las hojas propiamente dichas. Probablemente eran heterospóreos y pteridófitos. Eran gigantes hierbas, el tronco producía muy poca madera; teniendo ayuda estructural proveniente de una región espesa de corteza, capa rígida que no se descascaraba como en la mayoría de los árboles modernos. Se reproducía por esporas.


Calamites.
     

Carbonífero. Es un género fósil de equisetos que alcanzaron un tamaño similar al de los árboles. Hace unos 300 millones de años, en el Carbonífero inferior, estas plantas dominaban los ecosistemas pantanosos de todo el mundo. Podían alcanzar 30 metros de altura y 60 centímetros de ancho. Poseían crecimiento secundario a través del cámbium, al igual que los árboles actuales. Hoy en día, las reservas de carbón mundiales están en gran medida constituidas por restos de estas plantas. Otras especies conocidas: C. cisti y C. suckowi.


Archaeocyatha.  Vologdin, 1937.

Cámbrico. Fueron animales pequeños, de varios centímetros, y que poseían forma cónica o cilindro-cónica. Su posición sistemática es incierta, habiéndose incluido con los poríferos (filo Porifera) o en un filo propio (filo Archaeocyatha). Exclusivos del Cámbrico inferior (570 a 536 Ma). Junto a algas calcáreas, fueron formadores de arrecifes en ambientes marinos someros. Distribución geográfica muy extensa: aparecen fósiles de arqueociatos en todos los continentes. Poseen una capa o muralla externa y en la mayoría de las familias también una muralla interna. El espacio entre las dos murallas se denomina intervalo, dividido por tabiques radiales denominados septos. No se parecen directamente a las esclerosponjas. La disposición de los poros consiste en un diámetro menor en la muralla externa que en la interna. De esta manera, el agua circulaba por los poros de fuera hacia el interior. Este patrón es típico de las esponjas. Así se aceptó la cercanía entre arqueociatos y esclerosponjas. Hoy se considera un grupo extraño. A la altura del río Colorado, precisamente, hay un arco volcánico que atraviesa la Patagonia y pertenece al Paleozoico superior, se han encontrado interesantes fósiles de Archaeocyatha). En efecto, en la zona de El Jagüelito, una localidad en la provincia de Río Negro, cerca de Sierra Grande, el doctor Pablo González, investigador del Conicet, encontró restos fósiles de arqueociátidos, unas esponjas primitivas, de forma cónica y unos pocos centímetros de longitud. Era la primera vez que se encontraban, en América del Sur, estos organismos que son exclusivos del período Cámbrico inferior.


Chelichnus duncani. Owen, 1842.

 

Huellas atribuidas a Chelichnus duncani. Tomado de researchgate.net.   Posible aspecto del tetrapodo Chelichnus duncani. (*).

Pérmico. Se trata de animales muy abundantes, los cuales dejaron sus huellas de tetrápodos. Así se llama a los animales vertebrados con cuatro extremidades (ya sean para desplazarse o manipular). Los anfibios, reptiles, mamíferos y aves son tetrápodos; esto incluye a los sin patas y a las serpientes, cuyos antepasados tenían cuatro patas. Las huellas están preservadas en areniscas que provienen de distintas canteras de laja ubicadas en las inmediaciones de la Sierra Pintada y de las Sierras de las Peñas, dentro del Bloque de San Rafael, en el sudoeste de Mendoza. La importancia de estos registros radica en que son los más antiguos de amniotas para Gondwana (un antiguo bloque continental que resultó de la porción meridional de Pangea, cuando se extendió el mar de Tetis hacia el oeste). Las huellas identificadas más abundantes corresponden a “icnotaxones (huellas) ya conocidos del Pérmico de Laurasia. El análisis de los posibles productores de las huellas muestra que los mismos representarían al menos tres taxones diferentes de tetrápodos (que estarían) relacionados a los mamíferos y ya estarían diversificados y ocupando ambientes desérticos. Asimismo, informa que las rastrilladas estudiadas de la Formación Yacimiento Los Reyunos son unos de los pocos ejemplos conocidos de huellas de tetrápodos preservadas en ambientes eólicos para el Paleozoico de Gondwana, e incluso para Pangea, dado que es recién para el Pérmico más alto que se hacen abundantes. Los autores del hallazgo y presentación son Investigadores del Instituto de Estudios Andinos Pablo Groeber de la UBA-Conicet, junto con colegas de otras instituciones, han dado a conocer los interesantes resultados sobre icnitas de vertebrados que datan del Pérmico (un período de la era Paleozoica, hace más de 250 millones de años).


Chelichnus gigas. Jardine 1850.

 

 

Algunas de las huellas de Chelichnus gigas recuperadas en Mendoza. researchgate.net.  

Posible aspecto de Chelichnus gigas (*).

Pérmico. La importancia de estos registros radica en que son los más antiguos de amniotas para Gondwana. Se caracterizan porque el embrión desarrolla cuatro envolturas: el corion, el alantoides , el amnios y el saco vitelino y crea un medio acuoso en el que puede respirar y del que puede alimentarse. Ésta es una adaptación evolutiva que, a diferencia de lo que ocurre con los anfibios, permitió la reproducción ovípara en un medio seco y terrestre. Otras adaptaciones son tener una piel seca y escamosa debido a un aumento de la queratinización de la epidermis para evitar la desecación y deshidratación; poseer una respiración exclusivamente pulmonar y tener una fecundación interna, con el abandono de las fases larvarias y posterior metamorfosis. Parece ser que los primeros amniotas surgieron durante el Carbonífero Superior a partir de los tetrápodos reptiliformes. Transcurridos algunos millones de años, dos de los linajes más importantes de los amniotas fueron diferenciándose: por un lado nuestros antepasados sinápsidos, y por otro los saurópsidos, de los que evolucionaron los dinosaurios, los reptiles modernos y las aves. Las huellas están preservadas en areniscas que provienen de distintas canteras de laja ubicadas en las inmediaciones de la Sierra Pintada y de las Sierras de las Peñas, dentro del Bloque de San Rafael, en el sudoeste de Mendoza.


 

(*) Imagen de autor u origen desconocido. Ver sobre nuestras Políticas de uso de imágenes.

 
Bibliografía Utilizada.

Aceñolaza, F.G., 1978. El Paleozoico Inferior de Argentina según sus trazas fósiles. Ameghiniana 15(1-2), 15- 64. Buenos Aires.

Aceñolaza, F.G. and Ciguel, H., 1987. Análisis comparativo entre las formaciones Balcarce (Argentina) y Furnas (Brasil). 10º Congreso Geológico Argentino, 1: 229-305. Tucumán.

Aceñolaza, F.G. and Baldis, B.A., 1984. The Ordovician System in South America: Correlation Chart and Explanatory Notes. International Union of Geological Sciences, Publication 22, 68 pp. Oslo.

Aceñolaza, G.F., Tortello, M.F., Vergel, M.M. and Aráoz, L., 2001. Icnofósiles, trilobites y palinomorfos de la Formación Santa Rosita aflorante en la región del Abra de Zenta (Propvincias de Salta y Jujuy). IV Reunión Argentina de Icnología y Segunda Reunión de Icnología del Mecrosur. Resúmenes, p. 22. Tucumán.

Albanesi, G.L., Esteban, S.B. and Barnes, C.R., 1999. Conodontes del intervalo del límite Cámbrico- Ordovícico en la Formación Volcancito, Sistema de Famatina, Argentina. Temas Geológico-Mineros ITGE, 26: 521-526. Madrid

Astini, R., 2001. Mid-Late Ordovician Trypanites borings in solitary solenopora from the Argentine Precordillera. IV Reunión Argentina de Icnología y Segunda Reunión de Icnología del Mecrosur. Resúmenes, p. 26. Tucumán.

Borrello, A. 1966b Trazas y cuerpos problemáticos de la Formación La Tinta, sierras Septentrionales de la provincia de Buenos Aires. Publicación especial de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires, Fascículo 5, 1-42, 46 pl. La Plata.

Cope, E.D. An interesting connecting genus of Chordata (Mycterops). Am. Nat. 1886;20:1027–1031.

Del Valle, A., 1987b. Nuevas trazas fósiles de la Formación Balcarce, Paleozoico Inferior de las Sierras Septentrionales. Su significado cronológico y ambiental. Revista del Museo de La Plata, Nueva Serie, Sección Paleontología, 9: 19-41. La Plata.

Esteban S.B. and Gutiérrez-Marco, J.C., 1997. Graptolitos del Tremadoc del Sistema de Famatina (Argentina). XII Jornadas de Paleontología y Vta Reunión Internacional del Proyecto 351 PICG. Resúmenes, 59-63. A Coruña, España.

González,  P. D., Tortello,  M. F., Damborenea, S. E., Naipauer, M., Sato, A. M.  y  Varela, R. 2013. Archaeocyaths from South America: review and a new record. Geological Journal 48(2-3): 114-125.

Harrington, H. J. and Leanza, A.F., 1957. Ordovician Trilobites of Argentina. Department of Geology, University of Kansas, Special Publication 1: 276 pp. Lawrence.

Hünicken, M.A. A giant fossil spider (Megarachne servinei) from Bajo de Véliz, Upper Carboniferous, Argentina. Bol. Acad. Nac. Ciencias, Córdoba. 1980;53:317–341.

J. F. Petrulevicius and P. R. Gutiérrez. 2016. New basal Odonatoptera (Insecta) from the lower Carboniferous (Serpukhovian) of Argentina. Arquivos Entomolóxicos 16:341-358.

Krapovickas, V., Marsicano, C.A., Mancuso, A.C., Fuente, M.E. y Ottone, G.E. 2014. Tetrapod and invertebrate trace fossils from aeolian deposits of the lower Permian of central western Argentina. Historical Biology.

Kjellesvig-Waering, E.N. A taxonomic review of some late Paleozoic Eurypterida. J. Paleontol. 1959;33:251–256.

Mángano, M.G., Buatois, L.A. and Aceñolaza, F.G, 1996a. Icnología de ambientes marinos afectados por volcanismo: la Formación Suri, Ordovícico del extremo norte de la Sierra de Narváez, Sistema de Famatina, Argentina. Asociación paleontológica Argentina, Publicación Especial 4, I ra Reunión Argentina de Icnología. Abstract: 69-88. Buenos Aires.

Pinto, I.D; Hünicken, M.A. Gondwanarachne, a new genus of the order Trigonotarbida (Arachnida) from Argentina. Bol. Acad. Nac. Cienc., Córdoba. 1980;53:307–315.

Shear, W.A; Palmer, J.M; Coddington, J.A; Bonamo, P.M. A Devonian spinneret: early evidence of spiders and silk use. Science. 1989;246:479–481.

Tollerton, V.P. Morphology, taxonomy, and classification of the order Eurypterida Burmeister, 1853. J. Paleontol. 1989;63:642–657.

Waterston, C.D. Further observations on the Scottish Carboniferous eurypterids. Trans. R. Soc. Edinb. 1968;68:1–20.

Zalba, P.E., Andreis, R.R. and Lorenzo, F.C., 1982. Consideraciones estratigráficas y paleoambientales de la secuencia basal Eopaleozoica en la Cuchilla de las Aguilas, Barker, Argentina. 5to Congreso Latinoamericano de Geología, 2: 389-409, Buenos Aires.

Ver mas bibliografía utilizada para hacer la presente Pagina; AQUÍ.            Ver bibliografía de divulgación sugerida; AQUÍ.

 

 

 

Ver otros continentes en el mismo Periodo Geológico

fosiles paleozoico fosiles paleozoico fosiles paleozoico fosiles paleozoico fosiles paleozoico fosiles paleozoico paleozoico fosiles

Bibliografía utilizada para la PaleoGaleria     Listas de especies fósiles en la PaleoGuia

 
 

Usted es el visitante numero que consulta esta sección.


En tu hogar

Formato PDF

Archivo

Tu Homepage

En tu mail

En tu PDA
Bajar Zip   Imprimir
RSS

Volver a la Pagina Anterior 

^ Arriba

Pagina Principal del Grupo Paleo

Principal PaleoArgentina Agregar en Mis Favoritos Contáctese a PaleoArgentina

Copyright  ©  2001 - PaleoArgentina Web. Pagina de Divulgación Científica del Grupo Paleo Contenidos Educativos. Aviso Legal Pagina Abierta a toda la comunidad. Todos los derechos reservados.  www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/.

 

 

Política de privacidad   Objetivos   Declaración de responsabilidad   Aviso Legal   Colaboraciones   Contactos   Salir

 

En tu Facebook

se el primero de tus amigos

 
 

It selects Language

 

+  idiomas / + Language

 
 

 

 

 

 

Queres agregar algo o notificar un error? -   PaleoArgentina es un lugar abierto a toda la comunidad científica, técnica y aficionados. grupopaleo@gmail.com

Aviso Legal

 

 

 

 
Grupo Paleo
PaleoArgentina
Agregar a Mis Favoritos 
Presentación
Objetivos
Colaboraciones
Copyright 
Política de privacidad 
Declaración de responsabilidad 
Aviso Legal
 

Buscanos en

como

 
Introducción
PaleoGuia
Precámbrico
Paleozoico
Triasico
Jurasico
Cretácico
Paleoceno
Eoceno
Oligoceno
Mioceno
Plioceno
Pleistoceno
Holoceno
Bibliografía
 

 
Paleo Pioneros
Paleo Lectores
Paleo Divulgación
Paleo Instituciones
Paleo Exposiciones
Paleo Congresos
Paleo Resúmenes
Paleo Bibliografía
Paleo Turismo
Paleo Web Site
Paleo Climatología
Paleo Internacional
Paleo Hemeroteca
Paleo Glosario
Paleo Videos
Paleo Animatrónica
 

 
Sabias que?
Tiempo Geológico
Donde Estudiar 
Para los mas pequeños
El origen de la vida
Ingreciones Marinas
Estampillas Fósiles
Nuestros Artistas
Antartida - Antartica
Documentales y.....
Principales Yacimientos
Apuntes Universitarios
Paleo Escolar
Preguntas Frecuentes
Ley de Protección
Geografía Continental
Combustibles Fósiles
 

 

 

EXTRAER, ROMPER, APROPIARSE O VENDER FÓSILES ESTA PENALIZADO!!!

>>Ver Ley 

 

 
 

 
 

 

 

 

 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

Buscanos en

como

 
Introducción
PaleoGuia
Precámbrico
Paleozoico
Triasico
Jurasico
Cretácico
Paleoceno
Eoceno
Oligoceno
Mioceno
Plioceno
Pleistoceno
Holoceno
Bibliografía
 

 
Paleo Pioneros
Paleo Lectores
Paleo Divulgación
Paleo Instituciones
Paleo Exposiciones
Paleo Congresos
Paleo Resúmenes
Paleo Bibliografía
Paleo Turismo
Paleo Web Site
Paleo Climatología
Paleo Internacional
Paleo Hemeroteca
Paleo Glosario
Paleo Videos
Paleo Animatrónica
 

 
Sabias que?
Tiempo Geológico
Donde Estudiar 
Para los mas pequeños
El origen de la vida
Ingreciones Marinas
Estampillas Fósiles
Nuestros Artistas
Antartida - Antartica
Documentales y.....
Principales Yacimientos
Apuntes Universitarios
Paleo Escolar
Preguntas Frecuentes
Ley de Protección
Geografía Continental
Combustibles Fósiles
 
 

 

 

 

 

EXTRAER, ROMPER, APROPIARSE O VENDER FÓSILES ESTA PENALIZADO!!!

>>Ver Ley