PaleoGuia del Periodo Cretácico de
Argentina: Galería 1 de 3.
El periodo Cretácico comprende un lapso de tiempo entre 135 a 65
millones de años.
Un aspecto muy
importante del Cretácico de América del sur es el proceso de
gigantismo registrado en los Sauropodos de Patagonia.
Algunos poseen un fémur de 2,5 metros de largo, registrados
en la formación Rió Limay y la formación Rió Neuquén, con
las mejores condiciones ambientales que permitieron el
desarrollo de verdaderos gigantes, en una época muy anterior
al Cretácico. El aislamiento geográfico de los
supercontinentes Gondwanianos (América del sur, África,
Australia, India y Antartida), de los Laurasianos (América
del norte, Europa y Asia) esta claramente marcado en los
Dinosaurios sudamericanos. La historia evolutiva de los
Tetrápodos continentales de Laurasia fue muy distinta a los
de Gondwana ya que los componentes básicos de las faunas del
Cretácico medio y superior en uno y otro supercontinente
acusan diferencias composiciones muy marcadas. Los
Dinosaurios Terópodos Gondwanica están mejor representados
en América del sur (Argentina) se han hallado ejemplares de
distintos tamaños y adaptaciones, que demuestran la
biodiversidad. Si bien se han hallado restos de vertebrados
Cretácicos en distintas partes del país, la Patagonia
Argentina no solo a demostrado estos últimos años que es el
sitio de preferencia para los científicos Argentinos, sino
que también para el mundo. A principios del Cretácico,
Sudamérica comenzó a separarse de África y el agua de los
océanos circundantes lleno tal espacio originando un
estrecho océano Atlántico. <<< Principales sitios
fosiliferos de Argentina.
Finalmente en el Cretácico superior se produjo el cierre del
mar de Tethys en la región caribeña a causa de la deriva
hacia el norte de Sudamérica. Este movimiento genero un arco
de islas volcánicas que posteriormente actuarían como vías
de dispersión fáusticas entre ambos continentes. Durante
este periodo ocurrió un ascenso global en el nivel del mar.
La Patagonia austral, en la región occidental quedo cubierta
por las aguas, pero las regiones central y oriental
permanecieron emergidas. En estas regiones el clima era muy
cálido y húmedo. Para esta época el limite entre el clima
subtropical y templado se encontraba mucho mas cerca de los
polos que en la actualidad, con lo cual en estas regiones
las temperaturas eran bastante benignas. Un evento crucial
de este periodo y que modifico completamente el paisaje
respecto a épocas anteriores fue la aparición de las
Angiospermas (plantas con flores). Si bien la separación de
Laurasia y Gondwana ocurrió aproximadamente en el Jurasico
medio, recién a comienzos del Cretácico se comenzaron los
efectos biogeograficos. El largo aislamiento de de Gondwana
donde se encontraba la actual Republica Argentina, se
desarrollaron comunidades vegetales y animales completamente
diferentes a las existentes en otros continentes, los cuales
estaban representados por un grupo muy importante de
endemismo. En la transición Mesozoico - Cenozoico se produce
una marcada caída en la temperatura. América del sur y norte
estaban levemente conectadas a través de una cadena de islas
ubicadas en la placa del Caribe y que en la actualidad
constituyen América central. A través de esta vía pudieron
ocurrir intercambios en un sentido entre ambas Américas.
Fémur de Argyrosaurus in
situ, descubierto durante
Expedición Capitán
Marshall en 1924. Cerro San Bernardo, Provincia de Chubut,
Patagonia Argentina.
Parte de la pata completa de
Argyrosaurus, exhibida en el Museo de La Plata.
Aspecto del enorme
Argyrosaurus. (*),
Dinosaurio.
Sauropodo. Es una
especie de dinosaurio saurópodo titanosauriano que vivió durante el
Cretácico tardío, hace aproximadamente entre 86 y 77 millones de años,
en lo que hoy es Sudamérica. Debido a que sus restos fósiles son
fragmentarios, su aspecto y tamaño exactos siguen siendo objeto de
estudio. Las estimaciones más aceptadas sugieren una longitud cercana a
los 20-25 metros, aunque algunos autores han propuesto dimensiones
mayores. Fue descrito en 1893 por el paleontólogo británico Richard
Lydekker a partir de una extremidad anterior casi completa descubierta
por Carlos Ameghino en las proximidades del río Chico, provincia del
Chubut. El nombre Argyrosaurus significa "lagarto de
plata", en referencia a la Argentina. Restos atribuidos a este género
han sido hallados en diversas unidades geológicas de la Patagonia,
incluyendo la Formación Bajo Barreal y otras secuencias del Cretácico
Superior. En 1978, nuevas campañas paleontológicas realizadas en las
cercanías del río Senguer aportaron materiales adicionales que fueron
estudiados posteriormente por Jaime Powell. También se han mencionado
restos posiblemente relacionados procedentes de otras regiones de
Argentina y Uruguay, aunque algunas de estas asignaciones continúan
siendo debatidas. Como otros titanosaurios, Argyrosaurus
era un herbívoro de gran tamaño, provisto de un cuello largo que le
permitía alcanzar la vegetación a distintas alturas y de una poderosa
cola que contribuía al equilibrio de su enorme cuerpo.
Laplatasaurus araukanicus.
Huene, 1929.
Tibia
de Laplatasaurus tomado de palaeo-electronica.
Aspecto de
Laplatasaurus (*).
Dinosaurio
Sauropodo. Es una
especie de dinosaurio saurópodo titanosauriano que vivió durante el
Cretácico tardío, hace aproximadamente entre 80 y 70 millones de años,
en lo que hoy es Argentina. Sus restos fósiles proceden principalmente
de sedimentos del Campaniano y Maastrichtiano de la Patagonia y otras
regiones del país. El género fue descrito en 1929 por el paleontólogo
alemán Friedrich von Huene a partir de materiales descubiertos en la
provincia de Río Negro. Su nombre significa "lagarto de La Plata", en
referencia al Museo de La Plata, institución donde se conservaban los
fósiles estudiados. Laplatasaurus fue un gran herbívoro
cuadrúpedo que probablemente alcanzó entre 15 y 18 metros de longitud y
un peso estimado de entre 15 y 25 toneladas. Como otros titanosaurios,
poseía una cabeza relativamente pequeña, un largo cuello, una cola
robusta y extremidades adaptadas para soportar el enorme peso de su
cuerpo. Los restos conocidos incluyen vértebras del tronco y de la cola,
elementos de la cintura escapular y numerosos huesos de las
extremidades. Sin embargo, no se ha recuperado material craneano
confiable, lo que dificulta reconstruir con precisión algunos aspectos
de su anatomía. Von Huene destacó ciertas características de los huesos
de las patas, especialmente de la tibia y el peroné, que permitían
distinguirlo de otros saurópodos conocidos en aquella época. Asimismo,
el omóplato presenta rasgos anatómicos particulares que lo diferencian
de otros titanosaurios contemporáneos. A lo largo de las décadas, la
validez taxonómica de Laplatasaurus ha sido objeto de
debate. Algunos investigadores sugirieron que podría tratarse de un
sinónimo de otros titanosaurios sudamericanos, mientras que otros
defendieron su identidad como un género válido. Jaime Powell, en una
revisión publicada en 2003, propuso su inclusión dentro del complejo
género Titanosaurus, aunque estudios posteriores han
continuado considerando a Laplatasauruscomo un taxón
diferenciado, si bien su posición exacta dentro de Titanosauria sigue
siendo discutida. La fragmentación de los materiales disponibles
dificulta determinar si todos los restos asignados históricamente a Laplatasaurus araukanicuspertenecen realmente a la
misma especie o si algunos corresponden a otros titanosaurios aún no
identificados. Esta situación es frecuente en los grandes saurópodos
sudamericanos, cuyos fósiles suelen hallarse aislados y dispersos. A
pesar de estas incertidumbres, Laplatasaurus constituye
uno de los primeros titanosaurios descriptos científicamente en
Argentina y representa una pieza importante para comprender la evolución
y diversidad de los gigantescos dinosaurios herbívoros que dominaron los
ecosistemas sudamericanos durante los últimos millones de años del
período Cretácico.
Loricosaurus noricus. von Huene, 1929.
Recreación
de una pata de
titanosaurio
semejante a Loricosaurus.
Ilustrativo. Museo
de Ciencias Naturales
y Antropológicas Juan Cornelio Moyano de
Mendoza.
Dinosaurio
Sauropodo. Es un
género de dinosaurio saurópodo titanosauriano que vivió durante el
Maastrichtiano, hace aproximadamente entre 72 y 66 millones de años, en
la actual Argentina. Sus restos fueron descubiertos en sedimentos del
Grupo Neuquén, probablemente en las formaciones Allen o Río Colorado.
Cuando fue descrito originalmente, los osteodermos hallados junto a los
restos llevaron a algunos investigadores a pensar que pertenecía a un
dinosaurio acorazado similar a los anquilosaurios. Sin embargo, estudios
posteriores demostraron que esas placas dérmicas correspondían a un
titanosaurio provisto de armadura corporal. Actualmente, muchos
especialistas consideran que Loricosaurus podría
representar material perteneciente a otros titanosaurios mejor
conocidos, especialmente Neuquensaurus o incluso
Saltasaurus, por lo que su validez taxonómica continúa siendo
discutida. Los osteodermos asociados a este género constituyen una
evidencia importante de que algunos titanosaurios desarrollaron sistemas
de defensa pasiva mediante placas óseas incrustadas en la piel, una
característica poco frecuente entre los saurópodos.
José Bonaparte con fémur derecho y
humero izquierdo de
Chubutisaurus, tomado de su libro.
Aspecto del sauropodo
Chubutisaurus (*).
Dinosaurio
Sauropodo. Es un
dinosaurio saurópodo que vivió durante el Cretácico temprano, hace
aproximadamente entre 112 y 105 millones de años. Fue descubierto en la
Formación Cerro Barcino, en el departamento Paso de Indios, provincia
del Chubut. El género fue nombrado en referencia a la provincia donde se
encontraron sus restos fósiles. Los materiales fueron estudiados por
Guillermo del Corro y Orlando Gutiérrez, del Museo Argentino de Ciencias
Naturales Bernardino Rivadavia. Con una longitud estimada cercana a los
23 metros, Chubutisaurusfue uno de los mayores
herbívoros de su tiempo. Inicialmente fue relacionado con los
braquiosáuridos debido a ciertas características anatómicas, aunque
investigaciones posteriores sugieren que representa una forma basal
cercana al origen de los titanosaurios. Su descubrimiento resulta
especialmente importante porque documenta una etapa temprana de la
evolución de los grandes saurópodos que dominarían los ecosistemas
sudamericanos durante el Cretácico tardío. Como otros miembros del
grupo, poseía un largo cuello, una pequeña cabeza adaptada al consumo de
vegetación y una poderosa cola que ayudaba a equilibrar su enorme masa
corporal.
Saltasaurus loricatus.
Bonaparte & Powell, 1980.
Esqueleto de Saltasaurus (*).
Cáscara de huevo de Saltasaurus (*).
Aspecto de
Saltasaurus (*).
Dinosaurio
Sauropodo. E
s una especie de dinosaurio saurópodo titanosaurio que vivió
durante el Cretácico tardío, hace aproximadamente entre 72 y 66 millones
de años, en el Maastrichtiano, en lo que hoy es Sudamérica. Sus restos
fueron descubiertos en la provincia de Salta, Argentina, razón por la
cual recibió el nombre de Saltasaurus, que significa
"lagarto de Salta". Fue uno de los primeros titanosaurios conocidos que
evidenció la presencia de una armadura dérmica compuesta por osteodermos,
pequeñas placas óseas incrustadas en la piel. Este hallazgo modificó la
visión tradicional de los saurópodos, considerados hasta entonces
animales desprovistos de cualquier tipo de protección corporal. En
comparación con otros saurópodos gigantes,Saltasaurus
era relativamente pequeño, alcanzando aproximadamente entre 10 y 12
metros de longitud y un peso estimado de entre 6 y 8 toneladas. Poseía
una cabeza pequeña, cuello largo y flexible, cuerpo robusto sostenido
por extremidades fuertes y una cola relativamente corta y maciza. Su
armadura estaba formada por grandes placas óseas redondeadas acompañadas
por numerosos osteodermos más pequeños distribuidos a lo largo del lomo
y los flancos. Estas estructuras probablemente actuaban como defensa
frente a grandes depredadores, entre ellos los abelisáuridos que
habitaban los mismos ecosistemas. Como todos los saurópodos, era un
herbívoro que se alimentaba de hojas, brotes y ramas. Sus dientes,
simples y de forma cilíndrica o ligeramente espatulada, estaban
adaptados para arrancar vegetación, la cual era procesada posteriormente
en el sistema digestivo. Uno de los aspectos más importantes del
conocimiento sobre Saltasaurus proviene del descubrimiento de
extensas áreas de nidificación atribuidas a titanosaurios en la
Patagonia argentina. En la localidad de Auca Mahuevo, provincia del
Neuquén, se encontraron cientos de nidos y miles de huevos fósiles,
muchos de ellos conteniendo embriones excepcionalmente preservados.
Estos hallazgos fueron estudiados por equipos dirigidos por Luis Chiappe,
Rodolfo Coria y Lowell Dingus durante las décadas de 1990 y 2000. Los
huevos poseen un diámetro aproximado de entre 11 y 13 centímetros y
algunos conservan impresiones de la piel embrionaria, proporcionando una
información extraordinaria sobre el desarrollo de los dinosaurios
saurópodos. Aunque no puede asegurarse que todos los huevos pertenezcan
específicamente a Saltasaurus, sí corresponden a
titanosaurios estrechamente relacionados.
Epachthosaurus sciuttoi.Powell, 1990.
Mariano Magnussen
junto al esqueleto de
Epachthosaurus sciuttoi, en el Museo de Paleontología de la
Universidad Nacional de Córdoba.
Aspecto de Epachthosaurus
(*).
Dinosaurio
Sauropodo. Es una especie de dinosaurio saurópodo
titanosauriano que vivió durante el Cretácico Superior, hace
aproximadamente entre 100 y 90 millones de años, en lo que actualmente
es la Patagonia argentina. Sus restos fósiles proceden de la Formación
Bajo Barreal, en la provincia del Chubut. La especie fue descrita por
Jaime Powell en 1990 a partir de restos descubiertos por el geólogo Juan
Carlos Sciutto, a quien está dedicado el nombre específico
sciuttoi. Posteriormente, en 2004, Rodolfo Martínez, Oscar
Giménez, Jorge Rodríguez, Marcelo Luna y Matthew Lamanna dieron a
conocer un nuevo ejemplar excepcionalmente preservado, uno de los
esqueletos de titanosaurios más completos hallados hasta ese momento en
Sudamérica. Este ejemplar fue encontrado en posición anatómica parcial,
con las extremidades anteriores extendidas y las posteriores
flexionadas. Aunque el cráneo, gran parte del cuello, algunas vértebras
dorsales y parte de la cola no se conservaron, el resto del esqueleto
proporcionó información fundamental para comprender la anatomía de los
titanosaurios primitivos. Epachthosaurus alcanzaba
aproximadamente entre 18 y 20 metros de longitud y probablemente pesaba
entre 15 y 20 toneladas. Como otros saurópodos, poseía un largo cuello,
una pequeña cabeza, un cuerpo voluminoso sostenido por robustas
extremidades y una poderosa cola utilizada para el equilibrio. A
diferencia de algunos titanosaurios más evolucionados, como
Saltasaurus y Neuquensaurus, no existen
evidencias concluyentes de que Epachthosaurusposeyera
osteodermos o armadura dérmica. Esta característica sugiere que
representa una etapa más primitiva dentro de la evolución de los
titanosaurios. Una de las particularidades anatómicas más destacadas de
este dinosaurio es la presencia de articulaciones accesorias entre las
vértebras, conocidas como articulaciones hiposfeno-hipantro. Estas
estructuras reforzaban la columna vertebral y permitían soportar mejor
el enorme peso corporal. Asimismo, presenta vértebras caudales procelas,
es decir, con una cara anterior cóncava y una posterior convexa, una
característica típica de los titanosaurios más avanzados. Por esta
combinación de rasgos primitivos y derivados, Epachthosaurus
ocupa una posición clave para comprender la evolución temprana de
Titanosauria. Su estudio ha permitido conocer mejor la transición entre
los saurópodos gigantes del Cretácico Inferior y los titanosaurios
altamente especializados que dominaron los ecosistemas de Sudamérica
durante los últimos millones de años de la Era Mesozoica.
Aeolosaurus rionegrinus.Powell,
1987.
Tarea de excavación de un gran
sauropodo.
(*)
Aspecto del
extraño Aeolosaurus rionegrinus.
(*)
Dinosaurio
Sauropodo. Es un género
de dinosaurios saurópodos titanosaurianos perteneciente a la familia
Aeolosauridae, que vivió durante el Cretácico tardío, hace
aproximadamente entre 74 y 70 millones de años, en el Campaniano, en lo
que actualmente es Sudamérica. El nombre del género deriva de
Eolo (Aiolos), el dios griego de los vientos
mencionado en la Odisea de Homero. La especie tipo,
Aeolosaurus rionegrinus, fue nombrada en referencia a la
provincia de Río Negro, Argentina, donde fueron descubiertos sus
primeros restos fósiles. El género fue descrito por el paleontólogo
argentino Jaime Powell en 1987. Posteriormente, se describieron otras
especies atribuidas al género, entre ellas Aeolosaurus
colhuehuapensis, procedente de la provincia del Chubut. Este
dinosaurio alcanzaba aproximadamente entre 12 y 15 metros de longitud y
un peso estimado de entre 10 y 15 toneladas. Como otros titanosaurios,
era un herbívoro cuadrúpedo de cuello largo, cabeza pequeña y cola
robusta, adaptado a alimentarse de la vegetación que cubría las
planicies y bosques del Cretácico tardío. Aeolosaurusse
distingue por una serie de características anatómicas particulares,
especialmente en las vértebras de la cola. Los centros vertebrales
caudales presentan una marcada compresión lateral y una forma alargada.
Los arcos neurales se inclinan notablemente hacia adelante, de manera
que en algunas vértebras su extremo anterior llega a proyectarse sobre
la vértebra precedente. Asimismo, las prezigapófisis son
excepcionalmente largas y están orientadas hacia adelante con un ángulo
similar al de los arcos neurales. Otra característica distintiva se
observa en las hemalapófisis o arcos hemales de la cola, cuyos extremos
proximales aparecen divididos y presentan superficies articulares
dobles. Estas adaptaciones probablemente contribuían a reforzar la
estructura caudal y a mejorar la movilidad de la cola. La escápula posee
una lámina ancha que se expande hacia su extremo posterior y presenta
una amplia superficie para la inserción muscular. El húmero es robusto y
muestra una prominente cresta deltopectoral, donde se insertaban
poderosos músculos del miembro anterior, rasgo compartido con otros
titanosaurios avanzados como Saltasaurus. Los fósiles de
Aeolosaurus han sido hallados en diversas formaciones
geológicas de Argentina, especialmente en las provincias de Río Negro,
Chubut y Neuquén, convirtiéndolo en uno de los titanosaurios más
característicos del Cretácico tardío patagónico. Su estudio ha permitido
comprender mejor la evolución de los últimos saurópodos sudamericanos,
poco antes de la extinción masiva ocurrida hace 66 millones de años.
Actualmente, Aeolosaurus es considerado uno de los
representantes más importantes de un grupo de titanosaurios
caracterizado por la peculiar anatomía de su cola, cuyos miembros
tuvieron una amplia distribución en Sudamérica durante los últimos
millones de años de la Era Mesozoica.
Andesaurus delgadoi.Calvo y Bonaparte 1991.
Vértebras de
Andesaurus.
(*)
Aspecto de
Andesaurus.
(*)
Dinosaurio
Sauropodo. Es una
especie de dinosaurio saurópodo titanosauriano basal que vivió durante
el Cretácico Superior temprano, hace aproximadamente entre 100 y 95
millones de años, en el Cenomaniano, en lo que hoy es la Patagonia
argentina. Se trata de uno de los titanosaurios más primitivos conocidos
y reviste una gran importancia para comprender el origen y la evolución
de este exitoso grupo de saurópodos que dominaría los ecosistemas de
Gondwana durante el resto del Cretácico. Como la mayoría de los
saurópodos, Andesaurusposeía una cabeza relativamente
pequeña sostenida por un largo cuello, un cuerpo voluminoso apoyado
sobre cuatro robustas extremidades y una extensa cola que contribuía al
equilibrio de su enorme masa corporal. Las estimaciones sugieren una
longitud aproximada de entre 15 y 18 metros y una altura cercana a los 6
metros. El género fue descrito en 1991 por los paleontólogos argentinos
Jorge Calvo y José F. Bonaparte. Su nombre hace referencia a la
Cordillera de los Andes, próxima al lugar donde fueron hallados los
fósiles. La especie A. delgadoifue dedicada a Alejandro
Delgado, descubridor de los restos. Los materiales conocidos
corresponden a un esqueleto parcial compuesto por cuatro vértebras
dorsales posteriores, veintisiete vértebras caudales, diversos elementos
de la pelvis, costillas fragmentarias y partes incompletas del húmero y
del fémur. Aunque el material es relativamente escaso, conserva
características anatómicas fundamentales para comprender la transición
evolutiva entre los saurópodos más primitivos y los titanosaurios más
avanzados. Los fósiles fueron recuperados en la Formación Candeleros,
una de las unidades geológicas más antiguas del Grupo Neuquén, en la
provincia del Neuquén. Esta formación representa antiguos sistemas
fluviales entrelazados que se desarrollaron en ambientes cálidos y
relativamente áridos durante el Cenomaniano. La fauna de la Formación
Candeleros es una de las más famosas del Cretácico sudamericano. En
estos mismos ambientes convivieron grandes depredadores como
Giganotosaurus carolinii, uno de los mayores dinosaurios
carnívoros conocidos, junto con pequeños terópodos emplumados como Buitreraptor gonzalezorum, además de otros saurópodos como
Limaysaurus tessonei. Desde el punto de vista evolutivo,
Andesaurus ocupa una posición clave dentro de
Titanosauria. Presenta una combinación de rasgos primitivos y derivados
que lo sitúan cerca de la base del grupo, convirtiéndolo en una pieza
fundamental para comprender cómo evolucionaron posteriormente los
gigantescos titanosaurios que dominaron los ecosistemas de Sudamérica,
África y otras regiones de Gondwana durante los últimos millones de años
de la Era Mesozoica.
Neuquensaurus
australis.Powell, 1992.
Neuquensaurus en el
Museo de La Plata.
Aspecto de Neuquensaurus (*).
Dinosaurio
Sauropodo. Es una
especie de dinosaurio saurópodo titanosauriano que vivió durante el
Cretácico tardío, hace aproximadamente entre 75 y 70 millones de años,
durante el Campaniano y el Maastrichtiano, en lo que hoy es la Patagonia
argentina. Se trata de uno de los titanosaurios mejor conocidos de
Sudamérica gracias a la abundancia de restos fósiles recuperados en las
provincias de Neuquén y Río Negro. Fue descrito originalmente por
Florentino Ameghino en 1893 bajo el nombre Titanosaurus australis,
aunque posteriormente fue asignado al género Neuquensaurus,
cuyo nombre significa "lagarto de Neuquén". A diferencia de los
gigantescos titanosaurios que superaban los 20 metros de longitud, Neuquensaurusera relativamente pequeño para un saurópodo,
alcanzando aproximadamente entre 10 y 15 metros de largo y un peso
estimado de entre 8 y 12 toneladas. Poseía un cuerpo robusto, cuello
relativamente corto, extremidades fuertes y una cola poderosa. Una de
sus características más notables era la presencia de osteodermos,
pequeñas placas óseas incrustadas en la piel que actuaban como una
armadura dérmica. Este rasgo lo relaciona estrechamente con otros
titanosaurios acorazados como Saltasaurus. De hecho,
ambos integran la familia Saltasauridae, uno de los grupos más
especializados de saurópodos conocidos. Los huesos de las extremidades
muestran adaptaciones vinculadas al soporte de grandes masas corporales.
Las vértebras presentan cavidades internas que reducían el peso del
esqueleto sin comprometer su resistencia, una característica común entre
los saurópodos más evolucionados. Los fósiles de Neuquensaurus
proceden principalmente de la Formación Anacleto y otras unidades
geológicas del Grupo Neuquén. Los materiales conocidos incluyen
vértebras, huesos de las extremidades, elementos de la cintura pélvica y
escapular, así como numerosos osteodermos. Actualmente,
Neuquensaurus es considerado uno de los titanosaurios más
importantes para comprender la evolución de los saurópodos del Cretácico
tardío en Sudamérica. Su estudio ha permitido conocer mejor la
diversidad, anatomía y estrategias defensivas de los últimos grandes
herbívoros que dominaron los ecosistemas terrestres antes de la
extinción masiva ocurrida hace 66 millones de años.
Amargasaurus cazaui.
Salgado & Bonaparte, 1991.
El técnico
Mariano Magnussen Saffer junto a un esqueleto de
Amargasaurus.
Amargasaurus en el Museo Argentino de Ciencias Naturales.
Reconstrucción de Amargasaurus. Autor
Luís V Rey.
Dinosaurio.
Sauropodo.Es
una especie de dinosaurio
saurópodo perteneciente a la familia Dicraeosauridae, que vivió
durante el Cretácico temprano, hace aproximadamente entre 130 y 125
millones de años, en el Barremiano, en lo que actualmente es la
Patagonia argentina. Sus restos fósiles fueron descubiertos en la
Formación La Amarga, provincia del Neuquén, y fueron descritos en
1991 por los paleontólogos José F. Bonaparte y Leonardo Salgado. El
nombre del género hace referencia a dicha formación geológica,
mientras que la especie honra al geólogo Luis Cazau.
Amargasaurus estaba estrechamente emparentado con el
dicreosáurido africano Dicraeosaurus, aunque
presentaba características anatómicas únicas que lo convierten en
uno de los saurópodos más singulares conocidos. Alcanzaba
aproximadamente entre 9 y 12 metros de longitud, una altura cercana
a los 4 metros y un peso estimado de entre 5 y 10 toneladas, siendo
relativamente pequeño en comparación con muchos otros saurópodos.
Como todos los miembros del grupo, era un herbívoro cuadrúpedo
dotado de una cabeza pequeña, cuello relativamente corto, cuerpo
robusto y una larga cola. Sus dientes estaban adaptados para
arrancar hojas y brotes de la vegetación que cubría los ambientes
fluviales y boscosos de la Patagonia cretácica. La característica
más llamativa de Amargasaurus era la presencia de
enormes espinas neurales bifurcadas que se proyectaban desde las
vértebras cervicales y dorsales anteriores. Estas estructuras
formaban dos hileras paralelas que comenzaban detrás del cráneo y se
extendían a lo largo del cuello y la parte anterior del dorso.
Algunas de estas espinas superaban los 60 centímetros de longitud y
eran considerablemente más desarrolladas que las observadas en su
pariente africano Dicraeosaurus. Durante décadas se
propuso que estas espinas sostenían una doble vela de piel similar a
la presente en dinosaurios como Spinosaurus o
Ouranosaurus. Sin embargo, estudios más recientes sugieren que
las espinas eran demasiado robustas para sostener únicamente una
membrana cutánea y que probablemente estaban recubiertas por una
gruesa vaina córnea, formando una estructura más rígida semejante a
una serie de púas o espinas defensivas. La función exacta de estas
estructuras continúa siendo objeto de debate. Entre las hipótesis
propuestas se incluyen la defensa frente a depredadores, la
exhibición visual para reconocimiento entre individuos o selección
sexual, la intimidación de competidores e incluso la regulación
térmica. Es posible que cumplieran varias funciones simultáneamente.
Los restos de Amargasaurus proceden de una región
donde coexistía con otros dinosaurios, cocodrilomorfos, tortugas y
peces de agua dulce. Durante el Cretácico temprano, la Patagonia
presentaba extensas llanuras atravesadas por ríos y lagunas, con un
clima mucho más cálido y húmedo que el actual. Debido a su
extraordinaria anatomía, Amargasaurus es considerado
uno de los dinosaurios más emblemáticos de Argentina y uno de los
saurópodos más fácilmente reconocibles del mundo. Su descubrimiento
aportó información fundamental para comprender la diversidad y
evolución de los dicreosáuridos en Gondwana.
Vértebra lumbar, exhibida en el Museo de Villa El Chocon,
Neuquén.
Montaje del esqueleto de
Argentinosaurus en el Museo de Paleontología "Carmen Funes"
de Plaza Huincul, Neuquén.
Reconstrucción del Dinosaurio mas
grande del mundo y el animal mas gigantesco de todas las
épocas, el Argentinosaurus. (*).
Dinosaurio.
Sauropodo. Es
una especie de dinosaurio saurópodo titanosauriano que vivió durante
el Cretácico Superior, hace aproximadamente entre 98 y 94 millones
de años, en el Cenomaniano, en lo que actualmente es la provincia
del Neuquén, Argentina. Es considerado uno de los mayores animales
terrestres conocidos de todos los tiempos y uno de los dinosaurios
más emblemáticos de Sudamérica. Aunque los restos fósiles
recuperados son incompletos, las dimensiones de los huesos hallados
permiten inferir que se trataba de un saurópodo de proporciones
extraordinarias. Los fósiles fueron descubiertos en 1987 por
Guillermo Heredia, un puestero de la estancia Las Overas, cerca de
Plaza Huincul. Posteriormente fueron excavados por equipos del Museo
Carmen Funes, la Universidad Nacional del Comahue y otras
instituciones científicas argentinas. La especie fue descrita
formalmente en 1993 por José F. Bonaparte y Rodolfo Coria. El nombre
Argentinosaurus significa “lagarto de Argentina”,
mientras que el epíteto específicohuinculensishace
referencia a la región de Plaza Huincul, donde se produjo el
hallazgo. Los restos conocidos incluyen varias vértebras dorsales
gigantes, fragmentos de costillas, parte del sacro y una tibia de
aproximadamente 1,55 metros de longitud. Una de las vértebras
dorsales supera los 1,5 metros de altura, convirtiéndose en una de
las mayores vértebras conocidas entre todos los vertebrados
terrestres. A partir de estos materiales, los paleontólogos estiman
que Argentinosaurus alcanzaba entre 30 y 35 metros de
longitud, aunque algunas reconstrucciones sugieren dimensiones
cercanas a los 40 metros. Las estimaciones de masa oscilan entre 60
y más de 80 toneladas, dependiendo del modelo utilizado. Debido a
estas dimensiones, figura entre los mayores dinosaurios conocidos
junto a gigantes comoPatagotitan,
Puertasaurus, Notocolossus y otros titanosaurios
sudamericanos. Como todos los saurópodos, poseía una cabeza
relativamente pequeña, un cuello extremadamente largo, un cuerpo
voluminoso sostenido por cuatro robustas extremidades y una poderosa
cola. Era un herbívoro que probablemente consumía grandes cantidades
de vegetación para mantener su enorme tamaño corporal. Las vértebras
presentaban amplias cavidades internas llenas de aire, una
adaptación que permitía reducir considerablemente el peso del
esqueleto sin comprometer su resistencia. Además, complejos sistemas
de articulación entre las vértebras ayudaban a soportar las enormes
cargas generadas por su masa corporal. Los fósiles proceden de la
Formación Candeleros, dentro del Grupo Neuquén, una unidad geológica
que representa antiguos sistemas fluviales desarrollados bajo un
clima cálido y estacional. En estos ambientes convivió con otros
dinosaurios notables, incluyendo al gigantesco depredador
Giganotosaurus carolinii, uno de los mayores carnívoros
terrestres conocidos. Durante muchos años Argentinosaurus
fue considerado el dinosaurio más grande conocido. Aunque nuevos
descubrimientos han revelado otros titanosaurios de tamaño
comparable, continúa siendo uno de los mejores ejemplos del
gigantismo alcanzado por los vertebrados terrestres durante la Era
Mesozoica. El hallazgo de Argentinosaurustuvo una
enorme repercusión internacional y contribuyó decisivamente a
posicionar a la Patagonia argentina como una de las regiones más
importantes del mundo para el estudio de los dinosaurios gigantes.
Antarctosaurus wichmannianus. von
Huene, 1929.
Fémur de Argentinosaurus
y Antarctosaurus en el Museo de
La Plata. (2007)
El autor del
sitio web junto a su hija, con dos enormes fémures de
Antarctosaurus en el Museo de
La Plata. (2015)
Aspecto del
enorme sauropodo Antarctosaurus, uno de los primeros
gigantes hallados en territorio argentino. (*).
Dinosaurio
Sauropodo.Es una especie de dinosaurio saurópodo
titanosauriano que vivió durante el Cretácico tardío, hace
aproximadamente entre 83 y 80 millones de años, en el Campaniano, en
lo que hoy es la Patagonia argentina. Fue uno de los primeros
titanosaurios sudamericanos descritos científicamente y constituye
un género de gran importancia histórica para el estudio de los
saurópodos de Gondwana. Sus restos fueron dados a conocer
inicialmente en 1916, aunque la descripción formal del género fue
realizada por el paleontólogo alemán Friedrich von Huene en 1929.
Contrariamente a lo que suele creerse, el nombre
Antarctosaurus no hace referencia al continente antártico.
Deriva de las palabras griegas anti ("opuesto") y
arktos ("norte"), en alusión a su procedencia del hemisferio
sur, junto con sauros, que significa "lagarto". Los fósiles
de Antarctosaurus wichmannianus proceden
principalmente de la Formación Anacleto, en la provincia de Río
Negro, Argentina. El material conocido incluye fragmentos craneanos,
partes de la mandíbula inferior, vértebras cervicales y caudales,
costillas y diversos huesos de las extremidades. Las estimaciones
sugieren que la especie tipo alcanzaba entre 18 y 25 metros de
longitud, con una masa que posiblemente superaba las 25 toneladas.
Como otros titanosaurios, poseía un largo cuello, una pequeña
cabeza, un cuerpo voluminoso y una extensa cola utilizada para
mantener el equilibrio. Uno de los aspectos más interesantes de este
dinosaurio es la forma inusual de su mandíbula inferior,
notablemente ancha y de aspecto cuadrangular. Durante décadas se
discutió si esta mandíbula pertenecía realmente a
Antarctosaurus o si correspondía a otro dinosaurio asociado
accidentalmente a los restos. Sin embargo, el descubrimiento de
titanosaurios como Bonitasaura salgadoi, que
presentan adaptaciones craneanas similares, ha demostrado que este
tipo de mandíbula pudo haber evolucionado independientemente en
ciertos grupos de titanosaurios, reforzando la posibilidad de que
efectivamente perteneciera a Antarctosaurus. Algunas
reconstrucciones sugieren que poseía un hocico relativamente ancho y
una cabeza pequeña en relación con el tamaño de su cuerpo. Los
dientes conservados son escasos y de forma simple, adecuados para
arrancar vegetación. Históricamente se asignaron varias especies al
género Antarctosaurus, entre ellas A.
giganteus, A. septentrionalis, A. jaxartensisyA. brasiliensis. Sin embargo, revisiones
posteriores han demostrado que la mayoría de ellas no pertenecen
realmente a este género y representan dinosaurios diferentes o
materiales demasiado fragmentarios para una identificación
confiable. Particularmente controvertida fue Antarctosaurus
giganteus, cuyos restos extremadamente incompletos llevaron
a proponer dimensiones colosales, superiores a los 30 metros de
longitud. No obstante, la escasez del material fósil impide realizar
estimaciones precisas, por lo que actualmente se considera un taxón
problemático cuya verdadera identidad continúa siendo incierta. A
pesar de las dudas taxonómicas que rodean algunas especies asignadas
al género, Antarctosaurus wichmannianussigue siendo
uno de los titanosaurios más importantes del registro fósil
sudamericano y una pieza clave para comprender la evolución de los
grandes saurópodos que dominaron los ecosistemas de Gondwana durante
los últimos millones de años del período Cretácico.
Esqueleto de Futalognkosaurus dukei de la Patagonia
Argentina, montado en el Royal Ontario Museum (Replica)
Fémur de Futalongkosaurus en el
sitio del Lago Los Barreales.
Fuente.
Aspecto deFutalongkosaurus. (*)
Dinosaurio Saurópodo.
Es una especie de dinosaurio
saurópodo titanosauriano que vivió durante el Cretácico Superior,
hace aproximadamente 87 millones de años, en el Turoniano-Coniaciano,
en lo que actualmente es la provincia del Neuquén, Argentina. Sus
restos fueron descubiertos en el yacimiento paleontológico de Lago
Barreales, dentro del Centro Paleontológico Lago Barreales, cerca de
la ciudad de Neuquén. El nombre Futalognkosaurus
deriva de vocablos mapuches que pueden traducirse como “jefe lagarto
gigante”, mientras que el epíteto específico dukei
homenajea a la empresa Duke Energy Argentina, que colaboró con las
investigaciones. Se trata de uno de los saurópodos más grandes
conocidos. Las estimaciones actuales indican una longitud de entre
30 y 34 metros, aunque algunos estudios sugieren dimensiones
ligeramente mayores. Su peso habría oscilado entre 50 y 70
toneladas. Aunque comparable en tamaño a gigantes como
Argentinosaurus oPatagotitan, los análisis
filogenéticos indican que no estaba estrechamente emparentado con
ellos. Los fósiles recuperados incluyen gran parte de la columna
vertebral, la pelvis y numerosos elementos del esqueleto,
convirtiéndolo en uno de los titanosaurios gigantes mejor conocidos
del mundo. En el mismo yacimiento se hallaron restos de otros
individuos de menor tamaño, posiblemente juveniles o subadultos.
Como todos los saurópodos, Futalognkosaurus era un
herbívoro cuadrúpedo de cuello largo, cabeza relativamente pequeña y
cola robusta. Su enorme tamaño constituía una de sus principales
defensas frente a los depredadores. El ambiente donde vivió era muy
diferente al actual paisaje patagónico. Durante el Cretácico
Superior, la región estaba atravesada por grandes sistemas
fluviales, lagunas y extensas llanuras cubiertas por abundante
vegetación. En estos ecosistemas convivía con una rica fauna de
peces, tortugas, cocodriliformes, dinosaurios herbívoros y grandes
dinosaurios carnívoros. Entre los depredadores de su entorno se
encontraba Megaraptor namunhuaiquii, un gran
terópodo cazador que compartía estos ambientes. Sin embargo, un
adulto de Futalognkosaurusprobablemente tenía pocos
enemigos naturales debido a sus enormes dimensiones. La presencia de
varios individuos en una misma localidad sugiere la posibilidad de
comportamientos gregarios, una estrategia que habría incrementado la
protección de los ejemplares jóvenes frente a los depredadores.
Aunque esta hipótesis no puede demostrarse de manera concluyente, es
consistente con lo observado en otros saurópodos. El descubrimiento
de Futalognkosauruspermitió reconstruir con gran
detalle uno de los ecosistemas más completos del Cretácico de
Patagonia, convirtiéndolo en una pieza clave para comprender la
evolución de los titanosaurios gigantes de Gondwana.
Ligabuesarus lenzai.
Bonaparte et al. 2006.
Recuperación
del fémur de
Ligabuesarus lenzai. (Prensa)
Posible
aspecto de
Ligabuesarus lenzai (*).
Dinosaurio
Sauropodo. Es una
especie de dinosaurio saurópodo macronario que vivió durante el
Cretácico temprano, hace aproximadamente 110 millones de años, en el
Albiano, en lo que actualmente es la provincia del Neuquén,
Argentina. El género fue nombrado en honor a Giancarlo Ligabue,
empresario y filántropo italiano que apoyó numerosas investigaciones
paleontológicas en Sudamérica. El nombre específico, leanzai,
homenajea al destacado paleontólogo argentino Héctor Leanza. Sus
restos fósiles fueron descubiertos en las cercanías de Picún Leufú,
provincia del Neuquén, durante expediciones dirigidas por José F.
Bonaparte. Los trabajos de excavación se desarrollaron en varias
campañas, con la participación de investigadores del Museo Argentino
de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia y del Museo Carmen Funes
de Plaza Huincul. Ligabuesaurus era un gran
dinosaurio herbívoro que alcanzaba aproximadamente entre 20 y 25
metros de longitud. Aunque no figuraba entre los mayores saurópodos
conocidos, poseía dimensiones impresionantes. Uno de los fósiles más
destacados es un fémur de alrededor de 1,7 metros de longitud, cuyo
enorme tamaño da una idea de la robustez del animal. La
característica más distintiva de este dinosaurio era su cuello. Las
vértebras cervicales indican que el cuello se elevaba en un ángulo
considerablemente más pronunciado que en muchos otros saurópodos.
Esta postura le permitía alcanzar vegetación situada a gran altura,
aprovechando recursos alimenticios inaccesibles para otros
herbívoros de su ecosistema. Sus extremidades anteriores eran
relativamente largas, lo que contribuía a darle una silueta elevada
en la región anterior del cuerpo, recordando en cierto modo la
postura de algunos braquiosáuridos. Gracias a esta conformación
anatómica, podía alimentarse de las copas de árboles altos y
posiblemente vigilar amplias áreas de su entorno. Como otros
saurópodos, poseía huesos neumáticos, atravesados por cavidades
internas conectadas al sistema respiratorio. Estas estructuras
reducían considerablemente el peso del esqueleto sin disminuir su
resistencia, una adaptación fundamental para sostener un cuerpo de
semejantes dimensiones. Durante el Cretácico temprano, la Patagonia
presentaba un paisaje muy diferente al actual. Amplios sistemas
fluviales, bosques y llanuras cubrían la región, proporcionando
alimento a numerosos dinosaurios herbívoros. En estos ambientes
convivían diversos depredadores, aunque los grandes terópodos
mencionados frecuentemente, como Giganotosaurus caroliniiy Carnotaurus sastrei, vivieron millones de años
después queLigabuesaurus, por lo que no llegaron a
compartir el mismo ecosistema. El descubrimiento de
Ligabuesaurusaportó información fundamental sobre la
evolución temprana de los saurópodos macronarios de Gondwana y ayuda
a comprender cómo surgieron posteriormente algunos de los
gigantescos titanosaurios que dominarían Sudamérica durante el
Cretácico Superior.
Puertasaurus reuili.
Novas et al., 2005.
El paleontólogo Fernando Novas junto a la
vértebra de Puertasaurus reuilli, en el MACN. (Prensa)
Reconstrucción del Puertasaurus. Fuente
123
Dinosaurio.
Sauropodo. Es una
especie de dinosaurio saurópodo titanosauriano que vivió durante el
Cretácico tardío, hace aproximadamente 70 millones de años, en el
Maastrichtiano, en lo que actualmente es la provincia de Santa Cruz,
Patagonia argentina. Se trata de uno de los mayores dinosaurios
conocidos y uno de los últimos gigantes que habitaron la Tierra
antes de la extinción masiva ocurrida hace 66 millones de años, al
final del período Cretácico. Sus restos fósiles fueron descubiertos
en enero de 2001 en el cerro Los Hornos, cerca del lago Viedma, por
una expedición integrada por paleontólogos argentinos. La especie
fue descrita científicamente en 2005 y presentada oficialmente poco
después. El nombre del género honra a Pablo Puerta, quien participó
en el descubrimiento de los fósiles, mientras que el nombre
específico reuili reconoce la labor de Santiago Reuil,
integrante del equipo que recuperó los restos. Aunque los fósiles
recuperados son escasos, incluyen algunas de las vértebras más
grandes conocidas para un dinosaurio. La primera vértebra dorsal
mide aproximadamente 1,70 metros de ancho, convirtiéndose en una de
las más impresionantes halladas hasta la actualidad. El enorme
tamaño de estos huesos indica que Puertasaurus fue
un saurópodo de dimensiones colosales. Las estimaciones actuales
sugieren una longitud de entre 30 y 35 metros y una masa que
probablemente oscilaba entre 50 y 80 toneladas. Algunas
reconstrucciones más antiguas propusieron dimensiones cercanas a los
40 metros y pesos superiores a las 100 toneladas, aunque estas
cifras son consideradas especulativas debido a la escasez de
material fósil disponible. Como todos los titanosaurios, era un
herbívoro cuadrúpedo de cuello largo, cabeza relativamente pequeña y
una poderosa cola. Su enorme volumen corporal constituía una defensa
eficaz frente a los grandes depredadores de su tiempo. Una de las
características más notables de Puertasaurus era la
extraordinaria anchura de su caja torácica y de sus vértebras
dorsales. Esta robustez sugiere un cuerpo particularmente ancho y
macizo, posiblemente diferente al de otros titanosaurios gigantes
conocidos. Los fósiles proceden de la Formación Cerro Fortaleza, una
unidad geológica que registra antiguos ambientes fluviales y
llanuras inundables de la Patagonia austral. En estos ecosistemas
convivieron otros dinosaurios notables, incluyendo grandes terópodos
carnívoros y diversos saurópodos herbívoros. El descubrimiento de Puertasaurus tuvo una enorme repercusión internacional,
ya que aportó nuevas evidencias sobre el gigantismo extremo
alcanzado por los titanosaurios sudamericanos. Junto con géneros
como Argentinosaurus, Patagotitan,
Notocolossus yFutalognkosaurus, representa
uno de los máximos exponentes de la evolución de los mayores
animales terrestres que han existido. A pesar de que sólo se conocen
unos pocos huesos, Puertasaurus reuili continúa
siendo una de las especies más impresionantes descubiertas en
Patagonia y un símbolo del extraordinario patrimonio paleontológico
argentino.
Rebbachisaurus
tessonei.Calvo y
Salgado, 1995.
Esqueleto de Rebbachisaurus
tessonei (*).
Aspecto de Rebbachisaurus
tessonei (*).
Dinosaurio
Sauropodo. En 1987,
en la zona de El Chocón, provincia del Neuquén, Lito Tessone, empleado
de la entonces empresa Hidronor, descubrió los restos fósiles de un
dinosaurio que aportó valiosa información sobre la historia geológica y
biológica de Gondwana, el antiguo supercontinente que unía a Sudamérica,
África, la Antártida, Australia e India. Originalmente, este dinosaurio
fue denominado Rebbachisaurus tessoneidebido a
sus similitudes con Rebbachisaurus garasbae, una especie
descubierta en Marruecos y descrita en 1954. Sin embargo, estudios
posteriores demostraron que los materiales argentinos representaban un
género distinto, por lo que actualmente se lo conoce como
Limaysaurus tessonei. Los trabajos realizados por el
paleontólogo Jorge Calvo permitieron establecer estrechas relaciones
entre los rebaquisáuridos sudamericanos y africanos, reforzando la
hipótesis de que estos continentes permanecieron unidos durante buena
parte del Cretácico. La presencia de dinosaurios estrechamente
emparentados a ambos lados del océano Atlántico constituye una
importante evidencia paleontológica de aquella antigua conexión
continental. Limaysaurus tessoneivivió hace
aproximadamente 100 millones de años, durante el Cenomaniano, en
ambientes fluviales y llanuras inundables de la actual Patagonia. Era un
saurópodo herbívoro de tamaño mediano, que alcanzaba entre 15 y 17
metros de longitud y un peso estimado de 7 a 12 toneladas. Como todos
los saurópodos, caminaba sobre cuatro robustas extremidades y poseía un
largo cuello que le permitía acceder a distintos niveles de vegetación.
Sus dientes eran estrechos, alargados y ligeramente curvados, adaptados
para arrancar hojas y ramas, aunque no para masticarlas. Uno de los
aspectos más interesantes de esta especie es que constituye uno de los
pocos saurópodos en los que se ha documentado con certeza la presencia
de gastrolitos, pequeñas piedras que eran ingeridas voluntariamente y
permanecían en el estómago. Estas piedras habrían ayudado a triturar los
alimentos vegetales, facilitando la digestión de grandes cantidades de
material vegetal. Los restos de Limaysaurus tessonei
proceden de la Formación Candeleros, una unidad geológica del Grupo
Neuquén que ha proporcionado algunos de los fósiles más importantes de
la Patagonia. En estos ambientes convivió con otros dinosaurios
notables, entre ellos grandes terópodos depredadores y diversos
saurópodos herbívoros. El descubrimiento de Limaysaurus
representó un importante aporte para comprender la diversidad de los
saurópodos de Gondwana y las relaciones biogeográficas entre Sudamérica
y África durante el Cretácico.
Limaysaurus tessonei.Calvo & Salgado, 1995.
Limaysaurus montado en una
exhibición especial en Italia.
Posible aspecto del Sauropodo.
Dinosaurio
Sauropodo. Es una
especie de dinosaurio saurópodo rebaquisáurido que vivió durante el
Cretácico Inferior tardío y el Cretácico Superior temprano, hace
aproximadamente entre 104 y 99 millones de años, en el Albiano tardío y
Cenomaniano temprano, en lo que actualmente es la Patagonia argentina.
Este dinosaurio herbívoro alcanzaba alrededor de 15 a 18 metros de
longitud, unos 6 metros de altura y un peso estimado de entre 7 y 12
toneladas. Aunque era considerablemente más pequeño que los gigantescos
titanosaurios de la época, constituía uno de los mayores representantes
de la familia Rebbachisauridae en Sudamérica. Su anatomía presenta
características distintivas dentro de los saurópodos. Las espinas
neurales de las vértebras cervicales y dorsales eran simples y rectas,
en lugar de bifurcadas, lo que le confería una apariencia diferente a la
de otros saurópodos. Asimismo, poseía dientes delgados, ligeramente
curvados y adaptados para arrancar hojas y ramas de la vegetación. Uno
de los aspectos más importantes deLimaysauruses su
estrecho parentesco con rebaquisáuridos africanos, especialmente con Rebbachisaurus garasbae, hallado en Marruecos. Esta
relación constituye una importante evidencia de los vínculos
biogeográficos existentes entre Sudamérica y África antes de la completa
apertura del océano Atlántico Sur, cuando ambos continentes formaban
parte del supercontinente Gondwana. Los restos fósiles de
Limaysaurus tessoneifueron descubiertos en la Formación
Candeleros, provincia del Neuquén. En estos ambientes fluviales y
llanuras inundables convivió con otros dinosaurios característicos de la
época, entre ellos el titanosauriforme Andesaurus delgadoiy el gran terópodo Giganotosaurus carolinii. El
clima era cálido, con extensos sistemas de ríos, lagunas y abundante
vegetación. Un rasgo particularmente interesante de esta especie es la
presencia de gastrolitos asociados a sus restos fósiles. Estas piedras,
ingeridas voluntariamente, habrían permanecido en el aparato digestivo
ayudando a triturar el alimento vegetal, compensando así la limitada
capacidad masticatoria de sus dientes. El descubrimiento de
Limaysaurusha sido fundamental para comprender la evolución de
los rebaquisáuridos y las conexiones faunísticas entre los continentes
australes durante el Cretácico, convirtiéndolo en uno de los saurópodos
mejor conocidos de la Patagonia argentina.
Pellegrinisaurus powelli.
Salgado, 1996.
Vértebra de un gran sauropodo
del cretácico (*).
Pellegrinisaurus,
posible aspecto en vida (*).
Dinosaurio
Sauropodo. Es una
especie de dinosaurio saurópodo titanosauriano que vivió durante el
Cretácico Superior, hace aproximadamente entre 80 y 75 millones de años,
en el Campaniano, en lo que actualmente es la Patagonia argentina. Sus
restos fósiles fueron hallados en la provincia de Río Negro y fueron
descritos por el paleontólogo argentino Jaime Powell en 1996. El nombre
del género honra al ingeniero Pellegrini, mientras que el epíteto
específico powelli fue dedicado al propio Jaime Powell,
en reconocimiento a sus importantes contribuciones al estudio de los
titanosaurios sudamericanos. Aunque los restos recuperados son
incompletos, incluyen varias vértebras caudales y otros elementos del
esqueleto que permitieron reconocerlo como un miembro de Titanosauria.
Se estima que alcanzaba entre 20 y 25 metros de longitud, con un peso
que probablemente superaba las 20 toneladas. Como otros titanosaurios,
Pellegrinisaurus era un herbívoro cuadrúpedo de cuello
largo y cabeza pequeña, adaptado al consumo de grandes cantidades de
vegetación. Su largo cuello le permitía alimentarse de distintos niveles
de la cubierta vegetal sin necesidad de desplazarse constantemente. Una
de sus características más distintivas es la morfología de las vértebras
de la cola, que presentan rasgos particulares utilizados por los
paleontólogos para diferenciarlo de otros titanosaurios contemporáneos.
Estas características sugieren que pertenecía a un grupo relativamente
derivado dentro de los titanosaurios sudamericanos. Durante el
Campaniano, la Patagonia estaba dominada por extensas planicies
fluviales, lagunas y bosques abiertos que albergaban una gran diversidad
de dinosaurios. En estos ambientes convivieron numerosos saurópodos,
terópodos depredadores, cocodriliformes, tortugas y otros vertebrados
que formaban parte de complejos ecosistemas continentales. Aunque es
menos conocido que gigantes como Argentinosaurus,
Futalognkosaurus o Puertasaurus,
Pellegrinisaurus powelli constituye una pieza importante para
comprender la evolución y diversidad de los titanosaurios que dominaron
Sudamérica durante los últimos millones de años de la Era Mesozoica.
Agustinia ligabuei.Bonaparte, 1999.
Esqueleto
ilustrativo (*).
Espina vertebral de
Agustinia ligabuei. (*).
Agustinia ligabuei
en vivo.(*).
Dinosaurio
Sauropodo. Es una
especie de dinosaurio saurópodo que vivió durante el Cretácico Inferior,
hace aproximadamente entre 116 y 112 millones de años, en el Aptiano, en
lo que actualmente es la provincia del Neuquén, Argentina. Fue descrito
por José F. Bonaparte en 1999 y constituye uno de los saurópodos más
peculiares conocidos debido a la presencia de una llamativa armadura
dérmica formada por placas y espinas óseas. El nombre del género honra a
Agustín Martínelli, mientras que el nombre específico reconoce al
investigador y mecenas italiano Giancarlo Ligabue. Agustinia
era un dinosaurio herbívoro cuadrúpedo que alcanzaba aproximadamente
entre 15 y 18 metros de longitud. Aunque no figuraba entre los
saurópodos gigantes de Patagonia, poseía una anatomía única que lo
distingue claramente de otros miembros de este grupo. Su característica
más notable era la presencia de una serie de osteodermos —placas y
espinas óseas incrustadas en la piel— distribuidos a lo largo del lomo y
la región sacra. Estas estructuras se articulaban con las espinas
neurales de las vértebras y formaban una especie de armadura dorsal que
recuerda superficialmente a la de algunos dinosaurios acorazados, como
los estegosaurios y anquilosaurios, aunque no existía un parentesco
cercano entre ellos. Las espinas neurales de las últimas vértebras
dorsales, las vértebras sacras y las primeras caudales estaban
notablemente expandidas transversalmente. Asociados a ellas se
encontraban varios tipos de osteodermos de formas diferentes, algunos
laminares, otros cilíndricos y otros con proyecciones laterales,
conformando un complejo sistema de protección cuya función exacta aún es
motivo de estudio. Los restos fósiles conocidos son relativamente
fragmentarios e incluyen vértebras, fragmentos de costillas, elementos
de la pelvis y huesos de las extremidades. Un peroné de casi un metro de
longitud ha permitido estimar el tamaño general del animal mediante
comparaciones con otros saurópodos. Debido a la combinación de
características primitivas y derivadas presentes en su esqueleto,
Bonaparte propuso inicialmente una familia propia, Agustiniidae. Sin
embargo, estudios posteriores han sugerido que podría estar relacionado
con los titanosauriformes basales o con otros grupos de saurópodos
avanzados. Su posición filogenética continúa siendo objeto de debate
entre los especialistas. Agustinia habitó ambientes
cálidos y húmedos dominados por sistemas fluviales, bosques y llanuras
vegetadas. Compartió su ecosistema con otros grandes herbívoros, entre
ellos Ligabuesaurus leanzaiy diversos saurópodos de la
Patagonia cretácica. A pesar de que se conoce por restos incompletos, Agustinia ligabueisigue siendo uno de los dinosaurios más
singulares descubiertos en Argentina debido a su extraordinaria armadura
dérmica, una característica excepcional entre los grandes saurópodos.
Abelisaurus comahuensis.Bonaparte & Novas,
1985.
Cráneo de
Abelisaurus en el Museo Paleontológico de la Universidad del
Comahue, Neuquén. (2001).
Aspecto de Abelisaurus comahuensis,
un gigantesco depredador de Patagonia. (*).
Dinosaurio
Terópodo.
Es una especie de dinosaurio
terópodo abelisáurido que vivió durante el Cretácico Superior, hace
aproximadamente entre 83 y 80 millones de años, en el Campaniano, en
lo que actualmente es la Patagonia argentina. Fue descrito en 1985
por los paleontólogos argentinos José F. Bonaparte y Fernando Novas,
convirtiéndose en el primer representante conocido de la familia
Abelisauridae, un grupo de dinosaurios carnívoros que posteriormente
sería reconocido como uno de los principales depredadores de los
continentes australes durante el Cretácico tardío. Los restos
fósiles fueron hallados en la provincia de Río Negro y consisten
principalmente en un cráneo incompleto de aproximadamente 85
centímetros de longitud. A pesar de la escasez del material, el
descubrimiento resultó de enorme importancia, ya que permitió
identificar un nuevo linaje de grandes terópodos característico de
Gondwana. El cráneo presenta amplias aberturas que reducían su peso
sin comprometer su resistencia estructural. La superficie de los
huesos nasales muestra marcadas rugosidades que probablemente
sostenían estructuras córneas o cubiertas de queratina en vida. Sus
mandíbulas estaban armadas con dientes largos, comprimidos
lateralmente y provistos de bordes aserrados, adaptados para
desgarrar carne. Aunque no se han encontrado restos del esqueleto
postcraneal, las comparaciones con otros abelisáuridos permiten
estimar que Abelisaurus habría alcanzado entre 7 y 9
metros de longitud y un peso cercano a las dos toneladas. Entre las
características más distintivas del cráneo se destaca una región
interorbital elevada y robusta, así como un gran orificio
anterorbital, proporcionalmente más desarrollado que en muchos otros
terópodos. La zona situada entre los huesos lacrimal y postorbital
forma una prominencia ósea que habría otorgado al animal una
apariencia particularmente robusta alrededor de los ojos. A
diferencia de otros abelisáuridos más especializados, como
Carnotaurus sastrei, Majungasaurus crenatissimus
o Skorpiovenator bustingorryi, Abelisaurus
no presenta cuernos o crestas claramente desarrollados en los restos
conservados. Sin embargo, las rugosidades observadas en el cráneo
sugieren que pudo haber poseído estructuras córneas recubiertas de
queratina, las cuales no suelen preservarse en el registro fósil.
Como otros miembros de su familia, era un depredador bípedo de
constitución robusta, con una cabeza grande y poderosas mandíbulas.
Los abelisáuridos se caracterizaban además por poseer extremidades
anteriores extremadamente reducidas, aunque esta característica no
puede confirmarse directamente en Abelisaurus debido
a la ausencia de restos postcraneales. El descubrimiento de
Abelisaurus comahuensismarcó un hito en la paleontología
sudamericana, ya que permitió reconocer un grupo de dinosaurios
carnívoros que dominaría los ecosistemas de Gondwana durante los
últimos millones de años de la Era Mesozoica. Actualmente, continúa
siendo una especie clave para comprender el origen y la evolución de
los abelisáuridos.
Excavación de
Aucasaurus en en la zona
de Auca Mauhida.(*).
Esqueleto de Aucasaurus garridoi en el Museo
de Plaza Huincul.
(*).
Aspecto en
vida de Aucasaurus garridoi. (*).
Dinosaurio
Terópodo.
Es una especie de dinosaurio terópodo abelisáurido que
vivió durante el Cretácico Superior, hace aproximadamente 75
millones de años, en el Campaniano, en lo que actualmente es la
Patagonia argentina. Fue descrito en 2002 por Rodolfo Coria, Luis
Chiappe y colaboradores a partir de uno de los esqueletos de
abelisáuridos más completos hallados hasta el momento. El espécimen
tipo consiste en un esqueleto parcialmente articulado que conserva
gran parte del cráneo, la columna vertebral y numerosos elementos de
las extremidades, permitiendo conocer con gran detalle la anatomía
de este depredador. Aucasaurusera un dinosaurio
bípedo y carnívoro que alcanzaba aproximadamente entre 6 y 7 metros
de longitud, una altura cercana a los 2 metros a la cadera y un peso
estimado de entre 700 y 1.000 kilogramos. Aunque era
considerablemente más pequeño que su célebre pariente
Carnotaurus sastrei, compartía con él muchas
características anatómicas propias de los abelisáuridos. Sus restos
fósiles fueron descubiertos en marzo de 1999 en el yacimiento de
Auca Mahuevo, provincia del Neuquén, una de las localidades
paleontológicas más importantes del mundo por la abundancia de
nidos, huevos y embriones de titanosaurios. Debido a esta
asociación, algunos investigadores han sugerido que
Aucasaurus pudo haberse alimentado ocasionalmente de crías
o juveniles de saurópodos, aunque no existen pruebas directas de
este comportamiento. El esqueleto conservado llega aproximadamente
hasta la decimotercera vértebra caudal, además de varias vértebras
de la cola halladas de forma aislada. Su excelente estado de
preservación ha permitido reconstruir con precisión la morfología
general de los abelisáuridos patagónicos. El cráneo presenta dos
pequeñas protuberancias sobre los huesos frontales, ubicadas por
encima de las órbitas. Estas estructuras recuerdan a los cuernos de
Carnotaurus, aunque son mucho más reducidas y nunca
alcanzan el desarrollo observado en este último. Su cabeza era
alargada y robusta, equipada con dientes comprimidos lateralmente y
provistos de bordes aserrados, ideales para desgarrar carne. Como
otros abelisáuridos, poseía extremidades anteriores extremadamente
reducidas. Sin embargo, sus brazos eran proporcionalmente más largos
que los de Carnotaurus, aunque igualmente pequeños y
de funcionalidad limitada. Por el contrario, las patas posteriores
eran largas y musculosas, indicando que se trataba de un corredor
relativamente veloz y un depredador activo. Uno de los aspectos más
interesantes del hallazgo es la preservación de impresiones de
tejidos blandos en la región pélvica, un tipo de evidencia
excepcional en el registro fósil. Además, la fusión de diversos
elementos esqueléticos, como la escápula y el coracoides, así como
la tibia y algunos huesos del pie, indica que el individuo hallado
era un ejemplar adulto. La estrecha relación evolutiva entre
Aucasaurus y Carnotaurus ha permitido
comprender mejor la diversificación de los abelisáuridos en
Sudamérica durante los últimos millones de años del Cretácico. Estos
depredadores dominaron los ecosistemas de Gondwana poco antes de la
extinción masiva que puso fin a la Era de los Dinosaurios hace 66
millones de años.
Giganotosaurus
carolinii.Coria & Salgado,
1995.
Esqueleto de
Giganotosaurus en el Museo de Villa El Chocon.
(*).
Museo
Paleontológico de Villa El Chocon.
(*).
Reconstrucción
de Giganotosaurus. Tomado de Wikipedia.
El técnico en
paleontología, Mariano Magnussen
Saffer, junto al esqueleto de un
Giganotosaurus carolini. 2011.
Dinosaurio
Terópodo.
Es una especie de dinosaurio terópodo carcarodontosáurido que
vivió durante el Cretácico Superior, hace aproximadamente entre 99 y
95 millones de años, en el Cenomaniano, en lo que actualmente es la
Patagonia argentina. Fue descrito en 1995 por los paleontólogos
Rodolfo Coria y Leonardo Salgado. El nombre de la especie honra a
Rubén Darío Carolini, el aficionado y buscador de fósiles que
descubrió sus restos en 1993 cerca de Villa El Chocón, provincia del
Neuquén. Considerado uno de los mayores dinosaurios carnívoros
conocidos, Giganotosaurus alcanzaba entre 12 y 13
metros de longitud y un peso estimado de entre 7 y 10 toneladas.
Durante muchos años fue considerado el mayor depredador terrestre
conocido, aunque descubrimientos posteriores de otros grandes
terópodos, como Spinosaurus aegyptiacus, demostraron
que algunos dinosaurios carnívoros pudieron alcanzar tamaños
comparables o incluso superiores. El espécimen holotipo está
representado por un esqueleto relativamente completo, que conserva
aproximadamente el 70 % del animal. Incluye gran parte del cráneo,
la pelvis, numerosos elementos vertebrales y huesos de las
extremidades, proporcionando una visión excepcional de su anatomía.
Giganotosaurus era un depredador bípedo de
constitución robusta. Poseía una enorme cabeza sostenida por un
cuello musculoso, brazos relativamente cortos provistos de tres
dedos con garras afiladas y poderosas extremidades posteriores
adaptadas para desplazarse con eficacia. Su larga cola actuaba como
contrapeso, ayudándole a mantener el equilibrio durante la
locomoción. El cráneo alcanzaba cerca de 1,8 metros de longitud y
estaba equipado con dientes aserrados de hasta 20 centímetros,
ideales para cortar grandes porciones de carne. A diferencia de los
tiranosáuridos, cuya estrategia consistía en ejercer una poderosa
presión de mordida, los carcarodontosáuridos poseían mandíbulas
diseñadas para infligir profundas heridas mediante ataques repetidos
con sus afilados dientes. Diversos estudios sugieren que su fuerza
de mordida era inferior a la de Tyrannosaurus rex,
pero esto era compensado por la longitud de sus mandíbulas y la
eficacia cortante de su dentición. Probablemente cazaba grandes
saurópodos y otros dinosaurios herbívoros que compartían su
ecosistema. Desde el punto de vista evolutivo, Giganotosaurus
pertenece a la familia Carcharodontosauridae, un grupo de grandes
depredadores distribuido por varios continentes de Gondwana. Sus
parientes más cercanos incluyen a Mapusaurus roseae,
Tyrannotitan chubutensis y al africano
Carcharodontosaurus saharicus. Debido a sus similitudes
anatómicas, Giganotosaurusy Mapusaurusfueron agrupados dentro de la subfamilia Giganotosaurinae. Los
restos fósiles fueron hallados en la Formación Candeleros,
perteneciente al Grupo Neuquén. Durante el Cenomaniano, esta región
estaba recorrida por extensos sistemas fluviales, lagunas y bosques
dominados por coníferas, araucarias y otras plantas características
de climas cálidos. En aquella época la Cordillera de los Andes aún
no había alcanzado su desarrollo actual, por lo que los paisajes y
sistemas de drenaje eran muy diferentes a los de la Patagonia
moderna. Giganotosaurus carolinii constituye uno de
los descubrimientos paleontológicos más importantes de Argentina y
uno de los mayores depredadores terrestres conocidos en la historia
de la vida. Su hallazgo permitió comprender mejor la evolución de
los grandes carnívoros de Gondwana y consolidó a la Patagonia como
una de las regiones más relevantes del mundo para el estudio de los
dinosaurios.
Tyrannotitan
chubutensis.
Novas, de Valai, Vickers-Rich & Rich, 2005.
Fragmento
mandibular de Tyrannotitan chubutensis. (*).
Esqueleto de Tyrannotitan chubutensis
.Museo Paleontológico de Trelew. MEF.
Aspecto de
Tyrannotitan chubutensis presentado por Fernando Novas.
(*).
Dinosaurio Terópodo.
Es una
especie de dinosaurio terópodo carcarodontosáurido que vivió durante
el Cretácico Inferior, hace aproximadamente entre 118 y 112 millones
de años, en el Aptiano, en lo que actualmente es la Patagonia
argentina. Fue uno de los mayores depredadores de su tiempo y un
representante temprano de los gigantescos carcarodontosáuridos que
posteriormente darían origen a formas tan impresionantes como Giganotosaurus carolinii y Mapusaurus roseae.
Su nombre significa “titán tirano de Chubut”, en referencia tanto a
su gran tamaño como a la provincia donde fueron hallados sus restos
fósiles. Los fósiles de Tyrannotitan chubutensis
fueron descubiertos en la estancia La Juanita, a unos 28 kilómetros
al noreste de Paso de Indios, provincia del Chubut. La especie fue
descrita en 2005 por Fernando Novas, Silvina de Valais, Pat Vickers-Rich
y Thomas Rich. Las estimaciones más aceptadas indican que alcanzaba
entre 12 y 13 metros de longitud, una altura cercana a los 5 metros
y un peso aproximado de entre 6 y 8 toneladas. Estas dimensiones lo
convierten en uno de los mayores dinosaurios carnívoros conocidos
del Cretácico Inferior. Como otros miembros de la familia
Carcharodontosauridae, poseía un enorme cráneo armado con dientes
aserrados, comprimidos lateralmente y especialmente adaptados para
cortar carne. Sin embargo, sus dientes presentan características
particulares, con dentículos que muestran una compleja estructura
dividida por un surco central, rasgo poco frecuente entre los
grandes terópodos. El esqueleto revela un animal robusto y poderoso.
Aunque sus extremidades anteriores eran relativamente pequeñas en
comparación con el tamaño corporal, estaban mejor desarrolladas que
las de los tiranosáuridos y conservaban tres dedos provistos de
garras. El escapulocoracoides aparece fusionado y presenta
características anatómicas distintivas que permiten diferenciarlo de
otros carcarodontosáuridos conocidos. Algunas particularidades del
cráneo, especialmente en la región del hueso yugal y la fenestra
orbital, muestran afinidades tanto con Giganotosaurus como
con el africano Carcharodontosaurus, reforzando la estrecha
relación evolutiva entre los grandes depredadores de Gondwana. Tyrannotitan habitó extensas planicies fluviales
dominadas por bosques de coníferas, araucarias y helechos
arborescentes. Compartió su ambiente con grandes saurópodos, entre
ellos formas cercanas a Chubutisaurus y otros
gigantes herbívoros que probablemente constituían sus principales
presas. El descubrimiento de Tyrannotitan chubutensis
aporta información fundamental sobre la evolución temprana de los
carcarodontosáuridos en Sudamérica y demuestra que estos gigantescos
depredadores ya dominaban los ecosistemas patagónicos varios
millones de años antes de la aparición de Giganotosaurus.
Esqueleto del carnívoro de Patagonia,
Buitrerraptor, exhibido en el The Field
Museum of Chicago
Reconstrucción de
Buitrerraptor gonzalezorum. (*).
Dinosaurio
Terópodo.
Es una especie de dinosaurio terópodo
dromeosáurido que vivió durante el Cretácico Superior, hace
aproximadamente 95 millones de años, en lo que hoy es la Patagonia
argentina. Sus restos fósiles fueron descubiertos en la provincia de
Río Negro por un equipo de paleontólogos argentinos y
estadounidenses, constituyendo uno de los ejemplares más completos y
antiguos conocidos de este grupo en América del Sur. Descrito en
2005, su nombre significa “ladrón buitre” debido a la forma alargada
de su cráneo, mientras que el epíteto específico honra a Jorge y
Fabián González, quienes participaron en el hallazgo.
Buitreraptor pertenecía al grupo de los dromeosáuridos, los
célebres dinosaurios corredores emparentados con las aves, entre
cuyos representantes más conocidos se encuentra Velociraptor.
Su esqueleto presenta características primitivas y avanzadas a la
vez, destacándose la presencia de una fúrcula o “hueso de la
suerte”, formada por la fusión de las clavículas, una estructura
característica de las aves modernas. Medía alrededor de 1,5 metros
de longitud, poseía un cuerpo esbelto cubierto de plumas, una larga
cola rígida que le ayudaba a mantener el equilibrio y un hocico
estrecho provisto de pequeños dientes sin aserraduras, adaptados
para capturar pequeñas presas. Probablemente se alimentaba de
lagartos, mamíferos primitivos y otros pequeños vertebrados que
capturaba con rapidez gracias a su gran agilidad. Aunque poseía
extremidades anteriores emplumadas, no era capaz de volar; sin
embargo, es posible que utilizara sus plumas para estabilizarse
durante carreras, saltos o maniobras de caza. Su hallazgo demostró
que los dromeosáuridos no eran exclusivos de los continentes del
hemisferio norte, como se creía anteriormente, sino que también
formaban parte importante de los ecosistemas de Gondwana. Los
fósiles proceden de la localidad de La Buitrera, uno de los
yacimientos paleontológicos más importantes de la Patagonia, donde
se han descubierto numerosas especies de vertebrados del Cretácico
excepcionalmente preservadas, proporcionando información fundamental
sobre la evolución de los dinosaurios emplumados y el origen de las
aves.
Patagonykus puertai.
Novas, 1996.
Esqueleto de Patagonykus puertai.(*).
Representación en vivo de Patagonykus
puertai. (*).
Dinosaurio
Terópodo.
Es un género representado por una única especie de dinosaurio
terópodo alvarezsáurido que vivió durante el Cretácico Superior,
hace aproximadamente 92 millones de años, en el Turoniano, en lo que
actualmente es la Patagonia argentina. Sus restos fósiles fueron
descubiertos en 1997 en afloramientos del Miembro Portezuelo de la
Formación Río Neuquén, cerca de Plaza Huincul, provincia del
Neuquén. Este singular dinosaurio pertenece a los Alvarezsauridae,
un grupo de pequeños terópodos estrechamente relacionados con las
aves, cuyos representantes más conocidos incluyen a
Alvarezsaurus de Argentina y Mononykus de
Mongolia. Las características anatómicas de Patagonykus
reflejan una especialización adaptativa muy particular dentro de los
dinosaurios terópodos. El holotipo consiste en un esqueleto
incompleto pero relativamente bien preservado, que carece de cráneo,
aunque conserva numerosas vértebras, los coracoides, parte de los
miembros anteriores, la cintura pélvica y gran parte de las
extremidades posteriores. A partir de estos restos se estima que
alcanzaba aproximadamente 2 metros de longitud y un peso cercano a
los 45-50 kilogramos. La característica más notable de
Patagonykusera su peculiar anatomía de las extremidades
anteriores. Sus brazos eran extremadamente cortos y robustos, con
los dedos muy reducidos, excepto el primero, que poseía una poderosa
garra de gran tamaño. Esta adaptación recuerda a la observada en
otros alvarezsáuridos y sugiere que utilizaba estas extremidades
para excavar troncos, nidos de insectos o madrigueras en busca de
alimento. Las patas posteriores, en cambio, eran largas, fuertes y
adaptadas para una locomoción rápida, lo que indica que se trataba
de un corredor ágil y eficiente. Como ocurre con otros miembros de
su grupo, es probable que su cuerpo estuviera cubierto por plumas
simples o estructuras filamentosas, reforzando la estrecha relación
evolutiva entre los alvarezsáuridos y las aves. Su dieta
probablemente estuvo compuesta por insectos, pequeños vertebrados y
otros recursos alimenticios de fácil captura. Algunos estudios han
sugerido que los alvarezsáuridos podrían haber desempeñado un papel
ecológico similar al de los actuales osos hormigueros o pangolines,
aunque dentro de un contexto evolutivo completamente diferente. El
descubrimiento de Patagonykus puertai constituyó una
pieza clave para comprender la evolución y diversificación de los
alvarezsáuridos en Gondwana, demostrando que este grupo tuvo una
amplia distribución geográfica y una historia evolutiva más compleja
de lo que se pensaba originalmente.
Noasaurus leali.Bonaparte & Powell, 1980.
Reconstrucción de la mano de
Noasaurus lelai, por Mariano Magnussen
Saffer.
Cráneo de Noasaurus, recreado por Abel German Montes.
Recreado a partir de lo restos de cráneo y mandíbula conocidos.
Aspecto en vida del dinosaurio
carnivoro teropodo Noasaurus lelai, hallado en la
Provincia de Salta.(*).
Dinosaurio
Terópodo.
Es un género representado por una única especie de
dinosaurio terópodo noasáurido que vivió durante el Cretácico
Superior, hace aproximadamente entre 75 y 70 millones de años, desde
el Campaniano hasta el Maastrichtiano, en lo que actualmente es
Sudamérica. Sus restos fósiles fueron descubiertos en la Formación
Lecho, en la localidad de El Brete, provincia de Salta, Argentina, y
fueron descritos por primera vez en 1980 por José F. Bonaparte y
Jaime E. Powell. Se trataba de un dinosaurio carnívoro de pequeño
tamaño, que alcanzaba cerca de 3 metros de longitud y un peso
estimado de entre 15 y 30 kilogramos. Poseía un cuerpo esbelto,
patas largas adaptadas para la carrera y una constitución ligera,
características que le habrían permitido desplazarse con rapidez
para capturar pequeñas presas. Cuando fue descubierto,
Noasaurusllamó la atención por la presencia de una gran
garra curva que inicialmente se interpretó como una garra retráctil
ubicada en el pie, similar a la de los dromeosáuridos como
Velociraptor, aunque adquirida de manera independiente. Sin
embargo, estudios posteriores sugirieron que dicho elemento
anatómico probablemente pertenecía a la mano y no al pie. El
descubrimiento de Masiakasaurus en Madagascar, un
noasáurido estrechamente emparentado conNoasaurus,
aportó nueva evidencia que respaldó esta interpretación. Las
primeras investigaciones consideraron a Noasaurus
como un terópodo cercano a los manirraptores, debido a ciertas
similitudes anatómicas. Por esta razón se creó la familia
Noasauridae para agruparlo. Sin embargo, estudios más recientes
demostraron que los noasáuridos forman parte del supergrupo
Abelisauroidea, compartiendo un ancestro común con los abelisáuridos.
Entre las evidencias más importantes se encuentran varias
características de la mandíbula y del cráneo, que muestran claras
afinidades con otros miembros de este linaje de dinosaurios
carnívoros gondwánicos. Actualmente, Noasaurus leali
es considerado uno de los representantes más característicos de los
Noasauridae, un grupo de pequeños terópodos que habitó los
continentes australes durante el Cretácico. Su hallazgo ha
contribuido significativamente al conocimiento de la diversidad de
los depredadores de pequeño tamaño que coexistieron con gigantes
como los titanosaurios y los grandes abelisáuridos en los
ecosistemas sudamericanos de finales de la Era Mesozoica.
Carnotaurus sastrei.
Bonaparte, 1985.
Cráneo y
mandíbula del Carnotaurus sastrei de Patagonia, en el
MEF.
Esqueleto de
Carnotaurus en el Museo Argentino de Ciencias Naturales.
Tomado de Naturaleza y Cultura.
Reconstrucción del
Carnotaurus
sastrei.(*).
Dinosaurio
Terópodo.
Es un género representado por una única especie de
dinosaurio terópodo abelisáurido que vivió a finales del período
Cretácico, hace aproximadamente entre 72 y 69 millones de años,
durante el Maastrichtiano, en lo que actualmente es la Patagonia
argentina. Constituye uno de los dinosaurios carnívoros más
emblemáticos de Sudamérica y uno de los representantes más
especializados de la familia Abelisauridae. La característica más
distintiva de Carnotaurus es la presencia de dos
robustos cuernos óseos situados sobre los ojos, rasgo único entre
los grandes dinosaurios depredadores conocidos hasta el momento de
su descubrimiento. Junto con Abelisaurus, permitió
reconocer una familia completamente nueva de terópodos, los
Abelisauridae, lo que modificó profundamente la interpretación de
las faunas gondwánicas del Cretácico Superior y condujo a la
revisión taxonómica de numerosos dinosaurios sudamericanos
previamente mal conocidos. Su nombre deriva del latín caro
o carnis ("carne") y taurus ("toro"), en
referencia a su condición de depredador y a los llamativos cuernos
que adornaban su cráneo. El epíteto específico, sastrei,
fue otorgado en honor a Anselmo Sastre, propietario de la estancia
donde fue hallado el ejemplar tipo. Carnotaurus
alcanzaba aproximadamente entre 7,5 y 9 metros de longitud, cerca de
3 metros de altura a la cadera y un peso estimado de entre 1,5 y 2
toneladas. Poseía una constitución corporal ligera y atlética, con
poderosas extremidades posteriores adaptadas para la carrera.
Algunos estudios biomecánicos sugieren que pudo haber sido uno de
los grandes terópodos más veloces de su época. Su cráneo era
relativamente pequeño en proporción al cuerpo, alcanzando unos 60
centímetros de longitud. Estaba provisto de dientes comprimidos
lateralmente y adaptados para desgarrar carne. Las órbitas se
orientaban parcialmente hacia adelante, proporcionando cierta visión
binocular. Los cuernos supraorbitales probablemente desempeñaban
funciones relacionadas con la exhibición, el reconocimiento entre
individuos o incluso enfrentamientos ritualizados. Otra
característica sobresaliente eran sus extremidades anteriores
extremadamente reducidas. Los brazos eran incluso más pequeños
proporcionalmente que los del Tyrannosaurus rex y
terminaban en cuatro dedos muy reducidos, lo que indica que
prácticamente habían perdido cualquier función importante durante la
evolución del grupo. El hallazgo de Carnotaurus
resultó especialmente significativo porque el esqueleto se encontró
asociado a excepcionales impresiones de piel. Estas revelaron una
cubierta formada por escamas de distintos tamaños, con grandes
tubérculos cónicos distribuidos sobre el cuerpo. Gracias a este
descubrimiento, Carnotaurusse convirtió en uno de
los dinosaurios terópodos mejor conocidos en cuanto a la apariencia
externa de su piel. El único ejemplar conocido fue descubierto en
1984 por una expedición encabezada por José F. Bonaparte y descrito
científicamente en 1985. Procede de sedimentos de la Formación La
Colonia, cerca de Bajada Moreno, departamento Telsen, provincia del
Chubut. El esqueleto se encuentra extraordinariamente completo,
faltando únicamente el extremo distal de la cola y algunas porciones
de las extremidades posteriores. El material holotípico se conserva
en el Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia"
de Buenos Aires, donde también puede apreciarse una réplica montada
de tamaño natural. Debido a la excelente preservación de sus restos
y a sus peculiares características anatómicas, Carnotaurus
sastrei es considerado uno de los dinosaurios carnívoros
mejor conocidos de Gondwana y una pieza fundamental para comprender
la evolución de los grandes depredadores del hemisferio sur.
Unenlagia comahuensis.
Novas y Puerta, 1997.
Esqueleto de Unenlagia
comahuensis, en el Museo Paleontológico Carmen Funes.
(*).
Recreación
en vivo de Unenlagia comahuensis. (*).
Dinosaurio
terópodo. Es un
género de dinosaurio terópodo dromeosáurido que vivió durante el
Cretácico Superior, hace aproximadamente 90 millones de años, en el
Turoniano-Coniaciano, en lo que hoy es la Patagonia argentina. Sus
restos fósiles fueron descubiertos cerca de Plaza Huincul, provincia
del Neuquén, y descritos por el paleontólogo Fernando E. Novas en
1997. El nombre Unenlagiaproviene del idioma
mapuche y significa "mitad ave", una denominación que refleja las
numerosas características avianas presentes en su anatomía. Su
descubrimiento constituyó una de las evidencias más importantes
sobre la estrecha relación evolutiva entre los dinosaurios terópodos
y las aves modernas. Los restos fósiles recuperados son
relativamente escasos, pero incluyen elementos clave de la cintura
escapular, la pelvis y las extremidades, suficientes para reconocer
rasgos anatómicos muy avanzados. Algunas estructuras de la pelvis
presentan similitudes notables con las observadas en
Archaeopteryx, la famosa ave primitiva del Jurásico de
Alemania. Asimismo, la escápula, el húmero y la articulación del
hombro muestran adaptaciones que permitían plegar los brazos contra
el cuerpo de una manera semejante a la observada en las aves
actuales. Unenlagiaalcanzaba aproximadamente entre
2 y 2,5 metros de longitud total y una altura cercana a 1,2 metros a
la cadera. Poseía un cuerpo esbelto, largas patas adaptadas para la
carrera y una cola rígida que le ayudaba a mantener el equilibrio
durante desplazamientos rápidos. Su aspecto general probablemente
recordaba al de un ave corredora de gran tamaño. Los miembros
anteriores eran relativamente largos y presentaban una movilidad
poco común entre los terópodos. Diversos estudios han sugerido que
estos brazos, cubiertos por plumas, podían realizar movimientos
similares a los de las alas de las aves primitivas. Aunque
Unenlagia no era capaz de volar, algunos investigadores
consideran que representa una etapa evolutiva cercana al origen de
las capacidades aerodinámicas desarrolladas posteriormente por las
aves. Como otros dromeosáuridos, poseía una gran garra curvada en el
segundo dedo del pie, utilizada probablemente para sujetar o
inmovilizar pequeñas presas. Se alimentaba de pequeños vertebrados,
reptiles y mamíferos, actuando como un depredador ágil y veloz
dentro de los ecosistemas patagónicos del Cretácico. Actualmente, Unenlagia forma parte de los Unenlagiinae, una
subfamilia de dromeosáuridos exclusiva de Gondwana que incluye
también a Buitreraptor, Neuquenraptor,
Austroraptory otros géneros sudamericanos. Este
grupo es especialmente importante porque presenta numerosas
características convergentes con las aves, aportando valiosa
información sobre la evolución de las plumas, el vuelo y el origen
de las aves modernas. El descubrimiento de Unenlagia
fortaleció la hipótesis de que algunos de los parientes más cercanos
de las aves no habitaron exclusivamente el hemisferio norte, sino
que también evolucionaron y se diversificaron ampliamente en los
continentes australes durante el Cretácico.
Megaraptor namunhuaiquii.
Novas, 1998.
Esqueleto en
el Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires,
mano y recreación de Megaraptor namunhuaqui, hallado en la
Patagonia Argentina. (*).
Dinosaurio Terópodo.Es un género
representado por una única especie de dinosaurio terópodo
neovenatórido, que vivió entre mediados a finales del período
Cretácico, hace aproximadamente 90 a 86 millones de años, en el
Turoniano tardío y el Coniaciano temprano, en lo que hoy es
Sudamérica. El género es conocido por una única especie: M.
namunhuaiquii, del griego y mapudungun "Ladrón gigante con
lanza en el pie". Abajo, observamos la imagen de la mano completa,
hallada recientemente en Australia, demuestra la distribución
geografica de la especie durante el cretácico. Megaraptor
fue un terópodo carnívoro de entre 8 y 9 metros de largo y de
constitución robusta. La característica más notable era una garra en
el dedo 1 de la mano en forma de hoz de 42 centímetros de largo. Las
manos eran inusualmente alargadas, llevando las garras en forma de
hoz que se curvaba aún más que las de los espinosáuridos.
La mano sigue siendo absolutamente diferente de otros
carnosaurianos, así que el hecho de si Megaraptor es o
no un alosáurido, un carcarodontosáurido, un megalosáurido, o algo
distinto a todo lo conocido es todavía motivo de hipótesis. Es
interesante observar que, antes de ser publicada, la clasificación
del espinosáurido Baryonyx, provisto asimismo de
garras desproporcionadas (aunque más pequeñas que las de
Megaraptor) también incluía a dicho holotipo dentro del
grupo de los dromaeosáuridos. Se conocen de Megaraptor
una serie de vértebras cervicales medias, con el centro cervical con
una cara articular anterior esférica y una posterior en forma de
copa para recibir a esta, típico de los tetanuros. Aunque la cabeza
articular craneal es menos convexa que en Baryonyx,
Sinraptor, Allosaurus y Giganotosaurus.
Las vértebras son proporcionalmente más cortas que las de estos
terópodos, indicando un cuello más robusto y fuerte. Vistas de
caudal las vértebras presentan espacios aéreos. La lámina de la
espina neural es corta comparada con la de Allosaurus,
siendo más angosta en la base que en el extremo y las caras craneal
y caudal presentan fuertes sitios para el ligamento interespinoso.
Megaraptor fue descripto en 1998 por Fernando Novas,
inicialmente como un carnívoro de gran tamaño, probablemente
perteneciente a la familia de los dromeosáuridos. El material
inicial y holotipo estaba compuesto por una sola garra fósil, de
unos 30 cm de longitud, que se asemejaba notablemente a la hoz
metatarsal propia de los dromaeosáuridos, y por algunos otros restos
de muy poca significación, lo que dificultaba la identificación
certera del individuo. El descubrimiento posterior de un miembro
delantero completo, sin embargo, demostró que esta garra gigante
tenía un origen metacarpiano, específicamente del primer dedo. Los
restos provienen de la Formación Portezuelo, del el Grupo Neuquén,
sobre la costa norte del Lago Barreales, en la Provincia del
Neuquén, Argentina.
Neuquenraptor
argentinus.
Novas & Pol, 2005.
Pata, dedo y reconstrucción de
Neuquenraptor argentinus.
(prensa).
Dinosaurio Terópodo.
Es un género representado por una única especie de
dinosaurio terópodo dromeosáurido que vivió durante el Cretácico
Superior, hace aproximadamente entre 90 y 88 millones de años, en el
Turoniano, en lo que actualmente es la Patagonia argentina. Su
nombre significa "ladrón de Neuquén" y hace referencia a la
provincia donde fueron hallados sus restos fósiles. Se trataba de un
pequeño depredador bípedo, ágil y ligero, que alcanzaba unos 2,5
metros de longitud, alrededor de 80 centímetros de altura a la
cadera y un peso estimado de 25 a 30 kilogramos. Como otros
dromeosáuridos, poseía un cuerpo esbelto, patas posteriores largas
adaptadas para la carrera, brazos relativamente desarrollados y una
cola rígida que le ayudaba a mantener el equilibrio durante
movimientos rápidos y cambios bruscos de dirección. Los restos
fósiles fueron descubiertos en la
Formación Portezuelo, perteneciente al Subgrupo Río
Neuquén, en la provincia del Neuquén. El material conocido es
fragmentario y consiste principalmente en elementos de los miembros
posteriores, especialmente un pie parcial, pero presenta
características suficientes para identificarlo como un miembro de
los Dromaeosauridae. Entre ellas destaca la presencia de la típica
garra hiperextensible en el segundo dedo del pie, utilizada
probablemente para sujetar o herir a sus presas. La historia
taxonómica de este dinosaurio resulta particularmente interesante.
En 1997, el paleontólogo
Fernando Novas reconoció la importancia del ejemplar y
propuso informalmente el nombre Araucanoraptor argentinus,
considerándolo un posible troodóntido. Sin embargo, al no haber sido
publicado con una descripción formal válida, dicho nombre quedó
inválido según las normas de nomenclatura zoológica. Posteriormente,
en 2005,
Fernando Novas y
Diego Pol realizaron un nuevo estudio del material,
concluyendo que pertenecía a un dromeosáurido y estableciendo
formalmente el nombre
Neuquenraptor argentinus. Neuquenraptor
está estrechamente relacionado con otros dromeosáuridos gondwánicos
como Unenlagia,
Buitreraptor y
Austroraptor,
integrando el grupo de los
Unenlagiinae, una rama sudamericana de raptores que
presenta numerosas similitudes con las aves primitivas. Algunos
investigadores incluso han sugerido que podría representar un
ejemplar de Unenlagia,
aunque la mayoría de los estudios continúa considerándolo un género
válido e independiente. Es muy probable que estuviera cubierto por
plumas, al igual que otros unenlagiinos conocidos. Su anatomía
sugiere que fue un cazador activo de pequeños vertebrados, como
lagartos, mamíferos primitivos y otros reptiles, desempeñando el
papel de depredador mediano dentro de los ecosistemas patagónicos
del Cretácico. Su descubrimiento contribuyó significativamente al
conocimiento de los dromeosáuridos de Gondwana y reforzó la
evidencia de que los parientes más cercanos de las aves modernas
tuvieron una amplia distribución en el hemisferio sur.
Pata de Pamparaptor micros, hallado en la
costa norte del Lago Barreales. Imagen de Prensa.
Recreación en vivo de Pamparaptor micros. (*).
Dinosaurio
Terópodo.
Es un pequeño dinosaurio terópodo perteneciente al
grupo de los dromeosáuridos, estrechamente relacionado con los
dinosaurios que dieron origen a las aves modernas. Vivió durante el
Cretácico Superior, hace aproximadamente 90 millones de años (Turoniano),
en lo que actualmente es la provincia del Neuquén, Patagonia
argentina. Sus restos fósiles fueron descubiertos en 2006 por Diego
Rosales en la costa norte del lago Los Barreales y posteriormente
estudiados por los paleontólogos Juan Porfiri, Jorge Calvo y
Doménica Santos. La descripción científica de esta especie fue
publicada en las actas del Third Gondwanan Dinosaur Symposium,
en la revista Anais da Academia Brasileira de Ciências. Pamparaptor era un animal pequeño y ágil, que alcanzaba
entre 50 y 70 centímetros de altura y una longitud cercana a 1,5
metros. Como otros dromeosáuridos, poseía un cuerpo ligero, largas
extremidades posteriores y una gran capacidad para la carrera. Su
característica más distintiva era la anatomía de su pie,
especialmente el desarrollo de un segundo dedo modificado provisto
de una gran garra retráctil, rasgo típico de los deinonicosaurios,
grupo que incluye a los dromeosáuridos y troodóntidos. La estructura
de este pie presenta características únicas entre los dinosaurios
sudamericanos conocidos hasta el momento de su descubrimiento, lo
que permitió reconocerlo como una nueva especie. Los investigadores
señalaron que comparte similitudes con los troodóntidos y con
algunos dromeosáuridos primitivos, aportando información valiosa
sobre la evolución de estos pequeños depredadores y sus relaciones
con las aves. Probablemente estaba cubierto por plumas, como ocurre
en numerosos dromeosáuridos emparentados, y habría sido un cazador
activo de pequeños vertebrados, insectos y otros animales de
reducido tamaño. Su hallazgo constituye una importante evidencia de
la diversidad de pequeños dinosaurios emplumados que habitaban los
ecosistemas patagónicos durante el Cretácico. El descubrimiento de
Pamparaptor microscontribuye al conocimiento de la
evolución de los deinonicosaurios en Gondwana y demuestra que los
parientes cercanos de las aves presentaban una diversidad mucho
mayor en Sudamérica de lo que se suponía anteriormente.
Mapusaurus roseae. Coria
y Curie, 2006.
El Paleontólogo Rodolfo
Corea, quien presento el hallazgo.
Aspecto del
carcharadontosaurio Mapusaurus roseae.
Dinosaurio Terópodo.
Es un género representado por una única especie de
dinosaurio terópodo carcarodontosáurido que vivió durante el
Cretácico Superior temprano, hace aproximadamente entre 97 y 95
millones de años, en el Cenomaniano, en lo que hoy es la Patagonia
argentina. Fue uno de los mayores depredadores terrestres de
Gondwana y un pariente cercano de Giganotosaurus carolinii.
Los restos fósiles fueron descubiertos entre 1997 y 2001 por el
Proyecto Dinosaurio Argentino-Canadiense en el yacimiento de Cañadón
del Gato, provincia del Neuquén, dentro de la Formación Huincul. La
excavación permitió recuperar cerca de 300 huesos pertenecientes a
varios individuos de distintas edades, convirtiendo al sitio en uno
de los hallazgos más importantes de grandes dinosaurios carnívoros
de Sudamérica. La especie fue descrita formalmente en 2006 por los
paleontólogos Rodolfo Coria y Philip J. Currie. El nombre
Mapusaurusproviene del mapudungun mapu (“tierra”)
y del griego sauros (“lagarto”), mientras que el nombre
específico roseae fue otorgado en honor a Rose Letwin,
benefactora de las investigaciones paleontológicas realizadas en la
Patagonia. Los ejemplares adultos alcanzaban entre 11 y 13 metros de
longitud y un peso estimado de entre 5 y 8 toneladas. Su anatomía
era similar a la de Giganotosaurus, con un cráneo
largo y bajo armado con grandes dientes aserrados, extremidades
anteriores relativamente pequeñas y poderosas patas traseras
adaptadas para desplazarse con eficacia. El yacimiento donde fue
hallado se interpreta como un antiguo ambiente fluvial o lagunar
sometido a períodos de sequía estacional. La presencia de numerosos
individuos de diferentes edades acumulados en un mismo nivel
sedimentario ha llevado a algunos investigadores a proponer que Mapusaurus pudo haber presentado algún grado de
comportamiento social o gregario, una característica poco frecuente
entre los grandes dinosaurios depredadores. Actualmente,
Mapusauruses considerado uno de los representantes más
importantes de la familia Carcharodontosauridae y forma parte de la
subfamilia Giganotosaurinae, junto con Giganotosaurus,
grupo que dominó los ecosistemas de Sudamérica durante gran parte
del Cretácico Superior.
Aerosteon riocoloradensis.Sereno et al., 2008.
Cráneo del nuevo
teropodoAerosteon riocoloradensis,
hallado en la Patagonia Argentina.
Aspecto de
Aerosteon
riocoloradensis.
Dinosaurio
Terópodo.Es un género
representado por una única especie de dinosaurio terópodo neovenatórido
que vivió a finales del período Cretácico, hace aproximadamente 84
millones de años en el Santoniano, en lo que es hoy Sudamérica.
Aerosteonera un dinosaurio carnívoro de 9 metros de largo,
cuyos fósiles muestran evidencia de haber poseído un sistema
respiratorio como el de las aves, que lo habría ayudado a regular la
temperatura corporal y a mantenerlo estable mientras perseguía a sus
presas. Los restos encontrados incluyen un diente solamente, algunos
huesos craneales, varias vértebras, tanto completas como incompletas,
del cuello, espalda y sacro, varias costillas cervicales y dorsales,
gastralias, fúrcula, escapulocoracoide izquierdo, ilion izquierdo, los
pubis derecho e izquierdo. Los huesos indican que no se trataría de un
ejemplar completamente desarrollado. Algunos huesos de Aerosteon
tenían cavidades con aire, incluyendo el ahuecamiento neumático de la
espoleta y del ilion, y neumatisación de varias gastralia, sugiriendo
que pudo haber tenido un sistema de sacos aéreos similar al de las aves.
Estos sacos de aire habrían actuado como los fuelles, moviendo el aire
dentro y fuera del animal a través de los pulmones relativamente
inflexibles, a diferencia de los pulmones que se expanden y contraen
como ocurre con mamíferos. Paul Sereno teoriza que este sistema
respiratorio pudo haberse desarrollado para asistir con la
termoregulación del cuerpo y fue modificado más adelante para respirar.
Sus restos fueron hallados en 1996 a orillas del Río Colorado, en
Cañadón Amarillo, en sedimentos de la Formación Río Colorado, Malargüe,
provincia de Mendoza, Argentina, por un equipo de científicos dirigidos
por el paleontólogo estadounidense Paul Sereno. Su nombre está formado
por las palabras en griego aeros (aire) + osteon (hueso),
y hace referencia a que poseía sacos aéreos similares a los de las aves;
el nombre de la especie A. riocoloradensis alude al lugar
donde fuera encontrado.
Austroraptor cabazai.
Novas, Pol, Canale, Porfiri y Calvo 2008.
El paleontólogo
Fernando Novas del MACN presentando los restos del
Austroraptor
cabazai.
Aspecto del dinosaurio carnívoro de la Patagonia Argentina,
Austroraptor
cabazai. Por
Rodrigo Vega.
Dinosaurio
Terópodo.
Es un género representado por una
única especie de dinosaurio terópodo dromeosáurido que vivió a finales
del período Cretácico, hace aproximadamente entre 70 y 66 millones de
años, durante el Maastrichtiano, en lo que hoy es la Patagonia
argentina. Sus restos fósiles fueron descubiertos en la Formación Allen,
provincia de Río Negro, y descritos científicamente en 2008 por Fernando
Novas y sus colaboradores. Se trata del dromeosáurido más grande
conocido del hemisferio sur y uno de los miembros más singulares de su
grupo. Alcanzaba entre 5 y 6 metros de longitud, superando ampliamente a
otros unenlagiinos sudamericanos como Buitreraptory Neuquenraptor. Su aspecto difería notablemente del clásico
"raptor" representado por Velociraptor, ya que poseía un
cuerpo más robusto, brazos sorprendentemente cortos y un cráneo largo y
bajo. El cráneo de Austroraptor alcanzaba cerca de 80
centímetros de longitud y presentaba un hocico alargado provisto de
numerosos dientes pequeños, cónicos y sin bordes aserrados. Esta
característica recuerda a la observada en Buitreraptor e
incluso, de manera superficial, a algunos espinosáuridos. La forma de
sus dientes sugiere que capturaba presas pequeñas o medianas, que podían
incluir reptiles, mamíferos, aves primitivas y otros vertebrados. Uno de
los rasgos más llamativos de este dinosaurio eran sus extremidades
anteriores extremadamente reducidas. El húmero medía menos de la mitad
de la longitud del fémur, una proporción inusual entre los
dromeosáuridos y más comparable a la observada en grandes depredadores
de brazos cortos como Tyrannosaurus. Sin embargo,
conservaba las características garras curvas típicas de los miembros de
este grupo. Como otros dromeosáuridos, poseía largas y poderosas patas
posteriores adaptadas para la carrera. En el segundo dedo del pie
exhibía la característica garra hipertrofiada propia de los
deinonicosaurios, utilizada probablemente para sujetar o inmovilizar a
sus presas. El descubrimiento deAustroraptordemostró
que los unenlagiinos alcanzaron una diversidad mucho mayor de la que se
suponía anteriormente. Mientras algunos representantes del grupo eran
pequeños animales emplumados y de brazos largos, posiblemente capaces de
realizar desplazamientos aéreos limitados, otros evolucionaron hacia
formas de gran tamaño especializadas en la depredación terrestre.
Actualmente, Austroraptor cabazai constituye el registro
más moderno conocido de los dromeosáuridos de Gondwana y representa uno
de los últimos grandes depredadores de este linaje antes de la extinción
masiva ocurrida al final del Cretácico. Su hallazgo revela que, junto a
los abelisáuridos dominantes, coexistieron en Patagonia otros grupos de
cazadores altamente especializados que ocuparon nichos ecológicos
diferentes dentro de los ecosistemas del final de la Era Mesozoica.
Jakapil
kaniukura.
Riguetti, Apesteguía y Pereda-Suberbiola, 2022.
Esqueleto de Jakapil
kaniukura, del Cretácico de la Provincia de Río Negro.
Cráneo, mandíbula y
detalles de los osteodermos cervicales de Jakapil.
Aspecto de
Jakapil kaniukura. Por Gabriel Diaz Yanten y Mauricio
Alvarez.
Dinosaurio
Ornitisquio.
Es la única especie conocida del género Jakapil, un singular
dinosaurio tireóforo basal que habitó Sudamérica durante el Cretácico
Superior temprano, hace aproximadamente entre
97 y 94 millones de años
(Cenomaniano), en lo que hoy es la provincia de Río Negro, Argentina.
Descrito en 2022, su descubrimiento constituyó uno de los hallazgos
paleontológicos más importantes de las últimas décadas, ya que
representa el primer tireóforo claramente reconocido en Sudamérica y
aporta nueva información sobre la evolución temprana de los dinosaurios
acorazados. Se trataba de un animal pequeño, de aproximadamente1,5
metros de longitud y un peso estimado entre4,5 y 7
kilogramos, aunque probablemente algunos ejemplares alcanzaran
valores algo superiores. Jakapil poseía un cuerpo bajo y
robusto, protegido por numerosos
osteodermos o placas dérmicas osificadas distribuidas a lo
largo del cuello, el dorso y la cola. Hasta el momento se han
identificado varios tipos diferentes de osteodermos, lo que indica una
armadura compleja destinada probablemente a la defensa frente a los
depredadores. A diferencia de los grandes anquilosaurios del hemisferio
norte, Jakapil mantenía numerosas características
primitivas en su esqueleto. Su pelvis conservaba una configuración
basal, con el pubis y el isquion claramente separados, mientras que sus
largas tibias y fíbulas sugieren que era un animal relativamente ágil.
El cráneo era corto, alto y robusto, con una mandíbula particularmente
profunda y poderosa. Carecía de fenestra antorbital, una característica
poco habitual entre los dinosaurios, y presentaba solamente once pares
de dientes en la mandíbula inferior, un número reducido en comparación
con otros tireóforos primitivos. Sus dientes tenían forma de hoja, con
bordes adaptados para triturar vegetación resistente. Estas
características indican que se alimentaba de plantas bajas, posiblemente
helechos, cícadas y otros vegetales duros que crecían en los ambientes
semiáridos de la Patagonia cretácica. Los restos fósiles fueron hallados
en el área paleontológica de
La
Buitrera, cerca de la localidad de
Cerro
Policía, en la provincia de Río Negro. Los sedimentos donde
apareció corresponden a la Formación Candeleros, una unidad geológica
famosa por haber producido numerosos dinosaurios, cocodriliformes y
mamíferos del Cretácico. El descubrimiento demostró que los dinosaurios
acorazados tuvieron una distribución mucho más amplia de lo que se
pensaba y que en Gondwana evolucionaron linajes propios, diferentes de
los anquilosaurios y estegosaurios conocidos en Laurasia. El nombreJakapilproviene
de la lengua puelche o tehuelche septentrional y significa
“portador de escudos”, en referencia a su armadura corporal. El
nombre específico
kaniukura combina las palabras mapuches
kaniu (“cresta”) y
kura (“piedra”), aludiendo a
la prominente cresta ósea presente en la mandíbula inferior. Su hallazgo
revela la existencia de una rama hasta entonces desconocida de
dinosaurios acorazados en Sudamérica y constituye una pieza clave para
comprender la evolución y diversidad de los tireóforos durante el
Cretácico.
Thanatosdrakon amaru.
Ortiz David et
al.,
2022.
Algunos de los
restos fosiles de Thanatosdrakon.
Aspecto del gigantesco reptil volador
Thanatosdrakon.
Reptil volador. Los
pterosaurios fueron un extraordinario grupo de reptiles voladores que
habitaron la Tierra desde el período Triásico hasta el final del
Cretácico. Aunque suelen confundirse con los dinosaurios, no pertenecían
a este grupo, sino que constituían un linaje diferente, estrechamente
emparentado con ellos. Fueron los primeros vertebrados en desarrollar un
vuelo activo, millones de años antes de la aparición de las aves.Thanatosdrakon amaru vivió hace aproximadamente
86 millones de años, durante
el Cretácico Superior, en lo que hoy es el sur de la provincia de
Mendoza, Argentina. Sus restos fósiles fueron hallados en afloramientos
cercanos al río Colorado y corresponden a dos individuos
excepcionalmente preservados. Se recuperaron numerosas vértebras y
huesos de las extremidades, un hecho poco frecuente debido a la extrema
fragilidad del esqueleto de los pterosaurios. El nombre
Thanatosdrakonsignifica "dragón de la muerte",
combinando las palabras griegas Thanatos (muerte) y drakon
(dragón). El epíteto específico amaru hace
referencia al Amaru, una
deidad o serpiente alada de la cosmovisión andina, en reconocimiento a
las culturas originarias de la región. El estudio de estos fósiles
permitió determinar que se trata de una nueva especie perteneciente al
grupo de los Azhdarchidae, los
pterosaurios de mayor tamaño conocidos. Con una envergadura estimada de
alrededor de 9 metros,
Thanatosdrakon figura entre los animales voladores más grandes que
existieron. Además de su enorme tamaño, esta especie presenta
características anatómicas únicas que no habían sido registradas en
otros pterosaurios gigantes. Su excelente estado de conservación
permitió estudiar elementos del esqueleto nunca antes conocidos para los
azdárquidos, aportando información fundamental sobre su anatomía,
evolución y modo de vida. El descubrimiento de Thanatosdrakon
amaruconstituye uno de los hallazgos paleontológicos más
importantes de los últimos años en Argentina y demuestra que Patagonia y
Cuyo albergaron algunos de los mayores vertebrados voladores de toda la
historia del planeta.
Patagorhynchus
pascuali.
Chimento, Agnolín, Manabe. et al. 2023.
Ubicación taxonómica del molar hallado en la recreación del
cráneo de Patagorhynchus pascuali.
Aspecto del ornitorrinco cretácico de la Patagonia Argentina,
Patagorhynchus pascuali.
Mamífero, Monotrema. Los monotremas
constituyen el grupo más primitivo de mamíferos vivientes. A diferencia
de la gran mayoría de los mamíferos actuales, son ovíparos: las hembras
ponen huevos que incuban antes del nacimiento de las crías. En la
actualidad, este singular grupo está representado únicamente por los
ornitorrincos y las equidnas de Australia y Nueva Guinea, pero su
historia evolutiva se remonta a la Era Mesozoica.
Patagorhynchus pascualivivió hace aproximadamente
70 millones de años, durante
el Cretácico Superior, en lo que hoy es la provincia de Chubut,
Argentina. Se trata del primer monotrema registrado para el Cretácico
Tardío de América del Sur y del pariente más antiguo conocido de los
ornitorrincos actuales, constituyendo uno de los descubrimientos más
importantes para comprender el origen y la evolución de este
extraordinario grupo de mamíferos. El hallazgo fue realizado durante una
expedición codirigida por Fernando
Novas, del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino
Rivadavia" (CONICET), y Makoto Manabe,
del National Museum of Nature and Science de Tokio. El fósil consiste en
un molar excepcionalmente conservado, cuya compleja morfología permitió
identificarlo con seguridad como un miembro del linaje de los
ornitorrincos. Sus características dentarias, especialmente la presencia
de cúspides con disposición en forma de "V", son muy similares a las
observadas en los monotremas fósiles de Australia. El descubrimiento de
Patagorhynchusaporta una valiosa evidencia
sobre la distribución de los monotremas durante el Cretácico y respalda
la hipótesis de que, hacia el final de la Era Mesozoica, existía una
fauna común entre el sur de Sudamérica, la Antártida y Australia, cuando
estos continentes aún permanecían conectados como parte del
supercontinente Gondwana. En aquel entonces, el sur de la Patagonia
presentaba un clima templado a frío, con extensos bosques húmedos que
ofrecían un ambiente propicio para una rica diversidad de dinosaurios y
pequeños mamíferos. El hallazgo de Patagorhynchus pascualidemuestra que los antepasados de los ornitorrincos no fueron
exclusivos de Australia y confirma el papel fundamental que desempeñó la
Patagonia en la evolución temprana de los mamíferos australes.
Patagomaia
chainko.Chimento et al., 2024.
Mamífero, Therio.
Esun mamífero extinto que vivió en la Patagonia
hace aproximadamente
70
millones de años, durante el Cretácico Tardío. Su
descubrimiento representa uno de los hallazgos más importantes sobre la
evolución de los mamíferos mesozoicos, ya que corresponde a uno de los
mayores conocidos de esa era. Los restos fósiles, compuestos por un
fémur, una tibia y parte de la pelvis, permitieron identificarlo como un
integrante de
Theria,
el grupo que reúne a los mamíferos que no ponen huevos e incluye a
marsupiales y placentarios. Aunque el material recuperado es
fragmentario, proporciona suficiente información para estimar que se
trataba de un animal de gran tamaño para su época. Se calcula que Patagomaia medía
cerca de
un
metro de longitud y pesaba entre
2 y
25 kilogramos, con un tamaño comparable al de un zorro andino.
Estas dimensiones lo convierten en uno de los mamíferos más grandes
conocidos del Mesozoico, superando incluso al célebre Repenomamus giganticusde China. Este dato resulta especialmente significativo, ya que la
mayoría de los mamíferos que convivieron con los dinosaurios pesaban
menos de 100 gramos y solo unos pocos alcanzaban un kilogramo. Aunque su
aspecto exacto sigue siendo desconocido, los investigadores sugieren que
pudo haber tenido una constitución robusta, semejante a la de un tejón,
un puercoespín o incluso un ornitorrinco. Su posición evolutiva aún no
está completamente resuelta, ya que presenta características propias de
los mamíferos terios, pero no puede ser asignado con certeza a ninguno
de los principales grupos de mamíferos sudamericanos que aparecerían
millones de años después.El hallazgo de Patagomaia chainko
demuestra que algunos mamíferos del Cretácico alcanzaron tamaños mucho
mayores de lo que se creía y aporta nueva información sobre la
diversidad y evolución de los mamíferos que compartieron el mundo con
los últimos dinosaurios.
Yatenavis
ieujensis.Alvarez Herrera, et al, 2023.
Fósiles del ave
cretácica Yatenavis. Prensa.
Posible aspecto
de Yatenavis (*).
Ave,
Enantiornite. Fue una pequeña ave del tamaño aproximado de un
gorrión perteneciente al grupo extinto de los
enantiornites, las aves más diversas y abundantes del
Cretácico. Vivió hace aproximadamente
70
millones de años, durante el Cretácico tardío, y convivió con
los últimos dinosaurios poco antes de la gran extinción ocurrida hace 66
millones de años. Sus restos fósiles fueron descubiertos en la provincia
de
Santa Cruz, Argentina, y descritos por un equipo de
investigadores del CONICET. A diferencia de las aves modernas, los
enantiornites desaparecieron por completo tras el impacto del asteroide
que provocó la extinción masiva del límite Cretácico-Paleógeno. El
estudio del húmero de Yatenavis
reveló marcadas inserciones musculares que indican una gran capacidad de
vuelo y una notable maniobrabilidad, comparable a la de muchas aves
actuales que habitan bosques densos y vuelan con gran agilidad entre
árboles y arbustos. Durante la época en que vivió esta especie, la
Patagonia presentaba un paisaje muy diferente al actual: la cordillera
de los Andes aún no se había elevado y la región estaba cubierta por
extensos bosques, ríos y lagunas que albergaban una rica fauna integrada
por peces, anfibios, tortugas, serpientes, grandes cocodrilos y
numerosos dinosaurios. El descubrimiento de Yatenavis aporta
información clave sobre la evolución de las aves primitivas en Gondwana
y demuestra que, poco antes de la extinción de los dinosaurios,
Sudamérica albergaba una diversidad de aves mucho mayor de la que se
conocía hasta ahora.
Pachydiscus bruneti.Maury,
1930.
Ejemplar de
Pachydiscus,
hallado en la Antartida Argentina. El técnico Mariano Magnussen
Saffer en el Museo de La Plata, junto a Parapuzosia
semperadensis, anmonite mas grande del mundo, hallado en
Alemania.
Aspecto en vida de un Anmonite
Cefalópodo.
Los amonites
fueron uno de los grupos de fósiles más abundantes y populares de la Era
Mesozoica. Se trataba de moluscos marinos pertenecientes al grupo de los
cefalópodos, parientes lejanos de los actuales pulpos, calamares y
nautilos. Poseían una concha externa enrollada en espiral y dividida
internamente en numerosas cámaras, que les permitían regular su
flotabilidad y desplazarse por el océano mediante propulsión a chorro.
De su concha sobresalían la cabeza, los ojos y numerosos tentáculos con
los que capturaban pequeños peces, crustáceos y otros organismos
marinos. Existieron amonites de una enorme variedad de formas y tamaños,
desde especies de apenas unos pocos centímetros hasta gigantes que
superaban 1,7 metros de diámetro.
Fueron extremadamente abundantes en los mares del Mesozoico y
constituyeron una importante fuente de alimento para grandes reptiles
marinos, como ictiosaurios, plesiosaurios y mosasaurios, además de
numerosos peces depredadores. Hace aproximadamente
75 millones de años, durante
el Campaniano del Cretácico
Superior, los mares que cubrían parte de la Antártida albergaban una
extraordinaria diversidad de amonites. En un importante descubrimiento
realizado por científicos argentinos, se encontró un yacimiento con más
de quince ejemplares gigantes preservados en un acantilado de unos 40
metros de altura. Los fósiles aparecen distribuidos en distintas capas
sedimentarias, interpretadas como depósitos originados por grandes
tormentas que arrastraron los caparazones desde mar abierto hasta la
costa, donde quedaron rápidamente enterrados. Durante aquella época, la
Antártida presentaba un clima templado y estaba cubierta por extensos
bosques, formando parte del antiguo supercontinente Gondwana. En ese
ambiente convivían dinosaurios, reptiles marinos, aves primitivas y una
rica fauna de invertebrados marinos. Cada uno de estos enormes fósiles
pesa más de 100 kilogramos,
por lo que su recuperación requirió una compleja logística. Tras ser
extraídos cuidadosamente, fueron transportados en helicóptero hasta la
Base Antártica Argentina Marambio y posteriormente trasladados en un
avión Hércules hacia el continente para su preparación y estudio.
Argentina posee uno de los registros de amonites más importantes del
mundo, especialmente en sedimentos jurásicos y cretácicos de la
Patagonia y la Cordillera de los Andes. Entre los géneros más
representativos se encuentran Berriasella, Aulacosphinctoides,
Torquatisphinctes, Streblites, Idoceras, Euaspidoceras, Nebrodites,
Olcostephanus, Gaudryceras, Aiolocerasy
Sanmartinoceras, que constituyen fósiles guía fundamentales
para determinar la edad de las rocas y reconstruir la historia geológica
de los antiguos océanos
Diplomoceras
notabile.Whiteaves 1903.
Fragmento de conchilla de
importante tamaño de Diplomoceras notabile, recuperado en
el Cretácico del Sector Antártico Argentino. Museo
Paleontológico de la Universidad Nacional de Córdoba.
Aspecto en vida de
Diplomoceras notabile (*).
Cefalópodo.
Fue una especie de amonite
perteneciente a la familia
Diplomoceratidae, un grupo de cefalópodos marinos extinguidos
que habitó los océanos durante el Cretácico Superior, hace
aproximadamente entre
70 y 66
millones de años, poco antes de la extinción masiva que acabó
con los dinosaurios no avianos. Como todos los amonites, estaba
emparentado con los actuales pulpos, calamares y nautilos, aunque poseía
una concha externa mineralizada. A diferencia de los amonites de concha
enrollada en espiral,
Diplomoceras pertenecía a los llamados
amonites heteromorfos, caracterizados por presentar conchas de
formas muy particulares. En esta especie, la concha era larga y casi
recta, con una marcada curvatura en forma de horquilla o "clip",
alcanzando en algunos ejemplares más de
1,5
metros de longitud, lo que la convierte en una de las conchas
de amonite más largas conocidas. Durante mucho tiempo se creyó que su
extraña morfología limitaba su capacidad de desplazamiento. Sin embargo,
investigaciones recientes indican que estos animales probablemente
podían nadar lentamente mediante propulsión a chorro, regulando además
su flotabilidad gracias a las cámaras internas de la concha, llenas de
gas y líquido. Se alimentaban de pequeños invertebrados, crustáceos,
larvas y otros organismos marinos que capturaban con sus tentáculos. Los
fósiles de Diplomoceras
notabile se han descubierto en diversas regiones del mundo,
incluyendo la
Antártida,
Nueva
Zelanda,
Japón,
Chile
y la
Patagonia argentina, especialmente en sedimentos marinos del
Cretácico Superior. Su presencia constituye un importante indicador
bioestratigráfico para establecer la edad de las rocas y reconstruir los
antiguos ambientes oceánicos. Uno de los descubrimientos más destacados
proviene del
Sector Antártico Argentino, donde se recuperaron ejemplares
excepcionalmente preservados que aportaron valiosa información sobre la
evolución y distribución de estos cefalópodos en los mares australes de
Gondwana. En aquella época, la Antártida poseía un clima mucho más
templado que el actual y estaba cubierta por bosques, formando parte de
un ecosistema donde convivían dinosaurios, reptiles marinos, aves
primitivas y una abundante fauna marina. Los amonites, incluido Diplomoceras,
desaparecieron hace aproximadamente
66
millones de años, durante la extinción masiva del límite
Cretácico-Paleógeno, ocasionada por el impacto de un gran
asteroide y otros cambios ambientales globales. Su rápida evolución y
amplia distribución geográfica los convierten hoy en uno de los fósiles
guía más importantes para los paleontólogos, permitiendo datar con gran
precisión los sedimentos marinos del Mesozoico y reconstruir la historia
de los antiguos océanos.
Xiphactinus sp.
Leidy, 1870.
Imagen
ilustrativa de Xiphactinus sp. (*)
Aspecto del gigantesco pez Xiphactinus sp. (*)
Pez. La Patagonia
es mundialmente conocida por sus gigantescos dinosaurios, pero pocos
imaginan que en los mares que cubrían parte del continente durante
el Cretácico también habitaban enormes depredadores. Entre ellos se
encontraba Xiphactinus, uno de los peces
óseos carnívoros más grandes de todos los tiempos. Este
impresionante teleósteo vivió durante el Cretácico Superior, hace
aproximadamente entre 100 y 66
millones de años, y podía alcanzar entre
4,5 y más de 6 metros de longitud,
convirtiéndose en el principal depredador de los mares de su época.
En Argentina, el primer registro fósil de este gigante fue estudiado
por investigadores del Museo
Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" y de
la Fundación Azara - Universidad
Maimónides. El material, descubierto en 1946 en las
cercanías del Lago Colhué Huapi,
provincia del Chubut, está representado por una gran vértebra
abdominal y un importante fragmento de maxilar. Este hallazgo
constituyó el primer registro confirmado del género para el país y
demostró que Xiphactinus alcanzó las altas
paleolatitudes de la Patagonia durante el Cretácico. Hasta ese
momento, la mayoría de los fósiles de este pez provenían de
Norteamérica, especialmente de los famosos depósitos marinos de
Kansas, Estados Unidos, donde se han recuperado esqueletos completos
y ejemplares excepcionalmente conservados. En el hemisferio sur solo
existían registros muy escasos, como uno procedente de Venezuela,
por lo que el descubrimiento patagónico amplió considerablemente la
distribución geográfica conocida del género. El nombre
Xiphactinussignifica "aleta de espada", en referencia
a la forma de sus poderosas aletas. Poseía un cuerpo alargado y muy
hidrodinámico, una cabeza robusta y ligeramente aplanada, enormes
mandíbulas armadas con largos dientes cónicos y una cola
profundamente ahorquillada que le proporcionaba una gran velocidad y
maniobrabilidad. Sus aletas, reforzadas por radios óseos, le
permitían realizar rápidos cambios de dirección durante la
persecución de sus presas. Fue un depredador altamente especializado
que cazaba grandes peces, cefalópodos e incluso reptiles marinos
juveniles. Diversos fósiles hallados en Norteamérica conservan en el
interior de su cavidad abdominal peces completos prácticamente sin
digerir, algunos de ellos de casi la mitad de su longitud corporal.
Estos descubrimientos demuestran que tragaba presas enteras y
confirman que fue uno de los superdepredadores marinos más
importantes del Cretácico. Incluso existen evidencias de
comportamientos oportunistas e, incluso, de canibalismo. Durante el
Cretácico Superior, gran parte de la Patagonia estaba recorrida por
extensos sistemas fluviales, deltas y mares poco profundos
comunicados con el océano. En estos ambientes,
Xiphactinus compartía su ecosistema con tiburones,
tortugas marinas, plesiosaurios, mosasaurios, peces de diversos
tamaños y abundantes amonites, formando parte de una compleja cadena
alimentaria en la que ocupaba el nivel de máximo depredador. El
hallazgo de Xiphactinusen Argentina
demuestra que los mares patagónicos albergaban una fauna marina
mucho más diversa de lo que se pensaba y confirma que estos
gigantescos peces poseían una distribución prácticamente mundial
durante el Cretácico, convirtiéndose en uno de los grandes cazadores
de los océanos que coexistieron con los últimos dinosaurios.
Cellicalichnus krausei.
Genise, J. F., et al, 2020.
Nido fósil
hallado en Chubut. Prensa.
Posible aspecto
de la avispa. (*)
Insecto,
Hymenoptera.Las
abejas son uno de los grupos de insectos más importantes para los
ecosistemas actuales debido a su papel fundamental como
polinizadoras de las plantas con flores. Sin embargo, conocer el
origen de esta estrecha relación entre abejas y angiospermas ha sido
un desafío para la paleontología. Un importante descubrimiento
realizado por investigadores del CONICET permitió arrojar nueva luz
sobre esta historia evolutiva mediante el hallazgo de varios nidos
fósiles de abejas de aproximadamente
100 millones de años de antigüedad,
preservados en un antiguo paleosuelo del Cretácico Inferior, en el
yacimiento de Cañadón Tronador,
provincia del Chubut. Este hallazgo constituye uno de los registros
fósiles de abejas más antiguos conocidos en el mundo y, a diferencia
de descubrimientos anteriores, corresponde a un linaje emparentado
con una tribu que aún posee representantes vivientes. Hasta ese
momento, los fósiles más antiguos atribuidos a abejas eran escasos y
su identificación resultaba controvertida, ya que pertenecían a
grupos extinguidos cuya relación con las abejas modernas era
incierta. La nueva icnoespecie fue denominada
Cellicalichnus krausei. No representa al insecto en sí,
sino a sus estructuras de nidificación, es decir, un icnofósil o
fósil de actividad biológica. Los nidos consisten en pequeñas
celdillas excavadas en el suelo donde las abejas depositaban el
alimento y sus huevos para el desarrollo de las larvas. Estas
cámaras lograron conservarse durante millones de años gracias a un
revestimiento impermeable que las abejas aplicaban sobre sus
paredes, evitando que el alimento absorbiera humedad del sedimento.
Precisamente ese recubrimiento fue el responsable de la excepcional
preservación de las estructuras. En contraste, los nidos de avispas
rara vez se fosilizan, ya que estos insectos no impermeabilizan sus
celdillas debido a que almacenan presas sólidas, lo que hace mucho
menos probable su conservación en el registro geológico. Desde hace
años, los estudios de filogenética molecular sugerían que las abejas
habrían surgido hace aproximadamente
123 millones de años,
durante el Cretácico Inferior, en paralelo con la rápida
diversificación de las primeras plantas con flores (angiospermas).
El descubrimiento de Cellicalichnus krausei
aporta una de las primeras evidencias fósiles sólidas que respaldan
esta hipótesis y demuestra que, hace unos 100 millones de años, las
abejas ya presentaban un comportamiento de nidificación muy similar
al de muchas especies actuales.
Este extraordinario hallazgo no solo confirma la temprana
diversificación de las abejas, sino que también constituye una prueba
directa de que la estrecha relación evolutiva entre estos insectos y las
plantas con flores ya estaba establecida durante el Cretácico. Gracias a
ello, se comprende mejor cómo comenzó una de las asociaciones biológicas
más importantes de la historia de la vida terrestre, responsable de la
enorme diversidad vegetal que caracteriza a los ecosistemas modernos.
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Loncosaurus argentinus, un representante de la familia de los
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